El último mes se ha caracterizado por temperaturas elevadas y varias olas de calor en toda Europa. El caso más destacado hasta el momento ha sido Italia, donde la demanda alcanzó un máximo histórico mensual de 28,9 teravatios hora, un aumento del 16,5% respecto al mismo mes de 2025. La razón fue unas temperaturas excepcionalmente altas. Durante la noche, las temperaturas medias fueron 5°C superiores a las del mismo mes de 2025, lo que justificó un mayor uso de los sistemas de refrigeración.
Su comportamiento, impulsado por las altas temperaturas, fue similar en otros países que ya han publicado sus datos de agosto. El Reino Unido vio un crecimiento de la demanda eléctrica del 1,2%, España creció un 4,4% sin ajustes de temperatura y calendario, y Portugal un 1% de crecimiento también sin ajustes.
Las renovables deberían permitir menores emisiones
Actualmente, la UE avanza hacia una situación en la que un mayor uso de la electricidad puede coexistir con menor huella de carbono del sector eléctrico: la Agencia Internacional de la Energía (AIE) prevé que la generación verde seguirá creciendo a un ritmo superior al de consumo eléctrico durante el periodo 2025-2027.
Existe una relación entre las emisiones de CO₂ adicionales y el crecimiento de la demanda, en función de la intensidad de carbono del suministro eléctrico marginal. Si esta intensidad es menor, el crecimiento vendría acompañado de una disminución en gases contaminantes.
Esto ocurrió en 2024, cuando el consumo de electricidad en OECD Europa aumentó un 1,6%, mientras que la generación a partir de fuentes no térmicas creció un 8,9%, según datos de la AIE. La generación con carbón cayó alrededor de un 15% y la generación con gas, un 6%, contribuyendo ambos a una disminución del impacto climático.
Los aumentos del consumo en agosto se cubrieron con generación térmica e importaciones
Sin embargo, el crecimiento puede venir acompañado de mayores emisiones según la disponibilidad de las energías renovables. Según la AIE, en el primer semestre de 2025, la baja producción de energía eólica e hidroeléctrica en OECD Europa contribuyó a un aumento de 6,2% en la generación no renovable. En el primer semestre de 2026, la producción verde creció un 7,6% y la no renovables cayó un 2,8%.
Los datos de agosto indican un cambio de tendencia, aunque atenuada por las exportaciones desde Francia. Los precios spot del ETS subieron un 2,2% hasta niveles de 82,6 euros por tonelada de CO₂, aunque durante septiembre el precio ha continuado su ascenso hasta los 85,6 euros por tonelada, poniendo presión al alza en los precios eléctricos spot a partir de las primeras semanas de septiembre.
En Italia la generación térmica creció un 32,8% hasta los 12,57 teravatios hora, principalmente por ciclos combinados. En España la producción de ciclos combinados creció un 27,6% interanual hasta los 5,3 teravatios hora para cubrir la demanda.
En el caso del Reino Unido y Portugal, el creciente uso de electricidad fue cubierta con importaciones, principalmente de Francia. El Reino Unido registró una caída del 3,95% interanual en la producción de ciclos combinados, debido a unas mayores importaciones, que compensaron también una caída del 1,2% en generación renovable. Algo parecido ocurrió en Portugal, donde la generación térmica cayó un 27,7% hasta los 546 gigavatios hora, al igual que la renovable, que retrocedió un 2,4% por un incremento del 29,7% en el saldo neto de importaciones.
Un estudio sobre la respuesta de las empresas ante desastres naturales
Al igual que un consumidor doméstico puede dejar de lado sus convicciones medioambientales y dar prioridad a su bienestar encendiendo el aire acondicionado por la noche, un reciente estudio llega a la misma conclusión en situaciones mucho más extremas de desastres naturales y a nivel de grandes corporaciones.
En el estudio liderado por Luc Paugam, profesor de Contabilidad y titular de la Cátedra Forvis Mazars de Gobernanza con Propósito en HEC Paris, analiza por qué los desastres naturales influyen en las decisiones de las empresas. El estudio se centra en la intensidad de su liberación de gases de efecto invernadero (GEI) tras producirse un desastre en la comunidad donde se encuentra su sede. Tras analizar 854 empresas estadounidenses que cotizan en bolsa durante el periodo 2006-2020, el estudio confirma un aumento inmediato, aunque transitorio, en la intensidad tras los desastres. Este resultado es coherente con una alteración temporal de la motivación y con una merma de la capacidad de actuación.
Las empresas con mayor motivación y capacidad de actuación a nivel interno presentan un incremento menor en la intensidad en los años posteriores al desastre. Del mismo modo, las empresas situadas en comunidades con una lógica proambiental más arraigada y con mayor capital social y económico muestran un menor aumento de las emisiones en comparación con las empresas de otras comunidades.
En ambos niveles, tanto en la empresa como en la comunidad, cuando la motivación y la capacidad de respuesta son elevadas, el aumento de la intensidad puede incluso llegar a revertirse en los meses posteriores al evento.






Deja tu comentario
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Todos los campos son obligatorios