El Reino Unido encara un momento decisivo en su transición energética: casi todos los objetivos climáticos para 2030 están ya fuera de alcance, pese a haber reducido a la mitad sus emisiones desde 1990, según el informe United Kingdom Energy Transition Outlook 2025 de Wood Mackenzie.
Casi todos los objetivos climáticos de Reino Unido están ya fuera del alcance
Las perspectivas de transición energética muestran una brecha de 12 puntos con respecto al objetivo climático de 2030, a pesar de la inversión prevista de 1,5 a 2,1 billones de libras hasta 2060

El análisis calcula una brecha de 12 puntos porcentuales respecto a la meta de 2030 —una reducción del 56% frente al 68% previsto— que exigiría 75.000 millones de libras adicionales antes de que termine la década. A más largo plazo, la inversión acumulada en energía baja en carbono deberá situarse entre 1,5 y 2,1 billones de libras hasta 2060, con más del 60% destinado a generación eléctrica y redes.
La eólica marina se topa con la realidad comercial
Aunque el país eliminó el carbón y logró que las renovables superaran el 50% de la generación eléctrica en 2025, la eólica marina —pieza clave del plan climático— acumula un retraso del 20% respecto a los objetivos de 2030, lastrada por cuellos de botella en la red y tensiones de costes.
Las reformas del Contrato por Diferencia (CFD) muestran resultados prometedores. La séptima ronda de asignación otorgó un récord de 8,4 GW en 2025, y el Reino Unido firmó un Pacto de Inversión con ocho vecinos del Mar del Norte, comprometiéndose a 15 GW anuales entre 2031 y 2040. El pacto pretende movilizar 850.000 millones de libras (1 billón de euros) en capital. Sin embargo, las colas de conexión a la red y las restricciones comerciales siguen siendo obstáculos importantes para un despliegue más rápido.
“El Reino Unido se enfrenta a una paradoja crítica”, afirmó Lindsey Entwistle, analista principal de investigación de Wood Mackenzie. “El país ha logrado reducir a la mitad las emisiones desde 1990, pero la siguiente fase exige acelerar simultáneamente el despliegue de energías renovables y gestionar la prolongada dependencia de los combustibles fósiles”.
“Las reformas del Contrato por Diferencia demuestran que las intervenciones políticas específicas pueden reactivar el estancado despliegue de la energía eólica marina. Sin embargo, el déficit del 20% respecto a los objetivos para 2030 expone la magnitud del riesgo de ejecución. Lo que funcionó en la última década no será suficiente para la próxima”, añadió.
Mar del Norte: de la producción nacional a la dependencia de las importaciones
En paralelo, el veto a nuevas exploraciones en el Mar del Norte consolida una mayor dependencia de importaciones. Para 2035, la producción nacional cubriría solo el 47% de la demanda de petróleo y el 21% de la de gas, mientras el país incrementa sus compras externas.

El informe advierte además de que las prioridades de seguridad y el coste de la vida compiten ahora con la agenda climática por recursos públicos. Tecnologías como la nuclear —con 10,5 GW previstos en 2050 frente a un objetivo oficial de 24 GW—, la captura de carbono y el hidrógeno bajo en carbono avanzan, pero con retrasos y dificultades comerciales.

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Una inversión adicional de 75.000 millones de libras entre 2026 y 2030 reduciría la diferencia entre el escenario base y el escenario de compromisos nacionales. La energía eólica marina y la energía baja en carbono requieren el 60% de esta inversión adicional, mientras que los combustibles sostenibles y la captura de carbono requieren el 13 %, y la red eléctrica y la infraestructura de carga, el 10%.
Nuclear, CAC e hidrógeno
Las prioridades tecnológicas están evolucionando. El gobierno seleccionó a Rolls-Royce para un proyecto piloto de reactores modulares pequeños, y Wood Mackenzie prevé la primera generación de SMR conectados a la red a principios de la década de 2040. Una Zona de Crecimiento de IA integrará centros de datos con SMR, aunque, en el escenario base, estos últimos cubrirán menos del 2 % de la demanda total de energía para 2030. La capacidad nuclear alcanzará los 10,5 GW para 2050 en el escenario base, muy por debajo del objetivo gubernamental de 24 GW.
La captura de carbono en fuentes puntuales alcanza los 6 Mtpa para 2030 y los 37 Mtpa para 2050, y la generación de energía y el hidrógeno azul representan el 64 % de la demanda de captura. El Mecanismo de Ajuste Fronterizo de Carbono se lanza en 2027, lo que podría acelerar la adopción de la captura de carbono y abordar las brechas de competitividad con las importaciones.
El hidrógeno bajo en carbono se enfrenta a persistentes obstáculos comerciales. Las cancelaciones de proyectos de alto perfil afectaron tanto al hidrógeno electrolítico como al hidrógeno azul en 2024-2025, a medida que las empresas energéticas volvieron a la producción de combustibles fósiles. Su implementación se está reorientando hacia la industria y la generación de energía, donde las alternativas siguen siendo limitadas.
En conjunto, el Reino Unido afronta la paradoja de haber liderado la reducción de emisiones en las últimas décadas y, al mismo tiempo, encarar un riesgo creciente de incumplir sus compromisos a corto plazo si no acelera la inversión y la ejecución de proyectos clave.
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