Por qué la ultraderecha francesa sorprende cargando contra los fósiles
En las "Jornadas de los Patriotas" en Oporto, el líder del RN vinculó la crisis de Ormuz con la vulnerabilidad energética europea y rechazó los hidrocarburos no por el clima, sino para blindar la autonomía nacional. La CEO de Engie tacha sus planes de "peligrosos" para la economía, mientras su aliado español, VOX, mantiene una defensa cerrada del carbón y el gas
El tablero político europeo ha registrado esta semana un movimiento llamativo en estrategia y en narrativa. Jordan Bardella, el presidente del Rassemblement National (RN), ha subrayado y criticado la dependencia de Europa de los combustibles fósiles como un riesgo inaceptable. En las "Jornadas de estudio de los patriotas" en Oporto, Bardella utilizó la crisis en el Estrecho de Ormuz como palanca geopolítica. Para el líder francés, el petróleo y el gas ya no son solo fuentes de energía; son cadenas que atan a Francia a regímenes hostiles. Pero su discurso busca un fin puramente soberanista: justificar el "todo a la nuclear" y atacar el mercado eléctrico de la Unión Europea.
En las "Jornadas de estudio de los patriotas" en Oporto, Bardella utilizó la crisis en el Estrecho de Ormuz como palanca geopolítica. Para el político francés, el petróleo y el gas ya no son solo fuentes de energía; son cadenas que atan a Francia a regímenes hostiles. Pero su discurso busca un fin puramente soberanista: justificar el "todo a la nuclear" y atacar el mercado eléctrico de la Unión Europea.
El sector energético rechaza sus postulados
La reacción de la industria francesa no se ha hecho esperar. Catherine MacGregor, CEO del gigante energético Engie, ha roto la habitual prudencia diplomática de los grandes eléctricas para calificar las ideas del RN como "malas para Francia".
MacGregor, quien recientemente asistió a una cena de altos directivos con Marine Le Pen, no ha ocultado su preocupación. Según la directiva, las propuestas del partido de Bardella, que incluyen renegociar la participación de Francia en el mercado europeo de electricidad y frenar ciertos objetivos de transición, ponen en riesgo la seguridad energética del país y la estabilidad de los precios. "Nosotros nos dijimos 'oh my god, tenemos un problema'", confesó MacGregor, subrayando que las medidas del RN podrían cristalizar en un caos operativo que dañaría la descarbonización y la competitividad francesa.
Catherine MacGregor, CEO de EngieEngie
A pesar de que Bardella ha intentado limar asperezas almorzando con miembros del Medef (la principal patronal francesa) para hablar de "fiscalidad y normas", el recelo es notable. La industria ve en su postura una amenaza al sistema regulatorio que sostiene las inversiones a largo plazo.
El contraste con VOX en España
Este giro de Bardella resulta también llamativo cuando se compara con la retórica de sus aliados del sur. Mientras que el RN reniega de los hidrocarburos para mostrarse como un estadista de la autonomía energética, sus aliados de VOX en España mantienen una postura diametralmente opuesta.
Para la formación de Santiago Abascal, los combustibles fósiles no son una "dependencia peligrosa", sino una herramienta de soberanía nacional. Mientras Bardella habla de Ormuz para alejarse del petróleo, VOX defiende la reapertura de centrales térmicas, el uso del carbón nacional y la exploración de yacimientos de gas y petróleo en suelo español. Para VOX, las restricciones a los fósiles no son una medida de seguridad, sino una "religión climática" impuesta por Bruselas que encarece la vida de los ciudadanos.
Esta divergencia crea una grieta en la narrativa de la "internacional patriótica". Mientras Bardella abraza la descarbonización (siempre que sea vía nuclear) para atacar a los regímenes exportadores, VOX rechaza la Ley de Cambio Climático y aboga por explotar cada gota de hidrocarburo propio frente a la importación desde países como Marruecos.
Objetivo: El Elíseo 2027 frente al realismo económico
La estrategia de Bardella es puramente electoral. Al criticar los fósiles, intenta robarle banderas a Macron y atraer a un votante urbano preocupado por la energía limpia, pero sin renunciar a su base nacionalista al proponer la nuclear como salvación.
Sin embargo, el sector privado francés expresa que el plan de Bardella de abandonar el mercado eléctrico europeo y forzar un modelo energético aislado es una "ilusión política". Como señaló Pascal Demurger (director general de la aseguradora MAIF) en Le Monde, cualquier acercamiento del patronato al RN es un error táctico.
La "sorpresa" de Oporto revela una ultraderecha europea fragmentada: una que reniega del petróleo por cálculo táctico (Francia) y otra que se aferra al carbón por convicción ideológica (España). En medio, una industria energética que contempla cómo la energía se ha convertido en el nuevo juguete del populismo europeo.
Deja tu comentario
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Todos los campos son obligatorios