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Sedigas subraya el valor estratégico de las infraestructuras gasistas para reforzar la soberanía energética

La firma también busca impulsar los gases renovables en España y Europa

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Los principales representantes del sector energético se darán cita este jueves 21 de mayo en Madrid en la 52ª edición de la Reunión Anual de la Asociación Española del Gas, Sedigas. La jornada abordará la actualidad del sector gasista y sus principales retos de futuro en un contexto de elevada incertidumbre, marcado por las tensiones geopolíticas y comerciales a nivel internacional, la transformación del marco regulatorio y la necesidad de reforzar la seguridad de suministro y la competitividad energética de España y Europa.

La jornada se celebrará, además, en un contexto internacional especialmente sensible para los mercados energéticos, condicionado por la evolución del conflicto en Oriente Medio y su potencial impacto sobre el suministro y los precios energéticos. No obstante, la elevada diversificación de aprovisionamientos, la robustez de las infraestructuras gasistas españolas y la limitada exposición directa del sistema nacional a dicha región permiten afrontar este escenario con mayores garantías de resiliencia y seguridad respecto a otros mercados europeos.

Bajo el lema “Infraestructuras gasistas, transición energética y seguridad de suministro para España y Europa”, esta edición analizará el papel de las infraestructuras gasistas como elemento estratégico para garantizar la estabilidad del sistema energético, acelerar la descarbonización mediante la integración progresiva de gases renovables, impulsar la competitividad económica y reforzar la autonomía estratégica y energética de España y Europa.

El encuentro tendrá lugar en un momento especialmente relevante para el sector, condicionado por la revisión del marco retributivo de las actividades reguladas para el periodo 2027–2032 y por el avance de nuevos vectores energéticos, como el biometano y el hidrógeno renovable. En este contexto, España cuenta con una posición diferencial por la elevada diversificación de sus suministros, su capacidad de recepción y almacenamiento de GNL, la solidez de sus infraestructuras y su enorme potencial para producir e integrar gases renovables.

Con carácter previo a la cita, el presidente de Sedigas, Joan Batalla, ha señalado: “En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, la seguridad de suministro ha vuelto a situarse en el centro del debate. España cuenta con unas infraestructuras robustas y plenamente disponibles, que han demostrado su capacidad para operar con solvencia incluso en situaciones críticas. Estas infraestructuras garantizan hoy la seguridad de suministro, pero también serán determinantes para avanzar en la descarbonización mediante la integración progresiva de gases renovables como el biometano y el hidrógeno renovable. Por ello, la revisión del marco retributivo para el periodo 2027–2032 debe garantizar estabilidad, suficiencia y equilibrio para el conjunto de las actividades reguladas, preservando la calidad del servicio y facilitando las inversiones necesarias para afrontar los retos asociados a la transición energética, la digitalización y la ciberseguridad”.

Seguridad de suministro a través del sistema gasista

En lo que respecta al balance de 2025, España volvió a destacar por su papel clave en la seguridad de suministro. El sistema gasista español operó con plena normalidad durante las 24 horas de los 365 días del año, garantizando el abastecimiento a todos los consumidores en condiciones de máxima fiabilidad.

Esta fortaleza quedó especialmente patente durante el episodio del denominado ‘cero eléctrico’ registrado el 28 de abril de 2025. En ese momento crítico, el sistema gasista mantuvo el suministro en todo momento y, particularmente, los ciclos combinados desempeñaron un papel determinante para la recuperación progresiva del sistema eléctrico gracias a su rapidez de respuesta, flexibilidad y fiabilidad operativa.

La relevancia del sistema gasista volvió a ponerse de manifiesto durante 2025 a través de la contribución de los ciclos combinados. Las entregas de gas destinadas a generación eléctrica alcanzaron 99,7 TWh, un 33,4% más que el año anterior, impulsadas por la variabilidad renovable y las necesidades de respaldo del sistema.

Esta realidad vuelve a evidenciar el papel del gas natural como capacidad firme, flexible y de respuesta rápida para acompañar el despliegue masivo de generación renovable y garantizar la estabilidad del sistema energético.

En este contexto, Sedigas considera prioritario avanzar en el desarrollo de los mercados de capacidad, esenciales para preservar la viabilidad de estas tecnologías y garantizar la seguridad de suministro durante la transición energética. El propio PNIEC reconoce la necesidad de mantener aproximadamente 26 GW de potencia firme en el horizonte 2030, por lo que resulta imprescindible dotar al sistema de un marco estable que permita preservar dichas capacidades.

España continuó contribuyendo a la seguridad de suministro de Europa a través de las interconexiones internacionales y las operaciones de recarga de buques de GNL. En total, exportó 40,5 TWh de gas natural, un 17,3% más que en 2024, consolidando su papel como infraestructura esencial para la seguridad energética de Europa. Asimismo, las plantas de regasificación incrementaron en un 64% las cargas destinadas a bunkering respecto al ejercicio anterior, contribuyendo a reforzar el posicionamiento de España como hub energético.

En este sentido, el sistema gasista español volvió a demostrar un elevado grado de flexibilidad operativa, al gestionar aprovisionamientos procedentes de 16 orígenes distintos. En este punto, Argelia se situó como principal proveedor de gas natural de España, con el 35% del total, seguido de Estados Unidos, con el 30%, y Rusia, con el 11%.

Los aprovisionamientos de gas natural alcanzaron en 2025 los 372 TWh, lo que supuso un incremento del 10,3% respecto al ejercicio anterior. Por séptimo año consecutivo, el suministro en forma de GNL superó al recibido por gasoducto de forma que las entradas de GNL representaron el 67% del aprovisionamiento total.

Fortaleza de la demanda y respaldo al sistema eléctrico

La demanda de gas natural transportada creció un 7,4% el pasado ejercicio, hasta alcanzar los 372 TWh. Este incremento estuvo impulsado principalmente por el aumento de la demanda destinada a generación eléctrica, que creció un 33,4%, y por la evolución favorable de las exportaciones, que aumentaron un 17,3%. Por su parte, el consumo del mercado nacional alcanzó los 331,5 TWh, un 6,3% más que en el ejercicio anterior.

La demanda convencional de gas natural, destinada a los consumos de hogares, comercios e industrias, se situó en 231,8 TWh, lo que representa un descenso del 2,2% respecto a 2024. Esta evolución estuvo motivada principalmente por la caída del consumo industrial, que disminuyó un 5,2% hasta los 167,7 TWh, influida por el menor consumo en los sectores químico, farmacéutico y refino. En cambio, el mercado doméstico-comercial y de pymes registró un incremento de 3,9 TWh, equivalente a un 8,1%, debido a temperaturas más frías en los meses de mayor impacto en la demanda de gas natural.

España alcanzó el 90% de llenado de los almacenamientos subterráneos en noviembre tras computar existencias adicionales en plantas de GNL, cumpliendo con los objetivos fijados por la Unión Europea.

En el ámbito eléctrico, la demanda de gas alcanzó los 99,7 TWh, un 33,4% más que en 2024, debido a una menor aportación de la generación renovable y al incremento de la demanda eléctrica a través de las conexiones internacionales. Según datos de Redeia, la demanda de energía eléctrica en España aumentó un 2,8%, hasta los 256 TWh, y la generación con gas de los ciclos combinados aportó el 16,8% del total.

El papel de las infraestructuras gasistas para la resiliencia del sistema

España dispone de la mayor infraestructura de GNL y capacidad de vaporización y almacenamiento de Europa, con 27 tanques, nueve atraques y capacidad para recibir buques metaneros de hasta 270.000 m³. Esta posición, unida a la diversificación de aprovisionamientos, sitúa a España en una posición diferencial respecto al resto de Europa.

El sistema gasista mantuvo en 2025 sus principales infraestructuras básicas, con 11.369 kilómetros de gasoductos de transporte primario y 13.361 kilómetros incluyendo los gasoductos secundarios. La red cuenta, además, con 19 estaciones de compresión repartidas por la geografía nacional, así como centros de transporte, estaciones de regulación y medida y puntos de conexión a la red.

Asimismo, más de 1.800 municipios cuentan con acceso a las redes gasistas, mientras que el número total de puntos de suministro se situó al cierre del ejercicio en casi ocho millones. En materia de almacenamiento subterráneo, el gas inyectado durante 2025 alcanzó los 9.360 GWh.

Gases renovables para reforzar la competitividad y la autonomía

España cuenta con una posición diferencial para convertirse en un país referente en la producción e integración de b, especialmente biometano e hidrógeno renovable.

En el caso del biometano, España dispone de un potencial de producción estimado de 163 TWh al año, suficiente para cubrir en torno al 50% de la demanda de gas natural. El desarrollo de este gas renovable podría generar más de 62.000 empleos directos e indirectos en actividades de operación y mantenimiento y movilizar inversiones superiores a 40.000 millones de euros, con especial impacto en zonas rurales.

El biometano ha registrado en el último año un avance muy notable en España. El número de plantas en operación se ha duplicado respecto al año anterior, pasando de 12 a 24 instalaciones, de las cuales tres producen bioGNL. Además, durante el ejercicio se viabilizaron 256 instalaciones de biometano a través del proceso regulado de acceso y conexión. Según las previsiones, hasta 46 plantas podrían estar operativas a finales de 2026, con una capacidad de producción de 4,6 TWh al año.

Las perspectivas de crecimiento a 2027 muestran un incremento de la capacidad condicional anual de biometano hasta una horquilla de entre 11 y 14 TWh, lo que equivaldría aproximadamente a entre el 3% y el 5% de la demanda nacional de gas natural. De cara a 2030, la capacidad de producción podría alcanzar los 22 TWh anuales si se materializan todos los proyectos previstos.

En materia de hidrógeno renovable, destaca el inicio del primer proceso de asignación de capacidad de inyección en la red gasista. En la fase inicial se recibieron 285 solicitudes de acceso, con capacidad de inyección de 300 GWh/día, a partir de las cuales el Gestor Técnico del Sistema calculó una capacidad potencial de inyección de hidrógeno de 26,6 GWh/día. Este avance se produce en un contexto en el que España ha reforzado sus objetivos de producción de hidrógeno renovable, con 12 GW de electrolizadores, y en el que el desarrollo de una red de infraestructuras será esencial para consolidar su papel como país productor y exportador en Europa.

Durante 2025, se contabilizaron 61 instalaciones de producción de gas renovable en operación, de las cuales 58 estaban registradas en el Sistema de Garantías de Origen. Las transacciones realizadas en la plataforma superaron los 2 TWh y, por primera vez, se expidieron garantías de origen correspondientes a hidrógeno con etiqueta RFNBO, lo que evidencia el avance progresivo del mercado y de los mecanismos de certificación asociados a los gases renovables.

La red troncal española y el proyecto H2med han sido reconocidos como infraestructuras prioritarias europeas para conectar la producción renovable del suroeste europeo con los grandes centros industriales del continente. El desarrollo de estas infraestructuras será esencial para reforzar la competitividad industrial, acelerar la descarbonización y fortalecer la autonomía estratégica y la seguridad energética europea.

En el ámbito regulatorio, debemos destacar la Circular 2/2025, de 9 de abril, de la CNMC, ha introducido un marco específico para el acceso y conexión de plantas de producción de otros gases, principalmente biometano e hidrógeno, a las redes de transporte y distribución de gas natural. Esta norma supone un cambio estructural al articular dos modelos complementarios como son un proceso continuo y cronológico para el biometano y un procedimiento competitivo de asignación de capacidad condicional para el hidrógeno, permitiendo gestionar de forma ordenada una demanda de conexión muy superior a la capacidad técnica disponible.

Un marco regulatorio estable para preservar el servicio con garantías

La revisión del marco retributivo para el periodo 2027–2032 constituye uno de los principales debates estratégicos para el sector. Estas circulares serán determinantes para garantizar estabilidad regulatoria, suficiencia retributiva, mantenimiento de infraestructuras y capacidad inversora para integrar progresivamente los gases renovables.

Este proceso adquiere una especial relevancia porque el actual periodo regulatorio 2021–2026 ha supuesto una reducción acumulada superior a 2.000 millones de euros en los ingresos regulados del sector, en un contexto simultáneo de elevada inflación, incremento de costes financieros y nuevas necesidades inversoras.

Paralelamente, los peajes gasistas españoles han evolucionado favorablemente respecto a la media europea, reforzando la competitividad tanto para consumidores domésticos como industriales.

Como ha señalado Sedigas, las infraestructuras gasistas constituyen activos estratégicos esenciales para la seguridad energética, la competitividad y la transición energética. Por ello, el nuevo marco deberá combinar estabilidad, suficiencia y predictibilidad, preservando una rentabilidad razonable y facilitando la adaptación progresiva de las infraestructuras a la digitalización, la ciberseguridad y el despliegue de los gases renovables.

2026: una agenda regulatoria decisiva para el futuro del sector

El ejercicio 2026 estará además marcado por una intensa agenda normativa y regulatoria, tanto nacional como europea, que condicionará la evolución futura del sistema gasista, el despliegue de los gases renovables y la capacidad de las infraestructuras para seguir contribuyendo a la seguridad de suministro, la competitividad económica y la transición energética.

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Entre los principales hitos regulatorios destaca el desarrollo del Real Decreto-ley 7/2026, orientado a impulsar el despliegue del biometano y del hidrógeno renovable, incluyendo nuevas herramientas para facilitar la aceptación social y territorial de los proyectos, como el sello de excelencia asociado a las instalaciones de biometano. Asimismo, será determinante la transposición de la Directiva europea del denominado “Paquete de Gas”, llamada a configurar el nuevo marco de funcionamiento del mercado gasista europeo y la integración progresiva de los gases renovables e hipocarbónicos.

Asimismo, será relevante el avance en el desarrollo de los mercados de capacidad, esenciales para garantizar la viabilidad de los ciclos combinados y preservar la potencia firme necesaria para respaldar el sistema eléctrico en un contexto de creciente penetración de energías renovables. Del mismo modo, continuará la digitalización progresiva de las redes mediante nuevas soluciones tecnológicas, el despliegue de contadores inteligentes y el refuerzo de las capacidades asociadas a la gestión avanzada de infraestructuras y la ciberseguridad.

En el ámbito europeo, la implementación del Reglamento de Emisiones de Metano constituye igualmente uno de los principales retos regulatorios para el sector gasista. Su correcta aplicación será determinante para compatibilizar los objetivos climáticos europeos con la seguridad de suministro y la competitividad industrial. En particular, las obligaciones aplicables a las importaciones de gas natural procedentes de terceros países introducen importantes desafíos en materia de verificación, trazabilidad y acceso a la información, que exigen una aplicación gradual, proporcionada y armonizada a escala internacional.

En este contexto, el sector considera esencial garantizar una implementación técnicamente viable y realista que evite distorsiones competitivas no deseadas, preserve la diversificación de aprovisionamientos y contribuya a mantener el funcionamiento eficiente y seguro del mercado gasista europeo en un escenario internacional cada vez más complejo e incierto.

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