“A este paso, Flash (el superhéroe de DC Comics) va a parecer una tortuga”. Es un pensamiento un tanto friki, pero la verdad es que viendo los datos, mi cabeza no ha podido pensar en otro símil. Porque han pasado solo seis meses desde que BYD presentara la segunda generación de su tecnología Flash Charging. Medio año en el que el fabricante chino ha alcanzado ya las 10.000 estaciones de carga ultrarrápida instaladas en su país de origen China, logrando así estar a mitad de camino del verdadero objetivo marcado para este 2026: llegar a las 20.000 antes de diciembre. Para conseguirlo contará además con un socio de excepción: Sinopec y su red de más de 30.000 estaciones de servicio.
La estación número 10.000 se inauguró el pasado 28 de agosto en Longhua, Shenzhen. Según BYD, su infraestructura Flash Charging se extiende por nada menos que 332 ciudades, tras un despliegue que comenzó en marzo y que ha avanzado a una media cercana a 55 nuevas estaciones diarias. La compañía asegura que en las grandes ciudades como Shenzhen, Shanghái, Hangzhou, Xi'an o Chongqing ya puede encontrarse una instalación de este tipo cada tres kilómetros de media.
El ritmo tendrá que aumentar todavía más. Para alcanzar las 20.000 instalaciones previstas antes de acabar el ejercicio, BYD necesitaría sumar aproximadamente otras 10.000 en cuatro meses, es decir, unas 80 al día. Del objetivo total, 18.000 estarán situadas principalmente en zonas urbanas y otras 2.000 cubrirán corredores de autopista.
Un socio estratégico
La red de Sinopec cuenta con más de 30.000 estaciones repartidas por toda China.
Una parte importante de ese crecimiento se apoyará en infraestructuras que ya existen. BYD y China Petroleum & Chemical Corporation (Sinopec) firmaron en junio un acuerdo para desarrollar conjuntamente la red Flash Charging y aprovechar la capilaridad territorial del gigante energético.
Sinopec opera más de 30.000 estaciones de servicio en China y cuenta además con unas 14.000 instalaciones de recarga e intercambio de baterías. La alianza permite a BYD acceder a emplazamientos con buenas conexiones viarias y actividad comercial sin tener que desarrollar toda la red desde cero. Para Sinopec supone, al mismo tiempo, avanzar en la transformación de unas instalaciones concebidas históricamente para vender derivados del petróleo.
El primer ejemplo real ya funciona en Shanghái. La estación de Hongqiao abrió a comienzos de agosto después de sustituir parte de la infraestructura de suministro de combustible por 12 plazas Flash Charging, además de mantener una zona de descanso y la tienda de conveniencia. Sinopec prevé replicar el modelo en otros puntos de su red.
Listo en 5, lleno en 9... minutos
Este cargador acerca la experiencia de uso lo más posible al repostaje de un coche.Denza/BYD
La infraestructura es la otra mitad de la apuesta tecnológica que BYD presentó en marzo junto a la Blade Battery 2.0. Sus nuevos cargadores pueden proporcionar hasta 1.500 kW de potencia máxima mediante un único conector refrigerado por líquido.
Con un vehículo compatible, BYD asegura que la batería puede pasar del 10% al 70% en cinco minutos y del 10% al 97% en nueve minutos. Son cifras anunciadas por el fabricante bajo sus condiciones de ensayo y no significan que el automóvil reciba 1.500 kW de manera constante durante toda la sesión: la potencia real depende del estado de carga, la temperatura y la capacidad de aceptación de cada batería.
El problema de entregar semejantes picos de potencia es su impacto sobre la red eléctrica. BYD intenta resolverlo integrando almacenamiento estacionario en las propias estaciones. Las baterías se cargan a potencias inferiores durante los periodos de menor demanda y actúan después como apoyo cuando un vehículo solicita una recarga ultrarrápida, reduciendo la potencia instantánea que debe aportar la red.
La red ha suministrado ya unos 210 millones de kWh y cuenta con más de 1,83 millones de usuarios registrados. Cerca de un tercio conduce vehículos de otras marcas, ya que BYD ha optado por abrir sus estaciones a automóviles compatibles, aunque estos no necesariamente pueden aprovechar las potencias máximas de la infraestructura.
España, centro de Europa
En menos de 5 minutos el coche estaría listo para seguir su camino.Denza/BYD
El despliegue chino está muy bien pero aquí lo que realmente interesa es saber cómo y cuándo llegarán estas estaciones. Las previsiones de BYD son las de instalar 6.000 estaciones Flash Charging fuera de China antes de terminar 2027, la mitad de ellas en Europa.
España tendrá un peso relevante pues se han confirmado nada menos que 300 estaciones en nuestro país, además de otras 50 en Portugal. En Europa la tecnología estará inicialmente ligada a Denza, la marca premium del grupo, cuyo Z9GT será uno de los primeros modelos compatibles con la Blade Battery 2.0 y las nuevas potencias de carga.
El grupo chino introduce además un cambio de escala en la competencia por la recarga ya que está optando por integrar vehículo, batería, almacenamiento y red de carga, pero sin renunciar a asociarse con grandes compañías energéticas cuando necesita crecer rápido. La colaboración con Sinopec resume a la perfección dicha estrategia, porque mientras que una de las mayores petroleras del mundo aporta emplazamientos, capilaridad y experiencia en la venta de energía al conductor; BYD pone los vehículos, las baterías y una tecnología con la que pretende acercar el tiempo de recarga al de un repostaje convencional.
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