Política energética  ·  Eléctricas

Una de cal y otra de arena en la nuclear europea: Francia blinda su renacimiento atómico mientras Hinkley Point C vuelve a retrasarse

El Ejecutivo galo contempla extender la vida útil de los reactores existentes hasta 50 o incluso 60 años

Ningún comentario

Francia ha dado un paso firme en su apuesta por la energía nuclear al publicar oficialmente su tercer Programa Plurianual de Energía (PPE3), que blinda la construcción de nuevos reactores y consolida el átomo como eje de su estrategia de descarbonización hasta 2035. Al mismo tiempo, el panorama nuclear europeo vuelve a mostrar su cara más compleja con un nuevo retraso en la central británica de Hinkley Point C, cuyo inicio de operaciones se aplaza como mínimo hasta 2030.

Aunque el PPE3 no tiene rango de ley, establece el marco de consumo y producción energética hasta 2035. Lecornu defendió su aprobación por decreto por “urgencia”, argumentando que el debate parlamentario ya se había producido ampliamente en la primavera de 2025 y que el documento se alinea con la Estrategia Nacional Baja en Carbono, los compromisos europeos y el Acuerdo de París, además de apoyarse en los escenarios prospectivos publicados por el gestor de la red RTE en diciembre de 2025.

El núcleo del programa es un giro estructural en el mix energético. El Ejecutivo pretende elevar la participación de la electricidad en el consumo final hasta el 60% en 2030, frente a alrededor del 30% actual, y alcanzar un 70% de energía descarbonizada en 2035. La producción eléctrica libre de carbono debería situarse entre 650 y 693 TWh en 2035, frente a los 458 TWh registrados en 2023. En paralelo, el consumo de combustibles fósiles caería desde 900 TWh en 2023 a unos 330 TWh en 2035. En el ámbito nuclear, el objetivo de generación se amplía hasta una horquilla de 380-420 TWh anuales entre 2030 y 2035, en línea con la meta de 400 TWh fijada por EDF.

Energía atómica como columna vertebral

La energía atómica se mantiene como columna vertebral del sistema. El PPE3 prevé la construcción de seis reactores EPR2 y fija como meta decidir a partir de 2026 el lanzamiento de otros ocho adicionales. También contempla extender la vida útil de los reactores existentes hasta 50 o incluso 60 años, siempre bajo exigencias de seguridad, iniciar la construcción de un primer reactor modular pequeño a comienzos de la década de 2030 y renovar la parte final del ciclo del combustible nuclear. Queda oficialmente abandonado el objetivo anterior de cerrar 14 reactores, incluidos los dos de la central de Fessenheim. El plan retoma así la “renovación nuclear” anunciada en 2022 por el presidente Emmanuel Macron.

Francia opera actualmente 57 reactores nucleares y el nuevo programa apuesta por una mayor utilización de este parque. El Gobierno subraya además el impacto económico del viraje energético. Las importaciones de combustibles fósiles rondan los 60.000 millones de euros anuales; solo en 2024, el petróleo y el gas supusieron 64.000 millones y todavía representan el 60% del consumo energético. El objetivo es reducir los fósiles a no más del 40% en 2030, eliminar progresivamente el petróleo entre 2040 y 2045 y el gas fósil en 2050. La implementación del PPE3 podría generar más de 120.000 empleos adicionales hasta 2030, especialmente en los sectores nuclear, solar fotovoltaico y eólico marino.

Francia apuesta por la nuclear frente a las fósiles y reduce las renovables en su Plan Plurianual de la Energía
Consciente de que la tendencia es a una mayor electrificación energética, el Gobierno de Francia se pone en manos de la nuclear y detiene la expansión de las renovables.

Las energías renovables conservarán un papel complementario. El plan mantiene el apoyo a la eólica marina, la solar fotovoltaica, la geotermia y la eólica terrestre, con mayor énfasis en la modernización de parques existentes que en la expansión masiva en tierra. Las autoridades aseguraron a las asociaciones sectoriales que no habrá moratoria y que continuarán las convocatorias de licitación para nuevos proyectos.

La industria ha recibido favorablemente el programa. Además de EDF, compañías como Framatome y Orano destacaron la visibilidad que aporta a las inversiones en toda la cadena de valor nuclear. El grupo sectorial Gifen calificó el texto de paso decisivo que confirma el papel central de la energía atómica en la estrategia francesa.

Sin embargo, persisten divisiones políticas. La líder de la extrema derecha Marine Le Pen criticó la adopción por decreto y cifró el coste en “al menos 300.000 millones de euros”, mientras que el primer secretario socialista Olivier Faure advirtió de que nuevos retrasos podrían perjudicar a las renovables. Organizaciones ecologistas como Greenpeace France cuestionaron lo que consideran una insistencia excesiva en la expansión nuclear.

Retraso de Hinkley Point C

El contraste europeo llega desde el Reino Unido. La central de Hinkley Point C, el primer proyecto nuclear británico en una generación, no comenzará a producir electricidad hasta 2030 como mínimo, tras un nuevo retraso. La instalación, promovida por EDF, atribuyó la demora a una productividad menor de la prevista en el programa de instalación electromecánica, que incluye trabajos de tuberías, cableado e integración de sistemas en ambas unidades. Solo el reactor 1 está previsto para entrar en funcionamiento en 2030, mientras que el segundo lo haría previsiblemente a comienzos de la década siguiente.

Reino Unido invierte casi 17.000 millones de euros en su primera planta nuclear desde 1995
Esta inversión nuclear "pone fin a décadas de tergiversación y demora", según el Gobierno laborista, y "ayudará a impulsar la seguridad energética del Reino Unido".

Cada una de las dos unidades podrá generar unos 1.630 megavatios, suficientes para cubrir entre el 3,5% y el 5% de la demanda eléctrica británica cuando operen a plena capacidad. El proyecto, que será la primera nueva planta nuclear del Reino Unido desde Sizewell B en 1995, ha acumulado retrasos desde su fecha inicial prevista para 2017 y un fuerte incremento presupuestario: el coste total se estima ya en al menos 35.000 millones de libras a precios de 2015, alrededor de 49.000 millones actuales, frente a los 18.000 millones calculados en 2016. EDF ha reconocido pérdidas recurrentes en sus operaciones británicas asociadas al encarecimiento del proyecto.

En paralelo, el Gobierno británico confirmó el año pasado la central de Sizewell C, de 3.200 MW y basada en un diseño prácticamente idéntico al de Hinkley Point C, con dos reactores EPR que se construirán en Suffolk.

Noticias relacionadas

No hay comentarios

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Todos los campos son obligatorios

Este sitio web está protegido por reCAPTCHA y la Política de privacidad y Términos de servicio de Google aplican.