Nueve años después de enseñar por primera vez la segunda generación del Roadster, Tesla ha vuelto a subirlo a un escenario. Esta vez, al menos, no se ha limitado a prometer cifras sino espectáculo. Porque el futuro deportivo eléctrico californiano despegó de una rampa, giró en el aire y volvió a aterrizar utilizando un sistema de ventiladores y propulsores desarrollado junto a SpaceX.
Tesla lleva el Roadster al extremo: vuela, baja del segundo y no llegará hasta 2028
Tesla vuelve a presentar el Roadster casi nueve años después de su debut original. El nuevo prototipo utiliza ventiladores y propulsores de aire comprimido desarrollados junto a SpaceX, acelera de 0 a 1000 km/h en 0,81 segundos y no llegará a producción hasta 2028.

Y es que la demostración celebrada en McGregor (Texas), tiene tanto de presentación como de show, pero tras él hay infinidad de soluciones de ingeniería poco habituales incluso en el mundo de los hiperdeportivos eléctricos. También hay una nueva fecha: Elon Musk asegura ahora que la producción comenzará en 2028. El coche que inicialmente debía llegar en 2020 acumulará, si se cumple esta última previsión, ocho años de retraso.
El nuevo Roadster tampoco es una simple evolución del prototipo rojo presentado en 2017. Su diseño se ha vuelto mucho más anguloso, la configuración interior cambia y Tesla ha construido alrededor de él un sistema aerodinámico activo que lleva la generación de carga mucho más allá de un alerón convencional.
Se pega o separa del suelo

El elemento más llamativo del nuevo Roadster está bajo su carrocería. Tesla utiliza ventiladores capaces de generar succión incluso con el coche detenido, con una fuerza vertical que, según la compañía, puede alcanzar aproximadamente 2 G. El planteamiento recuerda al utilizado por el McMurtry Spéirling: generar carga aerodinámica sin depender de la velocidad del vehículo permite aumentar considerablemente el agarre disponible en aceleración, frenada y paso por curva.
El Roadster añade además diez propulsores de gas frío, alimentados con aire comprimido, que proceden directamente de la colaboración con SpaceX. Lars Moravy, responsable de ingeniería de Tesla, explicó durante la presentación que el sistema trabaja con unos 600 litros de aire comprimido almacenados en depósitos de alta presión distribuidos por el vehículo.

En la demostración, el coche utilizó esa combinación para ascender por una rampa hasta quedar invertido, abandonar después la superficie y controlar su posición en el aire antes de aterrizar. También saltó sobre varios vehículos de Tesla (uno de ellos el Semi) mientras realizaba una rotación. Es una capacidad extraordinaria para un automóvil, aunque queda por determinar en qué condiciones podrá utilizarse legalmente en carretera y qué versión llegará realmente a los clientes.
Se queda más corto

Los propulsores cumplen también una función mucho más convencional: acelerar. Tesla cronometró durante el evento un 0-60 mph (unos 96 km/h) en 0,81 segundos. Del mismo modo, Tesla asegura que dependiendo de la versión podrá superar los 370 km/h. La empresa dividirá la gama en tres versiones:
El Roadster Performance será el planteamiento más próximo a un deportivo convencional y tendrá dos plazas, aerodinámica activa y el sistema de succión inferior. Tesla anuncia para él un 0-60 mph por debajo de 1,6 segundos. El Thrust añade propulsores traseros y también mantiene dos plazas. Su objetivo declarado es bajar de 0,9 segundos en esa misma medición. Por encima quedará el Rocket, un monoplaza equipado con el sistema completo de diez propulsores alrededor de la carrocería y destinado a realizar las maniobras aéreas mostradas durante el evento. Tesla habla para esta versión de menos de 0,59 segundos hasta 60 mph, una cifra que, de nuevo, permanece por demostrar fuera de las condiciones de presentación.

Cuando Tesla mostró el Roadster en noviembre de 2017 anunció una batería de 200 kWh y una autonomía de 620 millas, prácticamente 1.000 kilómetros. La propia web española de Tesla seguía mostrando hasta fechas recientes esos 1.000 kilómetros junto a un 0-100 km/h en 2,1 segundos y una velocidad máxima superior a 400 km/h, datos correspondientes a aquel primer prototipo.
La presentación de ayer deja atrás parte de aquellas especificaciones. La autonomía anunciada ahora supera los 480 kilómetros, menos de la mitad de la promesa inicial, aunque Tesla todavía no ha comunicado la capacidad definitiva de la batería, la potencia de los motores ni el consumo homologado. Tampoco detalló durante el evento el peso, la potencia total del sistema o dónde se fabricará exactamente el coche.
Reserva de hasta 250.000 dólares

Tesla tampoco ha comunicado todavía el precio final. La página de reservas sí permite hacerse una idea de cómo pretende posicionar las distintas configuraciones. El Performance requiere un depósito de 50.000 dólares, mientras que reservar un Thrust exige 250.000 dólares. El Rocket queda reservado exclusivamente a clientes invitados.
No significa que esos sean los precios de venta. Cuando se presentó el proyecto inicial en 2017, Tesla hablaba de unos 200.000 dólares para el modelo básico y llegó a aceptar depósitos de 250.000 dólares para las primeras 1.000 unidades Founders Series. Queda también por saber cómo gestionará la compañía las reservas antiguas después de una espera que en algunos casos se acerca ya a la década.
No hay comentarios







Deja tu comentario
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Todos los campos son obligatorios