El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha descartado que las aerolíneas españolas vayan a afrontar un problema de escasez de queroseno para mantener las rutas este verano pese a la crisis de precios de la energía derivada del conflicto en Oriente Próximo y el cierre del Estrecho de Ormuz, al tiempo que ha destacado el mensaje de "tranquilidad" que trasladan las propias compañías.
"Nuestras compañías aéreas nos lanzan un mensaje de tranquilidad y es que en el verano no va a haber problema de suministro. En todo caso, si hay un problema de precios, veremos si se agrava o no en función de las circunstancias de la guerra", ha expresado en declaraciones a la prensa en Luxemburgo, a donde asiste a una reunión de ministros de Transporte de la UE.
En este contexto, Puente ha recordado que España cuenta con varias refinerías que garantizar el suministro de queroseno, por lo que las aerolíneas no dependen "tanto" del cierre del Estrecho de Ormuz, aunque al ser un país receptor de turismo puede tener impacto en los lugares de origen de estos viajeros, en donde el impacto puede ser otro.
Tranquilidad en la escasez de queroseno
En todo caso, el ministro ha llamado a la "tranquilidad", porque es también el mensaje que trasladan al Gobierno las compañías aéreas y porque "en este momento, no hay señales de alarma activadas" en el sector del transporte aéreo en España.
Por otro lado, el ministro Puente ha apuntado que se ha dado un "acercamiento" en las negociaciones para revisar la directiva sobre derechos de pasajeros que el Consejo (gobiernos) y Parlamento Europeo que lleva estancada desde hace más de una década y para la que los negociadores tratan de "salvar el acuerdo", que decaerá si para el próximo 15 de junio las partes no han llegado a un entendimiento.
La Eurocámara rechaza de plano relajar los umbrales que dan derecho a compensación por retraso y exigen que quede protegido el derecho a embarcar con equipaje de mano sin sobrecoste; una posición que choca con la de los Estados miembro, cuya línea se limita a contemplar la gratuidad de un bulto personal que quepa bajo el asiento (como mochilas, bolsos o bolsas de ordenador) pero no el derecho a embarcar también sin pagar por ello con una maleta de mano de dimensiones determinadas.









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