La urgente necesidad de energía que sufren los centros de datos dedicados a la inteligencia artificial (IA) ha propiciado un hito tecnológico sin precedentes. La startup estadounidense Valar Atomics ha anunciado una colaboración estratégica con el gigante de los semiconductores Nvidia para explorar el desarrollo de centros de datos alimentados directamente por energía nuclear avanzada, abriendo un camino capaz de mitigar el enorme consumo hídrico y eléctrico de estas instalaciones.
El anuncio, realizado en Orangeville (Utah), estuvo respaldado por una demostración práctica e histórica: la conexión del microrreactor de la startup, denominado Ward 250, para suministrar la electricidad con la que se hizo funcionar la arquitectura de chips Blackwell de Nvidia (utilizada para alojar temporalmente una página web). Es la primera vez en la historia que un reactor de nueva generación construido por una startup genera energía para computación.
El desafío ambiental: reducir el consumo de agua a casi cero
La proliferación de centros de datos en Estados Unidos ha generado un fuerte rechazo social. Según encuestas recientes de Reuters/Ipsos, solo uno de cada tres estadounidenses aprueba el acelerado ritmo de construcción de estas infraestructuras debido al temor de que disparen las facturas de la luz y agoten los recursos hídricos locales.
Para calmar estas alertas, el proyecto conjunto contempla el despliegue de una instalación piloto de 30 megavatios (MW) —un tamaño 300 veces menor que los centros de datos convencionales autorizados en la región— diseñada bajo la premisa del consumo hídrico casi nulo.
Esta solución es posible gracias a la combinación de dos innovaciones técnicas clave como la refrigeración por helio y el circuito cerrado de Nvidia. El reactor de alta temperatura de Valar Atomics utiliza helio en lugar de agua para sus procesos de enfriamiento térmico. La tecnológica aporta su nuevo diseño de fábrica de IA, denominado DSX, que emplea refrigeración líquida directa mediante un circuito cerrado. El agua circula constantemente a 113°F (45°C), eliminando los enfriadores industriales tradicionales y reduciendo el consumo hídrico de unos 2,6 millones de galones por megavatio al año a prácticamente cero.








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