En su primera entrevista a un medio de comunicación tras el aval técnico del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) a una posible prórroga del funcionamiento de la central de Almaraz, pendiente ahora de la decisión final del Gobierno, el presidente del CSN, Juan Carlos Lentijo, aporta detalles sobre el dictamen y asegura a EFE que nunca recibió presiones al respecto "ni del Gobierno, ni de partidos ni organizaciones".
"Estamos muy blindados", afirma Lentijo, ingeniero industrial con una trayectoria de más de cuarenta años dedicada a la seguridad nuclear y la protección radiológica, y que desde 2022 preside el Consejo de Seguridad Nuclear después de que fuera renovado para el cargo el año pasado.
Reconocido con diversas distinciones por su contribución al desarrollo de la seguridad nuclear a nivel nacional e internacional, el presidente del CSN explica que la labor del organismo es eminentemente técnica y se caracteriza por su independencia: "nos dedicamos a una actividad que puede ser muy compleja, pero a la vez muy concreta; los gobiernos normalmente no van a interferir con ella".
Pregunta.- Tras el dictamen favorable del CSN para prorrogar el funcionamiento de Almaraz hasta 2030, ¿es necesario reforzar la seguridad de la central?
Respuesta: La antigüedad de Almaraz no implica que la central necesite requisitos adicionales, sino que debe mantener los recursos necesarios para garantizar la seguridad hasta el último día de operación.
Almaraz ya opera por encima de los 40 años, no es nada nuevo. No obstante, las fases finales de funcionamiento de una instalación son más complicadas y requieren asegurar un equilibrio adecuado de los recursos humanos y materiales. Por ello, pedimos que la dotación dedicada a la seguridad no se garantice al mínimo, sino al óptimo para que prevalezca la seguridad.
Es importante garantizar que no se baje la guardia, y para ello existe un compromiso -incorporado como una condición concreta del dictamen-, que será de obligado cumplimiento y requerirá un seguimiento especial por parte del organismo regulador.
P.- ¿Puede una instalación de más de 40 años ofrecer el mismo nivel de seguridad que una moderna?
R.- La seguridad de las instalaciones existentes responde a un modelo dinámico. Las centrales están obligadas a identificar y, cuando proceda, incorporar mejoras encaminadas a alcanzar los niveles de seguridad necesarios.
Eso se hace bajo la supervisión del Consejo que dispone de normativa y de distintos instrumentos para detectar las posibles mejoras de seguridad que pueden implantarse en las centrales.
Entre esos instrumentos, se encuentran el seguimiento de la evolución del conocimiento científico y tecnológico y de los cambios en la normativa. Se suma la experiencia operativa y el análisis de resultados de los programas de pruebas, inspecciones en servicio, mantenimiento y conservación.
En la actualidad, los avances tecnológicos permiten diseñar centrales nuevas que parten, en principio, de un nivel de seguridad superior. El parque nuclear existente se aproxima a esos niveles de seguridad a través de las mejoras que se realizan.
P.-¿Está sujeto el dictamen a actuaciones e inversiones concretas?
R.- El dictamen significa que, desde el punto de vista de la seguridad nuclear y la protección radiológica, los dos grupos de Almaraz podrían continuar operando hasta 2030 aunque sujetos a una serie de condiciones básicamente recogidas en la autorización vigente, con algunas modificaciones y una condición adicional.
El titular deberá seguir realizando las inversiones necesarias para mantener y mejorar la seguridad de la planta. El CSN no entra en la cuantía económica de esas inversiones, pero sí pedimos que los aspectos de seguridad se cubran, cuesten lo que cuesten.







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