La generación eléctrica con carbón ha dejado de crecer en 17 de las 26 provincias y regiones de China, mientras que el consumo de combustibles fósiles ya ha superado su máximo en ocho de los 11 sectores industriales analizados, según un nuevo estudio del think tank internacional especializado en energía Ember.
El consumo de combustibles fósiles se estanca en una parte cada vez mayor de la economía china mientras la electricidad limpia sustituye al carbón y al petróleo
Tras una década de expansión de las energías limpias en paralelo al crecimiento del sistema fósil, China empieza a desplegarlas a un ritmo suficiente para sustituirlo

La generación térmica, en su mayor parte procedente del carbón, cayó un 0,7% en 2025, mientras que la demanda de electricidad aumentó un 5%. No es la primera vez que se registra un descenso, pero la anterior fue en 2015, cuando la demanda apenas creció un 0,5%. Una caída de la generación fósil en un contexto de fuerte crecimiento de la demanda es diferente: demuestra que la electricidad limpia está aumentando con la suficiente rapidez como para cubrir tanto el incremento de las necesidades energéticas como para sustituir al carbón.
China denomina a la década en la que construyó nueva capacidad energética en paralelo a un sistema fósil en expansión como “construir antes de romper”. El informe sostiene que el país ha entrado ahora en una fase más compleja: “construir mientras se rompe”, lo que implica gestionar el declive del antiguo sistema al mismo tiempo que se desarrolla el nuevo.

La ruptura ya ha comenzado en el sistema eléctrico
El sistema eléctrico es el ámbito en el que la sustitución de los combustibles fósiles está más avanzada y donde el proceso de transformación ya resulta visible. Las 17 provincias y regiones en las que la generación con carbón ha dejado de crecer incluyen importantes centros industriales como Shandong y Hunan y, en conjunto, concentran más de la mitad de la capacidad de generación térmica de China.
Además, la generación con carbón se mantiene estable, en términos de media móvil de 12 meses, desde principios de 2024, lo que apunta a que el descenso registrado en 2025 no fue una anomalía puntual.
El papel del carbón como recurso de respaldo también empieza a ser sustituido por soluciones de flexibilidad basadas en energías limpias. El almacenamiento en baterías superó a la hidroeléctrica de bombeo en capacidad instalada a finales de 2024 y creció otro 84% en 2025. El uso medio de estos sistemas de almacenamiento se duplicó aproximadamente entre 2022 y 2025, lo que indica que las instalaciones están siendo utilizadas para gestionar la red y no se limitan a acumular capacidad sobre el papel.
“El sistema eléctrico limpio está ganando fuerza y alcance, y el sistema de combustibles fósiles ya está registrando el cambio. El consumo de combustibles fósiles se está estabilizando, sector por sector y provincia por provincia. Pero avances de esta magnitud plantean nuevos desafíos, cada vez más complejos. A partir de ahora, lo importante no es el tamaño de esos desafíos, sino si las políticas responden a ellos. Y, en ese sentido, la respuesta ya está tomando forma. En última instancia, avanzar con una carga pesada vale mucho más que navegar con el viento a favor”, dice Muyi Yang, analista senior de Ember
La electrificación se extiende por la industria y el transporte
El consumo de combustibles fósiles ya ha superado su máximo en ocho de los 11 sectores industriales analizados en el informe, la mayoría de ellos desde 2018. Los descensos son significativos: el consumo de combustibles fósiles ha disminuido un 26% en alimentación y bebidas, un 52% en equipos de transporte y un 71% en la extracción de combustibles fósiles.
Detrás de estas cifras se encuentra una electrificación cada vez más profunda. En sectores manufactureros ligeros como la maquinaria, la electrónica y el textil, la electricidad ya cubre aproximadamente tres cuartas partes del consumo final de energía. El proceso también se está extendiendo a sectores más difíciles de electrificar, como la fundición de metales y la producción de minerales no metálicos.
En el transporte, los vehículos eléctricos de pasajeros representaron el 67% de las nuevas ventas en junio de 2026. Las ventas de camiones eléctricos se duplicaron con creces en 2024 y volvieron a hacerlo en 2025, hasta alcanzar el 26% de las ventas de camiones nuevos el año pasado. Nueve de cada diez camiones eléctricos vendidos en todo el mundo durante ese año se comercializaron en China.
El descenso no es fruto de la desindustrialización
Estas caídas no se deben a que China esté produciendo menos. El valor añadido industrial por habitante continúa aumentando, mientras que el consumo de combustibles fósiles por habitante ha disminuido desde que alcanzó su máximo a comienzos de la década de 2010. Esto indica que el descenso responde a la electrificación y no a un retroceso de la base industrial.
En comparación, el consumo industrial de combustibles fósiles por habitante también ha caído en Reino Unido, Japón y Alemania, pero en esas economías el valor añadido industrial por habitante se ha mantenido, en términos generales, estable.
La economía china depende ahora de la electricidad en mayor medida que las economías que se industrializaron antes que ella. En 2024, la electricidad representó el 29% del consumo final de energía de China, frente al 22% en 2015. En Europa, la proporción ronda el 23%, mientras que en Estados Unidos se sitúa en torno al 21%.
La electrificación también está transformando el concepto de seguridad energética para China, una economía que importa más del 70% de su petróleo y que presenta la mayor exposición absoluta al estrecho de Ormuz.
En 2024, el parque de vehículos eléctricos chino evitó un consumo estimado de 0,4 millones de barriles diarios de gasolina, frente a unos 0,1 millones de barriles diarios en 2020. En total, la demanda de petróleo evitada alcanzó o superó el millón de barriles diarios.
En un solo año, esa demanda evitada equivale aproximadamente al doble de las reservas estratégicas de petróleo en manos de los Gobiernos de los países de la OCDE en Europa, que ascendían a 179 millones de barriles a finales de 2025.
El informe sostiene que las reservas y la diversificación de proveedores pueden amortiguar el impacto de una interrupción del suministro, pero no pueden actuar sobre su causa. Una necesidad de petróleo estructuralmente decreciente reduce la propia exposición al riesgo: una capa adicional de seguridad al alcance de cualquier economía dependiente de combustibles importados, no solo de China.
La demanda mundial de combustibles fósiles pierde su motor histórico
Entre 2000 y 2025, China fue responsable de aproximadamente la mitad del aumento mundial de la demanda de petróleo y de más del 90% del crecimiento de la demanda de carbón. Ese incremento ha constituido la base sobre la que se han construido la mayoría de las previsiones de demanda futura de combustibles fósiles.
El último Plan Quinquenal de Energía de China prevé ahora que el consumo de petróleo y carbón alcance su máximo antes de 2030, mientras que la electrificación llegará al 35% del consumo energético. Lo que ya está ocurriendo en las provincias chinas y en la industria pesada apunta a que el pico está surgiendo desde dentro del propio sistema energético y no únicamente como consecuencia de una decisión política adoptada desde las altas instancias.
China también está cambiando el tipo de productos que exporta al resto del mundo. Las exportaciones de tecnologías limpias superaron los 220.000 millones de dólares en 2025 y representaron el 6,6% del total de las exportaciones chinas durante el primer semestre de 2026, frente al 2,7% en 2020.
Los países que durante años han abastecido la creciente demanda china de combustibles fósiles están comprando cada vez más equipos fabricados en China destinados precisamente a sustituir ese consumo, ya sean vehículos eléctricos, baterías o paneles solares.
“Para los países que se encuentran en una fase más temprana de su propia transición, la lección útil de China tiene que ver con la secuencia, más que con la tecnología. Hay que construir con suficiente rapidez para que la electricidad limpia pueda empezar a asumir el papel de los combustibles fósiles y prepararse para las presiones que sufrirá el sistema fósil antes de que lleguen, porque esa es la parte que ningún país ha sabido resolver fácilmente”, dijo Xunpeng Shi, presidente de la International Society of Energy Transition Studies (ISETS)
“Para las economías cuyos presupuestos públicos y planes de desarrollo dependen de los ingresos procedentes de las exportaciones de combustibles fósiles, un pico de la demanda china debilita el supuesto sobre el que se ha sustentado durante décadas la inversión en combustibles fósiles: que la demanda seguirá aumentando. Para ellas, el momento de prepararse para ese escenario es ahora, mientras los ingresos todavía están ahí”, añadió.
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