Las autoridades taiwanesas han iniciado los trámites para reanudar las operaciones de dos centrales nucleares, apenas un año después del cierre del último reactor que quedaba en funcionamiento, ante la gran demanda del sector de la inteligencia artificial (IA) y los riesgos derivados del conflicto en Oriente Medio.
La eléctrica estatal Taipower está trabajando para obtener las autorizaciones necesarias para reactivar la central de Kuosheng, ubicada en el distrito norteño de Nuevo Taipéi, y de Maanshan, en el condado sureño de Pingtung, aseguró el sábado pasado el presidente taiwanés, William Lai, durante un acto público.
La compañía presentará un plan a la Comisión de Seguridad Nuclear (NSC) para su revisión a finales de este mes, afirmó el mandatario, quien insistió en que la seguridad nuclear, la eliminación de los residuos y el consenso social son los "tres factores clave" que debe tener en cuenta el NSC, según declaraciones recogidas por la agencia CNA.
Este plan se conoce después del cierre del último reactor de la central de Maanshan en mayo del año pasado, lo que marcó el fin de la era nuclear en Taiwán tras el desmantelamiento progresivo de las plantas de Chinshan (Nuevo Taipéi) y Kuosheng entre 2018 y 2023.
La nuclear para Taiwán
Esta medida culminó uno de los principales objetivos políticos del gobernante Partido Democrático Progresista (PDP), que durante años había bregado por una "patria libre de nucleares", especialmente a raíz del accidente nuclear de Fukushima en 2011.
Sin embargo, el "sólido desarrollo económico» de la isla, la necesidad global de contar con electricidad baja en carbono y el creciente consumo energético de la industria de la inteligencia artificial, junto con recientes cambios legislativos, han llevado al Gobierno a reconsiderar su postura sobre la energía nuclear", reconoció Lai.








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