KIA completa su ofensiva eléctrica con un SUV de enfoque familiar que destaca menos por el artificio y más por algo fundamental: lo fácil y agradable que resulta conducirlo.
La estrategia eléctrica de KIA ya no se puede explicar como una promesa, sino como una realidad industrial y comercial cada vez más visible. La marca ha ido ensanchando su gama a gran velocidad y hoy ya presume en España de una familia eléctrica muy amplia, con propuestas que van desde el EV3 (prueba) hasta los EV4 (prueba), EV6 (prueba) y EV9 (prueba), además de su nueva ofensiva comercial en otros formatos más democratizadores como el KIA EV2 al que no pudimos asistir a su presentación pese a estar convocados. En otras palabras: pocos fabricantes generalistas pueden enseñar ahora mismo un escaparate tan variado y reconocible en torno al coche eléctrico.
En ese despliegue, el KIA EV5 (contacto) ocupa un lugar especialmente importante. No llega para hacer ruido por extravagancia, sino para atacar el centro del mercado: el segmento C-SUV, ese terreno donde hoy se juegan muchas de las partidas decisivas en Europa. Ya lo conocimos en persona hace algunos meses, cuando quedó claro que KIA había querido hacer algo muy concreto: trasladar la fórmula de éxito del Sportage (prueba) al universo cien por cien eléctrico. Aquel primer contacto dejó claro su planteamiento. Esta primera prueba confirma, sobre todo, que su gran argumento no está solo en el diseño o en el espacio, sino en cómo se mueve.
Con 4,61 metros de largo, una batería de 81,4 kWh, 160 kW de potencia y hasta 530 kilómetros de autonomía WLTP en la versión Long Range de tracción delantera, el EV5 llega con cifras muy sensatas para el tipo de coche que pretende ser: familiar, usable y suficientemente ambicioso. También anuncia carga rápida del 10 al 80% en unos 30 minutos y una arquitectura de 400 voltios. Sobre el papel, todo encaja. La cuestión era comprobar si en carretera respondía con la misma lógica.
No quiere impresionar, sino convencer
Su rodar es completamente equilibrado. KIA
Lo primero que transmite el KIA EV5 al volante es coherencia. No busca aparentar una deportividad que no le corresponde ni disfrazarse de SUV eléctrico de aspiraciones prestacionales. Su enfoque es otro: ofrecer una conducción limpia, cómoda y muy fácil de interpretar desde los primeros metros. Y eso, en un coche llamado a ser familiar y principal en muchas casas, tiene mucho más valor del que a veces se reconoce.
La entrega de potencia es inmediata, como cabe esperar en un eléctrico, pero lo interesante aquí no es tanto la cifra de aceleración como la manera en la que dosifica la respuesta. El empuje existe, claro, y 218 CV son más que suficientes para mover con soltura un coche de este tamaño, pero no hay brusquedad ni nerviosismo. En ciudad sale con agilidad de los semáforos, se inserta con decisión en el tráfico y hace muy sencillo ese tipo de conducción cotidiana en la que un eléctrico bien afinado marca diferencias. La respuesta es ágil y la aceleración instantánea, y en los primeros kilómetros la idea se repite: no es un coche explosivo, pero sí resolutivo y agradable.
Confort por encima de todo
El aislamiento acústico es excepcional. KIA
Donde el EV5 empieza a enseñar de verdad su carácter es en vías rápidas. Aquí no pretende emocionar como un crossover de aspiraciones dinámicas, pero sí ofrecer una pisada seria y un confort de marcha muy conseguido. La batería colocada en el suelo rebaja el centro de gravedad y eso se nota en la sensación de aplomo. La carrocería no transmite torpeza, el coche se siente asentado y hay una impresión general de vehículo bien apoyado, incluso cuando el asfalto no está en su mejor momento. KIA subraya precisamente esa colocación baja del paquete de baterías como una de las claves para mejorar estabilidad y agilidad frente a un SUV tradicional.
Además el EV5 filtra bien, viaja en silencio y convierte el confort en una de sus bazas reales. Eso encaja de lleno con su misión comercial. Porque este KIA no necesita ser el más rápido de su clase para gustar; le basta con ser uno de los más agradables para pasar muchas horas dentro. Y eso, cuando hablamos de un coche familiar pensado para ciudad, circunvalación, escapadas y vacaciones, es una virtud de mucho peso.
La dirección, por su parte, se mueve en esa misma filosofía. No es especialmente comunicativa, pero sí predecible, ligera cuando conviene y suficientemente consistente para generar confianza. No hay sorpresas. Y esa ausencia de gestos extraños, en un SUV eléctrico de enfoque masivo, probablemente sea una de las mejores noticias. Porque uno de los riesgos en este tipo de producto es querer convertir la técnica en argumento de marketing y terminar perjudicando la naturalidad. El EV5, en cambio, parece haber sido afinado justo al revés.
En un eléctrico como este, la experiencia de conducción se juega también en la frenada regenerativa. El KIA EV5 incorpora el sistema i-Pedal 3.0, con distintos niveles de retención y posibilidad de circular prácticamente con un solo pedal. No es una novedad absoluta en el mercado, pero sí es una herramienta muy útil cuando está bien calibrada, porque cambia la forma de relacionarse con el coche, sobre todo en tráfico urbano y periurbano. KIA pone el foco precisamente en esa suavidad e intuición de uso.
Espacio y practicidad,
Las plazas traseras son gigantescas. KIAKIA
Del diseño y del interior ya sabíamos bastante desde aquel contacto estático. Sigue siendo un SUV de líneas robustas, con mucho aire de familia respecto al EV9 y con un habitáculo amplio, muy bien aprovechado y claramente enfocado a la vida real. Hay buena cota para las plazas traseras, múltiples huecos, una consola central funcional y un maletero de 566 litros, además de un pequeño maletero delantero de 44,4 litros. Todo eso está ahí y suma. Pero lo importante de esta primera prueba es que el coche no vive solo de su empaque visual o de su sentido práctico.
El maletero supera los 600 litros.KIA
Porque, a diferencia de otros SUV eléctricos que parecen haberse diseñado primero para impresionar en una ficha técnica y después para ser conducidos, el EV5 transmite una puesta a punto con bastante sentido común. Y ese probablemente sea su mejor elogio.
Un eléctrico que busca ser mayoría
También hay que entender el momento en el que llega. KIA ya cuenta con modelos muy bien definidos dentro de su gama eléctrica: el EV3 como opción compacta y muy racional, el EV6 (contacto del GT) como propuesta más emocional y afilada, y el EV9 como gran escaparate tecnológico y de imagen. El EV5 aparece justo en el hueco donde más volumen puede haber, y lo hace con un planteamiento lógico: tamaño de SUV mediano, autonomía competitiva, carga rápida suficiente, equipamiento abundante y comportamiento pensado para no cansar.
En España, KIA lo anuncia desde 39.490 euros, lo que refuerza esa idea de modelo estratégico dentro de la expansión eléctrica de la marca. Y, viendo el conjunto, se entiende bien por qué. No necesita ser el más llamativo de la familia EV para acabar siendo uno de los más importantes. El KIA EV5 entra en una zona del mercado especialmente competida, donde tendrá que mirar de frente a nombres tan asentados o tan bien enfocados como el Tesla Model Y (prueba), el Renault Scenic E-Tech, el Peugeot E-3008 (contacto) o el Skoda Elroq (prueba), todos ellos habituales en las comparativas del segmento.
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