Los servicios de ajuste del sistema son mecanismos regulados e inherentes al funcionamiento del sistema eléctrico. Por ello, no constituyen un sobrecoste, sino uno de los componentes del coste de la energía. Incluyen, como grandes partidas, los costes de solución de restricciones técnicas, la regulación secundaria y el sistema de respuesta activa de la demanda, siendo los primeros los que mayor volumen representan.
Los servicios de ajuste son costes que no ingresa Red Eléctrica, como operador del sistema, cuyos ingresos están regulados por la CNMC y no dependen ni provienen de la energía movilizada. En este periodo han ascendido a 70 millones de euros, lo que representa el 0,28% de la factura eléctrica, que asciende a 25.000 millones de euros en estos ocho meses.
Los costes totales de los servicios de ajuste, incluyendo el servicio de SRAD que cobran los proveedores de este servicio, superaron hasta el 31 de agosto los 3.600 millones de euros, un 34,5% más que en el mismo periodo del año pasado. De ellos, 236 correspondieron a reserva de regulación secundaria; 286 al SRAD y 3.100 millones a las restricciones técnicas.
Estas últimas son medidas imprescindibles, que se aplican según la normativa para ajustar la programación casada en el mercado a los criterios de seguridad del sistema. Hacen físicamente posible lo que el mercado previamente ha negociado económicamente sin considerar las leyes de la física ni los criterios normativos de seguridad.
El importe de las restricciones técnicas no lo fija Red Eléctrica, sino que corresponde a la retribución de la energía ofertada y proporcionada por los agentes que participan en este mecanismo, principalmente generadores de electricidad, que son los que perciben los ingresos generados.
Los servicios de ajuste
Hasta el 31 de agosto, la energía necesaria para la resolución de las restricciones técnicas ha aumentado un 33% respecto al mismo periodo de 2025, como resultado de la transformación significativa del sistema eléctrico. Sin embargo, el coste de estas medidas para la demanda ha experimentado un incremento del 43% en el mismo periodo, debido al precio ofertado por los agentes. En los primeros ocho meses del año, ofertaron y cobraron esa energía a un precio medio de 194,85 €/MWh (precio medio ponderado de las restricciones a subir), frente a los 68,53 €/MWh del precio medio aritmético del mercado diario.









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