El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha informado de que la "supervisión" del organismo confirma "el adecuado desarrollo del desmantelamiento de la central Santa María de Garoña" en Burgos.
Así lo ha dado a conocer el CSN, tras participar en la vigesimosegunda reunión del Comité Local de Información de la central de Garoña en el Ayuntamiento de Valle de Tobalina, para presentar los principales resultados de las actividades de supervisión y control desarrolladas en la instalación durante 2025, en el marco de la primera fase de su desmantelamiento.
De este modo, ha explicado que la jefa de proyecto de la instalación, María Teresa Sánchez Hernando, ha sido quien ha confirmado que "la supervisión realizada por el regulador ha verificado el adecuado desarrollo de las actividades previstas para esta fase de desmantelamiento, así como el cumplimiento de los requisitos de seguridad nuclear y protección radiológica establecidos para la instalación".
En concreto, el CSN realizó el pasado año 14 inspecciones, que abarcaron la preparación ante emergencias, la gestión de residuos radiactivos, la protección frente a condiciones meteorológicas extremas, la gestión de residuos de media y baja actividad, los programas de protección radiológica operacional, la prevención de incendios y la vigilancia ambiental.
El CSN y Garoña
Sánchez Hernando ha destacado que, durante 2025, todos los indicadores de funcionamiento de la central fueron catalogados como de baja importancia para la seguridad, es decir, con el color verde. Estos indicadores son la herramienta que utiliza el CSN para la evaluación permanente de distintos aspectos, como la preparación ante emergencias, o la protección radiológica operacional. Los resultados se clasifican mediante una escala cromática en función de su relevancia para la seguridad, siendo el verde la categoría más favorable.
En cuanto a los dos incidentes registrados en Garoña el pasado año, la jefa de proyecto ha indicado que se clasificaron con nivel 0 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos (INES) --la categoría más baja--, al no haber tenido repercusión sobre los trabajadores, la población ni el medioambiente.
En este sentido, ha explicado que la notificación de sucesos al CSN constituye una herramienta fundamental para la supervisión de las instalaciones nucleares, ya que permite regulador conocer las incidencias que se producen, facilita una respuesta rápida cuando las circunstancias lo requieren y favorece el intercambio de experiencia operativa entre instalaciones para reforzar la seguridad.
Respecto al programa de vigilancia radiológica ambiental desarrollado en el entorno de la central, ha asegurado que los valores se mantuvieron dentro del rango histórico de la zona como fondo radiológico natural.
En el encuentro también se han repasado las decisiones adoptadas por el Pleno del CSN en relación con esta instalación. Entre ellas destacan los informes favorables emitidos sobre la revisión del Manual de Protección Radiológica, la actualización de las Especificaciones Técnicas de Funcionamiento (ETF) y la modificación de diseño para la ampliación de la capacidad del Almacén Temporal Individualizado (ATI) -lugar en el que se aloja el combustible gastado-, así como dos apreciaciones favorables relativas a la carga de contenedores de combustible gastado.
La gestión de los resiudos
Durante el encuentro, Ángel Camacho, del área de Instalaciones Nucleares del CSN, ha presentado la situación de los Almacenes Temporales Individualizados (ATI), instalaciones destinadas a albergar el combustible gastado y los residuos radiactivos para cada central nuclear según se establece en el VII Plan General de Residuos Radiactivos.
El técnico ha apuntado que actualmente existen seis ATI operativos en España y que se encuentran en fase de construcción los nuevos ATI-100 de las centrales nucleares Almaraz, Ascó, Cofrentes y Vandellós II, concebidos para dar respuesta a las necesidades de almacenamiento temporal del combustible gastado de estas instalaciones.
Camacho ha detallado los avances en las operaciones de transferencia del combustible gastado desde la piscina de almacenamiento al ATI en Garoña. Actualmente, la instalación dispone de capacidad autorizada para albergar hasta 60 contenedores del modelo ENUN 52B, lo que permitirá completar el vaciado de la piscina. A fecha de mayo de 2026, el ATI contaba con 21 contenedores cargados, frente a los 13 existentes al cierre de 2025, mientras que el vaciado completo de la piscina está previsto para el primer trimestre de 2028.









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