El impacto de los conflictos en Oriente Medio y Ucrania mantiene el precio del barril de petróleo por encima de los 100 dólares y abre el debate sobre si puede alcanzar los 150 dólares si persiste el bloqueo en las rutas marítimas y los ataques a infraestructuras clave.
Con el brent en el entorno de los 105 dólares, el analista de iBroker Antonio Castelo apunta a que el nivel proyectado por Bank of America entre 95 y 120 dólares es el más probable, frente a esos 150 dólares de un escenario "de estrés".
Por su parte, el profesor de Economía de IE University Juan Carlos Martínez Lázaro sostiene que los 150 dólares es una situación "que de momento no es descartable" y advierte de que "hasta que no se reabra el oleoducto este-oeste en Arabia Saudí va a ser difícil que los precios vuelvan a bajar a los niveles de hace un mes o mes y medio".
"No tenemos un único problema" sino "simultáneamente varios: rutas de transporte, producción, refino e inventarios bajo presión", coinciden los expertos.
El principal elemento de tensión es el "factor geopolítico" en el estrecho de Ormuz, donde el tráfico "continúa extraordinariamente reducido", con apenas cuatro cruces de buques el pasado martes frente a la media previa de 18.
A ello se suman las dificultades en las rutas alternativas por los ataques al oleoducto este-oeste saudí, las interrupciones en Libia, las amenazas de los rebeldes hutíes sobre el estrecho de Bab el-Mandeb y los ataques ucranianos a instalaciones energéticas rusas.
"El elemento menos visible", afirma Castelo, es el de los inventarios mundiales, que han caído más de 500 millones de barriles desde el inicio del conflicto, lo que implica que el mercado tiene cada vez menos capacidad para absorber nuevas interrupciones de suministro.
Martínez Lázaro alerta además del descenso de reservas en China, que podría llevar a Pekín a prohibir la exportación de derivados como el diésel, un producto que ya está "especialmente tenso".
Consecuencias del crudo por encima de los 100 dólares
La principal consecuencia es más inflación y la respuesta de las autoridades monetarias con subidas de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal.
"Lo realmente preocupante no es el primer impacto sobre la gasolina, sino los efectos de segunda ronda. El petróleo entra en transporte, logística, agricultura, aviación, industria y prácticamente todas las cadenas de producción", dice Castelo.
Esa segunda ronda afecta a los bancos centrales, que han subido los tipos de interés, lo cual implica un mayor coste de financiación para los estados, familias y empresas.







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