El precio de los carburantes ha puesto fin a la tendencia bajista de las últimas semanas, a rebufo de la bajada fiscal aplicada por el Gobierno para contener el impacto por la guerra de Irán, y ha repuntado hasta un 1,66% esta semana.
En concreto, el precio medio del litro de gasóleo se ha situado en los 1,734 euros, tras registrar una subida del 0,4% con respecto a la pasada semana, cortando así además con una racha de dos semanas de caídas, según los datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea consultados por Europa Press.
No obstante, a pesar de esta subida, el precio medio del litro de diésel se mantiene bastante por debajo de los 1,883 euros que tocó en la semana anterior a la entrada en vigor el pasado 22 de marzo de las medidas fiscales del Gobierno para contener el impacto en los precios de la guerra en Irán.
En el caso del precio medio del litro de gasolina, que había sumado cinco semanas de descensos, de la mano de esas rebajas fiscales aplicadas por el Ejecutivo, se ha incrementado un 1,66% con respecto a la pasada semana, hasta los 1,528 euros.
Estas medidas frenaron en seco la espiral alcista de los carburantes que les había llevado a encadenar una decena de semanas de subidas, ante el impacto por la crisis en Oriente Próximo que ha disparado el precio del barril de crudo, aunque rápidamente vieron desaparecer ese signo a la baja en el precio, especialmente para el diésel.
No obstante, en las últimas semanas ambos ya recuperaron ese signo a la baja, estabilizando así sus precios y dando un pequeño respiro para los conductores al acudir al surtidor.
Llenar los depósitos de carburantes
Con los precios de esta semana, llenar un depósito medio de 55 litros de diésel tiene un coste de 95,37 euros, unos 16,17 euros más que hace un año, cuando ascendía a unos 79,2 euros.
Por su parte, para los vehículos de gasolina, llenar un depósito medio (55 litros) supone un desembolso actualmente de unos 83,1 euros, unos 0,94 euros más que hace un año, cuando superaba los 83,1 euros.
A pesar de la tendencia al alza desde el estallido del conflicto en Irán, ambos carburantes se mantienen todavía lejos de los máximos que registraron el verano de 2022, en julio, cuando la gasolina alcanzó los 2,141 euros y el gasóleo los 2,1 euros.
El precio de los carburantes depende de múltiples factores, como su cotización específica (independiente de la del petróleo), la evolución del crudo, los impuestos, el coste de la materia prima y de la logística y los márgenes brutos.









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