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De fabricar eléctricos a reciclar coches: Volkswagen transforma la planta de Zwickau

Desde 2027 procesará 4.100 unidades anuales para recuperar componentes y materias primas, en una planta cuyo futuro industrial sigue pendiente de la reestructuración del grupo.

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Zwickau fue una de las fábricas con las que Volkswagen quiso demostrar que podía transformar rápidamente su estructura industrial para fabricar coches eléctricos. Ahora la planta alemana inicia otra reconversión, esta vez en sentido inverso: además de ensamblar automóviles, empezará a desmontarlos de manera industrial para recuperar piezas y materias primas que puedan volver a utilizarse.

Volkswagen ha inaugurado allí su primera línea de desmontaje en serie, una instalación de ocho estaciones que comenzará procesando vehículos de preserie y que posteriormente incorporará automóviles al final de su vida útil. A partir de 2027 está previsto desmontar 4.100 vehículos al año en dos turnos, con un equipo inicial de 100 trabajadores que ya han sido formados para esta nueva actividad.

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La instalación convierte además a Zwickau en el centro de competencia del grupo para economía circular. Volkswagen quiere utilizar lo aprendido en la planta sajona para desarrollar posteriormente una red de socios en Europa y trasladar el desmontaje de vehículos desde un modelo próximo al desguace tradicional hacia procesos industriales repetibles y escalables.

Recuperar piezas antes de convertirlas en materia prima

Automotive plant Zwickau, body shop: side panel line ID.3

El proyecto trabaja con dos vías diferentes para extraer valor de cada vehículo. La primera consiste en recuperar componentes que todavía puedan seguir utilizándose. Motores, cajas de cambio, puertas, paragolpes y otras piezas se desmontan, inspeccionan y acondicionan para regresar al mercado de posventa a través de concesionarios y talleres independientes. Volkswagen ya comercializa desde julio algunos de estos recambios originales usados procedentes de Zwickau.

El objetivo es ofrecer una alternativa más económica para la reparación de vehículos de cierta antigüedad y, al mismo tiempo, prolongar la vida útil de componentes que de otro modo acabarían directamente en un proceso de reciclaje. Cuando la reutilización no resulta posible, entra en juego la segunda parte del proceso. Los materiales se separan con el mayor grado de pureza posible para convertirlos en materias primas secundarias capaces de volver a la fabricación.

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Los plásticos son uno de los primeros campos en los que Volkswagen quiere aplicar este circuito. La compañía calcula que el material plástico recuperado de un solo vehículo al final de su vida útil podría aportar, mediante mezcla con material virgen, la cantidad de reciclado necesaria para fabricar tres coches nuevos bajo los futuros requisitos europeos.

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Centro de baterías de Volkswagen. Volkswagen

La nueva normativa europea sobre vehículos al final de su vida útil entró en vigor el pasado agosto y comenzará a aplicarse progresivamente desde 2028. Entre otras medidas, obliga a diseñar los automóviles pensando en facilitar su desmontaje, reparación, reutilización y reciclaje.

Desde septiembre de 2032, al menos el 15% del plástico utilizado en los nuevos tipos de vehículos deberá proceder de material reciclado. El porcentaje aumentará al 25% en 2036 y una parte deberá proceder específicamente de coches al final de su vida útil o de componentes retirados durante su utilización. La Comisión Europea establecerá posteriormente requisitos similares para acero y aluminio.

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Para los fabricantes, esto obliga a asegurar no solo suministro de materiales reciclados, sino también una calidad suficientemente elevada como para volver a utilizarlos en automoción. El modelo que Volkswagen ensaya en Zwickau busca controlar una parte mayor de ese proceso y reducir simultáneamente la dependencia de materias primas importadas.

La nueva línea ocupa unos 1.200 metros cuadrados y ha requerido 94 toneladas de acero y alrededor de 100 metros de líneas eléctricas para los procesos logísticos. Parte de las instalaciones utilizadas proceden de equipos que anteriormente servían para fabricar vehículos, una reutilización que también ha permitido contener la inversión necesaria.

Hasta 90 millones de inversion

Volkswagen Polo saliendo de la factoría de Martorell. Volkswagen

Volkswagen prevé invertir hasta 90 millones de euros en el desarrollo del denominado Circular Economy Hub, a los que se suman 10,7 millones comprometidos por el estado de Sajonia. El proyecto comienza con esos 100 empleados, aunque el acuerdo laboral firmado por la compañía contempla que el área de economía circular pueda alcanzar a largo plazo hasta 1.000 puestos de trabajo.

Zwickau emplea actualmente a alrededor de 8.000 personas y Volkswagen no tiene asignada producción de vehículos más allá de 2031 dentro de su actual plan industrial. La compañía atraviesa además una profunda reestructuración en Alemania, condicionada por la pérdida de cuota en China, el aumento de la competencia y la necesidad de reducir costes.

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El nuevo negocio de reciclaje abre por tanto una vía de actividad para la instalación, pero su escala todavía está muy lejos de compensar el empleo ligado a la fabricación de automóviles. Reuters recoge además las reservas de expertos en economía circular, que consideran Zwickau un proyecto piloto cuya rentabilidad y capacidad para crecer deberán demostrarse antes de convertirlo en una solución industrial de gran volumen.

De fábrica eléctrica a centro de economía circular

Volkswagen

Esa circunstancia hace especialmente significativa la transformación de Zwickau. Volkswagen convirtió la planta en una instalación dedicada exclusivamente a vehículos eléctricos después de décadas fabricando modelos de combustión. Allí se han producido modelos como los Volkswagen ID.3 (prueba), ID.4 (prueba) e ID.5 (prueba) y diferentes eléctricos de Audi y Cupra.

La siguiente fase ya no consiste únicamente en decidir qué coches fabricar, sino qué hacer con ellos cuando terminan su primera vida útil y cuánto valor puede recuperarse antes de convertirlos definitivamente en residuos. Volkswagen quiere demostrar que el desmontaje puede organizarse con una lógica industrial similar a la del montaje: procesos secuenciales, componentes identificados, recuperación selectiva y materiales preparados para regresar a producción.

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Por ahora, 4.100 vehículos al año representan una escala pequeña frente al volumen de una fábrica convencional. El interés de Zwickau está en comprobar si ese proceso puede crecer hasta convertirse en un negocio rentable y, al mismo tiempo, proporcionar a Volkswagen una fuente propia de piezas usadas y materias primas recicladas. Con la normativa europea endureciendo progresivamente los requisitos de circularidad, esa capacidad dejará pronto de ser únicamente una cuestión medioambiental para convertirse también en una necesidad industrial.

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