Bioenergía

El biogás podría sustituir el 15% de la demanda de gas con recurso autóctono en la próxima década

APPA Biogás reúne al sector y a las administraciones para abordar los principales cuellos de botella que frenan el despliegue del biometano en España

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El sector renovable ha celebrado el Día del Biogás y el Biometano, una jornada que ha reunido a empresas, administraciones públicas y a distintos agentes clave para analizar cómo acelerar el despliegue de una tecnología llamada a reforzar la seguridad energética, gestionar y valorizar residuos y descarbonizar nuestra economía. Durante el evento se ha presentado el informe “Potencial de Biometano en España”, que cifra en 97 TWh (42% del consumo actual) el potencial disponible del biogás en España, con 25-35 TWh/año (11%-15%) de potencial movilizable a 2035. La jornada se celebra en un momento clave en el que la seguridad energética ha dejado de ser un debate abstracto para convertirse en una prioridad económica, industrial y social.

En un contexto de crisis energética internacional recurrente, el mensaje compartido durante la jornada ha sido claro: España no puede seguir afrontando tensiones geopolíticas y volatilidad exterior con las mismas herramientas fósiles de siempre. La respuesta debe construirse con más energía producida en nuestro país, más aprovechamiento de nuestros residuos y una apuesta mucho más decidida por las moléculas renovables.

Un potencial real que ya no puede seguir esperando

Durante la jornada, que ha contado con el patrocinio de ENCE Energía y Celulosa y Huawei y se ha celebrado en el auditorio CMS Albiñana & Suárez de Lezo, se ha presentado el informe “Potencial de Biometano en España”, que confirma que nuestro país dispone de una base sólida para desplegar esta tecnología a escala relevante.

El documento sitúa en 151 TWh el potencial bruto estimado de producción de biometano. Si se compara con la demanda convencional actual de gas natural en España, que asciende a 231,8 TWh, ese volumen equivaldría aproximadamente al 65% del consumo actual.

Tras aplicar restricciones técnicas y territoriales, el potencial disponible se sitúa en 97 TWh, es decir, en torno al 42% del consumo convencional actual de gas. Y, más importante aún, el informe cifra en 25-35 TWh/año el potencial movilizable más realista a 2035, una horquilla que equivaldría aproximadamente a entre el 11% y el 15% de la demanda actual de gas natural.

Tras la sucesión de distintas crisis energéticas (invasión de Ucrania, guerra de Irán…), es importante desarrollar estas fuentes de energía autóctonas. “Dos terceras partes de nuestro consumo energético es fósil, mientras podríamos apostar por la circularidad para producir gases renovables y biofertilizantes que no sólo serían autóctonos, serían sostenibles y optimizarían el tratamiento actual de los residuos”, explicó durante la jornada Laureano Parrilla, Presidente de APPA Biogás.

El informe subraya que este 11%-15% para 2035 sería un punto de partida para un desarrollo futuro. De hecho, apunta a que en 2050 el recorrido podría ser sensiblemente mayor si se consolidan los incentivos, la regulación, las infraestructuras y la madurez del sector.

Los retos que hoy frenan al sector

Precisamente, una de las principales conclusiones de la jornada, que ha sido inaugurada por el Director General de Política Energética y Minas del Miteco, Manuel García Hernández, y el Presidente de APPA Biogás, Laureano Parrilla, ha sido que el debate ya no gira en torno a si España tiene o no recurso. Lo tiene. La cuestión de fondo es cuántas de esas oportunidades pueden convertirse realmente en proyectos viables y en producción efectiva.

En este punto, el sector ha vuelto a señalar retos muy concretos. Entre ellos, la necesidad de un marco normativo más claro y estable, mayor agilidad administrativa, mejor coordinación entre administraciones, una regulación más precisa sobre clasificación de sustratos y régimen del digestato, y mecanismos de apoyo que reduzcan la incertidumbre y mejoren la bancabilidad de los proyectos.

A estos factores se añaden desafíos logísticos, territoriales y sociales que son decisivos para transformar el recurso en proyecto. La proximidad a los sustratos, la conexión a la red gasista, la disponibilidad de superficies agrarias, el desarrollo de cadenas logísticas adaptadas y la aceptación local siguen marcando la diferencia entre el potencial teórico y el potencial verdaderamente movilizable.

La indispensable certidumbre regulatoria

La jornada, que ha contado con el patrocinio de ENCE Energía y Celulosa y Huawei, ha tenido lugar en el auditorio CMS Albiñana & Suárez de Lezo. Un foro que también ha servido para poner el foco sobre los desarrollos regulatorios en marcha y, en particular, sobre la necesidad de que la ambición política se traduzca en seguridad jurídica real para la industria.

Desde APPA Biogás se valora positivamente que, en el Real Decreto-ley 7/2026, el biometano gane peso estratégico en la política energética, pero también se advierte de incertidumbres que deben resolverse con rapidez para no bloquear inversiones y retrasar nuevas plantas. Entre ellas figuran la base de cálculo de los objetivos, la definición de los sujetos obligados, la delimitación de sectores, la integración del GNL, los criterios de acreditación y control, el riesgo de duplicidad burocrática y la falta de acompasamiento entre los objetivos políticos y el desarrollo real de la oferta. Mención especial recibió, durante la jornada, el “sello de excelencia social, territorial y ambiental” que, con una gran incertidumbre sobre su futuro, podría convertirse en una barrera adicional para los nuevos desarrollos.

El sector considera que, si esas cuestiones no se aclaran a tiempo, existe el riesgo de generar más carga administrativa, más incertidumbre y nuevos cuellos de botella precisamente en el momento en que España necesita acelerar. Nuestro país se enfrenta a una nueva crisis energética y es crucial impulsar la descarbonización y la seguridad energética.

Una tecnología estratégica para el territorio y para el país

Más allá de su aportación energética, el biogás y el biometano ofrecen una respuesta transversal a varios de los grandes retos del país. Permiten mejorar la problemática de los residuos municipales, agroganaderos e industriales, generar actividad económica en el territorio, impulsar economía circular y crear empleo local, especialmente en entornos rurales.

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Además, aportan una solución renovable y gestionable para descarbonizar usos térmicos e industriales. En un sistema que sigue muy expuesto al gas fósil importado, esta tecnología reúne tres atributos especialmente valiosos: es renovable, gestionable y autóctona.

Adicionalmente, el proceso de obtención de estos gases renovables permite también producir un fertilizante orgánico, sostenible y de proximidad, evitando la importación de este producto crucial para nuestra agricultura. Sin embargo, el punto de partida de los gases renovables sigue siendo claramente insuficiente. En la actualidad, apenas el 0,15% del gas consumido procede de fuentes renovables. Por eso, en la jornada se repitió en diversas mesas la idea de que ha llegado la hora de pasar de los diagnósticos a las decisiones.

APPA Biogás defiende que el siguiente paso debe ser remover las barreras que siguen frenando el despliegue. El sector reclama una ventanilla única que simplifique procedimientos, un marco regulatorio claro, homogéneo y estable, un derecho efectivo de conexión a las redes de gas y electricidad, así como de inyección a la red gasista y una planificación que acompase la ambición política con la realidad industrial, administrativa y territorial de los proyectos. En un momento de crisis energética global, renunciar al biogás y al biometano sería renunciar a una oportunidad estratégica para España.

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