El último informe de Wood Mackenzie, “The ripple effect: How conflict is impacting global metals & mining”, muestra que el conflicto en Oriente Medio, que se intensificó a comienzos de 2026, está provocando interrupciones en cascada en las cadenas globales de suministro de metales y minería. El cierre del estrecho de Ormuz y los daños a la capacidad regional de procesamiento de metales están generando efectos dominó sobre los mercados y los costes.
El conflicto en Oriente Medio altera gravemente los mercados de metales y minería, amenazando el suministro y los precios globales
El 50% del azufre transportado por vía marítima en el mundo está en riesgo, según Wood Mackenzie

La región es clave para las exportaciones de insumos industriales críticos, entre ellos azufre marítimo, gas natural licuado (GNL), petróleo y materias primas químicas. “Lo que comienza como una interrupción operativa en Oriente Medio se está convirtiendo en un desafío estructural de costes y cadena de suministro para los mercados globales de metales y minería, con impactos primarios, secundarios y terciarios”, afirmó Tony Knutson, director global de mercados de carbón térmico de Wood Mackenzie.
Insumos clave de minería y metales bajo presión
Grandes navieras, incluidas Maersk y Hapag-Lloyd, han suspendido operaciones en el golfo Pérsico. Como resultado, las llegadas de buques a través del estrecho de Ormuz se han desplomado. Más de 110 millones de barriles de petróleo permanecen ahora almacenados en buques, mientras que los productores regionales han reducido alrededor de 11 millones de barriles diarios. Los compradores están redirigiendo rápidamente las cadenas de suministro, a un coste considerable.
Escalada de costes estructurales
Lo que comenzó como un choque operativo inmediato ha evolucionado hacia un problema persistente de costes. Operadores mineros y fundiciones de todo el mundo afrontan una fuerte inflación derivada de los picos en los precios del petróleo, el aumento del diésel y la volatilidad del combustible marítimo. Estas presiones están erosionando los márgenes, y pocas áreas de la cadena de suministro de metales y minería permanecen aisladas.
El mercado del azufre ha experimentado fuertes oscilaciones de precios en los últimos años, alcanzando los 550 dólares por tonelada a finales de 2025. Este aumento estuvo impulsado por la rápida expansión de la demanda del sector HPAL de Indonesia, la fuerte demanda de fertilizantes y las restricciones de suministro a finales de 2025, incluidas las limitaciones a las exportaciones rusas. Aunque los precios se relajaron brevemente después, volvieron a dispararse al comenzar el conflicto en Oriente Medio. Ahora, casi tres meses después del inicio del conflicto, la interrupción sigue amenazando aproximadamente el 50 % del suministro marítimo mundial, dejando a los operadores HPAL de Indonesia con inventarios menguantes y costes crecientes.
Riesgo de desaceleración económica global si el conflicto se prolonga
Antes del conflicto, la economía mundial se mantenía estable, con una previsión de crecimiento del PIB global del 2,5 % para el primer trimestre de 2026 según Wood Mackenzie, y un PMI manufacturero en aumento que señalaba una actividad industrial positiva. Desde entonces, la escalada ha reducido esa previsión al 2,3 % en la evaluación del segundo trimestre, mientras que las presiones inflacionarias persistentes, los retrasos en los recortes de tipos de interés y la fortaleza del dólar estadounidense representan riesgos adicionales para la demanda.
Cómo afecta el conflicto a los distintos mercados de metales
Aluminio
Según Charvi Trivedi, analista principal de Wood Mackenzie, “Oriente Medio podría perder hasta 3,5 millones de toneladas de producción de aluminio en 2026, y el vacío dejado es demasiado grande para que el resto del mundo lo compense”. Instalaciones clave —incluidas EGA Al Taweelah en Emiratos Árabes Unidos y ALBA en Baréin— han perdido gran parte de su capacidad debido a daños en centrales eléctricas, cierres de emergencia y ataques aéreos. Las fundiciones de China e Indonesia están acelerando la producción para captar cuota de mercado perdida. Aun así, el suministro global apunta a una contracción cercana al 3 % este año.
Acero y mineral de hierro
En Oriente Medio, la producción de acero bruto cayó un 33 % en marzo, mientras que las acerías iraníes vieron desplomarse su producción un 55 %. A medida que los pellets y el hierro reducido directo (DRI) se han vuelto más difíciles de conseguir por vía marítima, los fabricantes de acero han recurrido a chatarra ferrosa y palanquillas, impulsando sus precios al alza durante los dos últimos meses.
“La presión no termina ahí, ya que el aumento de los costes del mineral de hierro y del carbón metalúrgico elevó los gastos de producción BOF en casi un 10 % desde comienzos de año, mientras que los productores EAF afrontaron incrementos de entre el 10 y el 15 % en los costes de chatarra. Los precios del acero aumentaron en respuesta, aunque cada región sintió el impacto de forma diferente”, explicó Isha Chaudhary, directora de investigación de Wood Mackenzie.
Cobre
“El conflicto del Golfo de 2026 ha tenido solo un impacto directo menor sobre el mercado mundial del cobre. La pérdida de producción iraní y la interrupción de exportaciones de productos semielaborados del Golfo representan bastante menos del 1 % del suministro mundial, por lo que el efecto global es prácticamente insignificante”, afirmó Charles Cooper, director de investigación de cobre de Wood Mackenzie.
Aunque los cierres de fundiciones de NICICO y el bloqueo de exportaciones de semielaborados son perturbadores a nivel regional, el mercado global está absorbiendo estos impactos, respaldado por los elevados precios del cobre y el oro. Los efectos a corto plazo siguen siendo limitados, pero los riesgos probablemente aumentarán más adelante en el año a medida que se trasladen los mayores costes de combustible y ácido sulfúrico.
La principal vulnerabilidad se encuentra en la República Democrática del Congo (RDC), que depende del Golfo para más del 90 % del suministro de ácido destinado al cinturón cuprífero. Los precios spot del ácido ya se han disparado hasta los 1.000–1.400 dólares por tonelada, erosionando inventarios y afectando especialmente a los operadores más pequeños dependientes de importaciones.
Níquel
El sector indonesio de lixiviación ácida a alta presión (HPAL) se ha convertido en el principal motor mundial de demanda de azufre vinculada al níquel. Más del 75 % de las importaciones indonesias de azufre granular procedieron de Oriente Medio en 2025, creando graves cuellos de botella físicos de suministro.
“Los grandes productores están reduciendo producción y alejándose de contratos a largo plazo ante la amenaza de escasez. La rápida expansión del sector lo ha dejado altamente expuesto a esta interrupción”, afirmó Alina Zhunussova, analista principal de níquel de Wood Mackenzie.
Zinc y plomo
La interrupción del transporte marítimo desde el Golfo podría limitar los flujos de concentrado de zinc iraní hacia China, que representaron más del 5 % de las importaciones totales chinas de concentrado de zinc en 2025. Aunque se cree que algunos envíos siguen llegando, esta preocupación adicional sobre el suministro de concentrado ha agravado el temor en un mercado ya ajustado, ejerciendo más presión a la baja sobre las tarifas spot de tratamiento en China, que ya han entrado en territorio negativo.
“La interrupción es modesta en términos globales, pero su rapidez pone de relieve la fragilidad de las rutas comerciales concentradas. Las fundiciones están vigilando la situación muy de cerca mientras la brecha de suministro se amplía, complicada además por incidentes ocurridos en otras dos plantas en semanas recientes”, afirmó Jonathan Leng, analista principal de mercados de zinc de Wood Mackenzie.
Incluso si el conflicto terminara hoy, resolver las interrupciones en las cadenas globales de suministro llevaría meses. Los elevados costes estructurales persistirán mucho más allá de cualquier alto el fuego. Wood Mackenzie espera que aparezca una clara divergencia dentro de la industria.
“Los productores integrados con cadenas de suministro locales o seguras seguirán siendo resilientes, mientras que las operaciones dependientes de materias primas marítimas de larga distancia y alta exposición afrontarán restricciones persistentes de suministro y márgenes volátiles”, concluyó Knutson.
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