Eléctricas

Las previsiones excesivas sobre el crecimiento de los centros de datos impulsan la construcción de dos grandes gasoductos en el sureste de EEUU

IEEFA considera que ambos proyectos ejemplifican un intento de las empresas de servicios públicos de obligar a sus clientes a subvencionar los centros de datos

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Dos propuestas relacionadas de gasoductos representan, según el IEEFA, un nuevo intento de las empresas de servicios públicos de trasladar a sus clientes el coste del desarrollo de centros de datos. Esta es una de las principales conclusiones de los comentarios que el instituto presentó en junio ante la Comisión Federal Reguladora de la Energía (FERC) sobre los proyectos South System Expansion 4 (SSE4) y Mississippi Crossing (MSX). Ambos proyectos del sureste de Estados Unidos requieren la aprobación de la FERC para poder avanzar.

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El gasoducto MSX está diseñado para transportar hasta 2.100 millones de pies cúbicos diarios (2,1 bcf/día) de gas natural a lo largo de 199 millas de nueva tubería, desde Greenville (Misisipi) hasta Butler (Alabama), con un coste estimado de 1.700 millones de dólares. El proyecto está promovido por Tennessee Gas Pipeline Company, filial de Kinder Morgan.

Trasladar los costes a los clientes

Las empresas de servicios públicos del sureste —Atlanta Gas Light Company, Dominion Energy South Carolina, Southern Company Services, Oglethorpe Power y la Tennessee Valley Authority— han firmado contratos que cubren más del 90% de la capacidad del gasoducto. Estas compañías trasladarán a sus clientes los costes de construcción y transporte del gas natural.

El proyecto SSE4 pretende aumentar la capacidad de la línea principal sur de Southern Natural Gas Company en aproximadamente 1,3 bcf/día, con un coste estimado de 3.500 millones de dólares. Está impulsado por Southern Natural Gas (una empresa conjunta entre Southern Company y Kinder Morgan) y Elba Express LLC (filial de Kinder Morgan). Dominion Energy South Carolina, Southern Company y Oglethorpe Power han contratado más del 98% de la capacidad del proyecto.

Está previsto que ambos gasoductos entren en funcionamiento a finales de 2028.

En la documentación presentada ante la FERC para obtener el Certificado de Conveniencia y Necesidad Pública, Kinder Morgan argumentó que la demanda de gas natural en los estados del sureste afectados por los proyectos —Misisipi, Alabama, Georgia y Carolina del Sur— ha crecido durante la última década y seguirá aumentando.

La empresa presentó un escenario de "alto crecimiento" en el que la demanda invernal insatisfecha alcanzaría un máximo de 2,45 bcf/día en 2035. Sin embargo, en su escenario base, la demanda regional no satisfecha alcanzaría únicamente 0,46 bcf/día, es decir, menos del 15% de la capacidad adicional que aportarían los nuevos gasoductos.

Demanda estable

No obstante, el IEEFA sostiene en sus comentarios que la demanda de gas natural en el sureste no ha aumentado. Aunque Kinder Morgan destacó un fuerte incremento del consumo durante una intensa tormenta invernal en 2025, la demanda total de gas natural en la región se ha mantenido estable o incluso ha disminuido durante la última década.

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Entre 2017 y 2025, la demanda descendió a una tasa media anual del 0,78 %, mientras que los picos de consumo han sido eventos puntuales sin una tendencia creciente. Según el IEEFA, aunque las regiones deben prepararse para fenómenos meteorológicos extremos ocasionales, construir uno o incluso dos grandes gasoductos para cubrir una demanda que solo se produce unos pocos días al año probablemente no constituye la estrategia más eficiente desde el punto de vista económico.

Además, el instituto señala que las previsiones de Kinder Morgan sobre un rápido crecimiento de la demanda regional de gas natural dependen de una estimación exagerada de las necesidades eléctricas de los centros de datos, junto con la suposición de que gran parte de esa demanda será cubierta mediante generación eléctrica a partir de gas natural.

Los comentarios del IEEFA muestran que las previsiones de crecimiento de la demanda eléctrica impulsada por los centros de datos elaboradas por Kinder Morgan son considerablemente superiores a las de la North American Electric Reliability Corporation (NERC), el organismo regulador encargado de la fiabilidad de la red eléctrica en Norteamérica.

Las estimaciones de Kinder Morgan también superan las previsiones de algunas empresas eléctricas locales, entre ellas Georgia Power, que ya ha sido criticada por sobreestimar la demanda derivada de los centros de datos.

Necesidades sobredimensionadas

Asimismo, un análisis más detallado realizado por London Economics International sobre las necesidades específicas de gas natural de las empresas que contrataron capacidad en los gasoductos MSX y SSE4 concluyó que dichas necesidades probablemente están sobredimensionadas.

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El análisis de Kinder Morgan tampoco tiene en cuenta los riesgos financieros asociados al modelo de negocio de la inteligencia artificial (IA), principal motor del crecimiento previsto de los centros de datos.

Como detalla el IEEFA en sus comentarios a la FERC, las principales empresas de IA todavía no han alcanzado la rentabilidad y el sector afronta crecientes dificultades, entre ellas:

  • mayores gastos de depreciación (posiblemente infravalorados);
  • retrasos en la construcción de centros de datos;
  • indicios de que la adopción de la IA está siendo menos transformadora de lo que habían previsto los líderes de la industria tecnológica.

El IEEFA advierte que, si la burbuja de la IA acaba estallando, probablemente provocará quiebras empresariales, una reducción de las inversiones en el sector y un número de centros de datos operativos inferior al previsto.

Esto supondría un riesgo financiero para los consumidores de electricidad y gas natural, quienes podrían terminar pagando los costes de infraestructuras infrautilizadas o incluso sin uso, incluidos potencialmente los gasoductos MSX y SSE4.

Los consumidores pagan la “fiesta”

Las empresas de servicios públicos asumen muy poco riesgo al contratar más capacidad de transporte de gas de la necesaria, ya que pueden repercutir esos costes a sus clientes, conocidos como "consumidores cautivos", porque generalmente no disponen de alternativas para adquirir energía y deben aceptar las tarifas fijadas por la empresa suministradora.

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Además, Southern Company podrá obtener un beneficio aprobado por la FERC sobre su participación en la construcción del gasoducto SSE4, mientras que sus filiales han contratado cerca de la mitad de la capacidad del proyecto.

En última instancia, el riesgo económico de una sobreinversión en infraestructuras recae sobre los consumidores.

Por todo ello, el IEEFA insta a la FERC a revisar el análisis de los proyectos MSX y SSE4. Según la organización, las cuestiones planteadas afectan directamente a la evaluación de si ambos proyectos cumplen los requisitos necesarios para obtener el Certificado de Conveniencia y Necesidad Pública, autorización indispensable para construir y explotar los gasoductos.

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2 comentarios

  • ASIMOV

    ASIMOV

    06/07/2026

    QUEDA CLARO QUE FUNCIONARAN CON GAS ........................................................................
  • Ramon Gallart

    Ramon Gallart

    06/07/2026

    Tal como expones el articulo sobre el caso de los gasoductos SSE4 y MSX muestran el riesgo de planificar grandes infraestructuras energéticas apoyándose en escenarios de crecimiento muy optimistas de los centros de datos y la inteligencia artificial.

    Por otro lado, e IEEFA dice que Kinder Morgan sobredimensiona la demanda futura de gas natural respecto a las previsiones de organismos como la NERC. Además y lo más preocupante es que, nos recuerda que el consumo de gas en el sureste de Estados Unidos se ha mantenido estable durante la última década y que los costes de estas infraestructuras acabaran repercutidos a los consumidores mediante las tarifas reguladas, incluso si finalmente los gasoductos quedan infrautilizados.

    Esta situación guarda cierto paralelismo con Europa y España. En los últimos años, deberian haber aprendido que sobredimensionar infraestructuras energéticas puede generar activos con baja utilización y esto acaba siendo en un elevado costes para los consumidores. España dispone de una de las mayores redes de regasificación de Europa y ha realizado importantes inversiones en redes eléctricas para facilitar la integración de renovables y el potencial futuro crecimiento de la demanda asociado a centros de datos e industria.

    La diferencia es que la planificación energética europea exige cada vez más análisis coste-beneficio, evaluación regulatoria y escenarios de demanda contrastados antes de autorizar nuevas infraestructuras.

    La principal lección es que construir por anticipado puede ser una ventaja estratégica, pero hacerlo sobre expectativas excesivamente optimistas puede acabar trasladando un coste innecesario a los consumidores.

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