La petrolera noruega Equinor no decepcionó con sus resultados del cuarto trimestre y, junto con el anuncio de su nueva política de remuneración del accionista, le valió a la acción para mantenerse en positivo en torno a 253 coronas noruegas por acción durante la mayor parte de la sesión de ayer.
Uno de los principales anuncios de su presentación de resultados, que incluyó una actualización estratégica del período 2026 a 2027, fue un recorte en inversiones para los próximos dos años de $4.000 millones, y centrado en la división de ``Generación eléctrica y Soluciones para emisiones’’. Aunque ésta ha sido una de las mayores tendencias del sector petrolero en los tres últimos trimestres, los inversores se sorprendieron de que Equinor también capitulase, habiendo sido éste su principal característica diferenciadora respecto al resto del sector.
Redistribución de capital a favor de negocio genuino
Durante la presentación de resultados hubo muchas más preguntas sobre la división de ``Generacion eléctrica’’ de lo habitual. Después del compromiso adquirido con Orsted el año pasado, a la mayoría de los inversores no les ha dejado de sorprender esta decisión estratégica. De toda la inversión a realizar en los próximos dos años, un total de $22 mil millones, únicamente el 10% irá destinada a esta división. El 60% se invertirá en ``upstream’’ en Noruega y el otro 30% en ``upstream’’ internacional.
La justificación de esta decisión por parte de Anders Opedal, consejero delegado de Equinor, fue ‘’la politización de las políticas energéticas’’ de un creciente número de países. Las expectativas para ciertas tecnologías reductoras de emisión son peores hoy de lo que eran un par de años atrás, ya que ‘’no existe ya el apoyo institucional que existía hace años’’. En concreto, se han cancelado proyectos de eólica terrestre, el electrolizador de hidrogeno de Eemshaven en Holanda, previamente anunciado, y varios de transporte de carbono.
Por otro lado, el consejero delegado defiende sus inversiones en ‘’upstream’’, a pesar de un entorno de precios del Brent más bajos. La idea es que su producción de petróleo gas noruega está parcialmente protegida contra un precio del petróleo bajo por menores impuestos. Según el consejero delegado, todavía se puede obtener una tasa de retorno interna del 25% ‘’a niveles del precio del Brent a $65 por barril’’. Sin embargo, a vista de pájaro, esta decisión estratégica que ya se ha generalizado a todo el sector, va a seguir poniendo presión sobre los precios del petróleo.
Equinor se fijó prioridades para el período 2026 a 2027
Aunque no va a aportar al crecimiento de la producción de hidrocarburos en los próximos años, la primera prioridad va a ser la división de ‘’upstream’’ noruega. El objetivo es minimizar el impacto de una caída en producción de ‘’entre un 10% y un 20%’’ del yacimiento Johan Sverdrup, y conseguir que toda la cartera de yacimientos noruegos no caiga más de un 10%. El reto aquí es desarrollar más rápidamente nuevos proyectos de exploración en su mercado natural.
Añadiendo su cartera internacional, que sí que va a crecer orgánicamente, Equinor quiere alcanzar un crecimiento de producción total de hidrocarburos del 3% interanual en el 2026 y, a la vez, reducir el coste unitario de producción a $6 por barril.
Otra prioridad, que volvió a suscitar múltiples preguntas por parte de los analistas, fue la creación de un negocio integrado en electricidad. Más que al concepto conocido en el sector eléctrico, el equipo directivo se refería a integrar renovables con generación flexible, éste incluyendo no sólo baterías, sino también ciclos combinados.
Tampoco se refería a desarrollar más su cartera de proyectos o a nuevas adquisiciones, sino no a ‘’ejecutar los proyectos que ya han sido aprobados’’. Se dio una nueva pista sobre proyectos a desarrollar conjuntamente con su participada Orsted: cualquier iniciativa sería similar a la ejecutada con la petrolera Shell, a través de su plataforma Adura, que agrupa las actividades ‘’upstream’’ de ambas en el Mar de Norte. No es la primera vez que Equinor habría manejado una posibilidad de negocio conjunta con Orsted.
Mucho interés en torno a la conclusión del proyecto de Empire Wind
El proyecto americano de eólica marina sigue siendo la principal incertidumbre para muchos inversores. Las dos principales razones son el proceso judicial todavía abierto respecto a las últimas decisiones de la administración Trump, y el último intento fallido de incrementar aranceles a raíz de la discusión sobre Groenlandia.
A pesar de haber sufrido dos parones forzosos en su construcción, ha llegado a un 60% de avance, con $7,5 mil millones ya invertidos en el proyecto, y otros $3 mil millones todavía pendientes de desembolsar, por encima del presupuesto inicial.
Una de las principales razones por la que el presupuesto se ha incrementado son los aranceles sobre turbinas, además del impacto de la primera orden de parada de construcción. Por otro lado, el cobro de $2,5 mil millones en ayudas al proyecto va a permitir justificar su finalización desde un punto de vista financiero. Justificación valida, en ausencia de futuros sustos.
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