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Europa pone trabas a la inversión nuclear: el inversor privado se queda fuera

La decisión de Engie de traspasar las nucleares belgas al estado pone en entredicho la escasa inversión privada en nuclear en Europa. España sigue siendo el único país fiel al modelo norteamericano

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Aproximadamente un 70% de la capacidad nuclear en Europa está en manos públicas. En la mayor parte de los casos se trata de eléctricas propiedad del estado y de autoridades locales. Este es el caso de la francesa EDF, que también opera las centrales nucleares británicas, además de sus centrales francesas, la sueca Vattenfall, la checa CEZ, la eslovaca Slovenské elektrárne, la búlgara BEH, la rumana SNN, la eslovena GEN Energija, la húngara MVM o la finlandesa Fortum.

La central nuclear de Borssele en Holanda está controlada por la sociedad ZEH, un vehículo de inversión de autoridades locales, mientras que las tres centrales en Suiza están operadas por BKW, que está controlada por el cantón de Berna.

Quedarán menos inversores privados expuestos a la nuclear en Europa, en el momento que la gasista Engie traspase la propiedad de las centrales nucleares belgas al estado, y que el estado checo decida incentivar a los inversores minoritarios a vender sus acciones en CEZ o lo que quede de la partición de la eléctrica checa.

El modelo de propiedad privada de las nucleares sólo existe en España

España es el único país de la Unión Europea cuyas centrales nucleares seguirán siendo propiedad de inversores privados en su totalidad. Únicamente tendríamos que contabilizar participaciones minoritarias indirectas, como el 23,6% del capital de la italiana Enel en manos del estado, propietaria del 70% de Endesa.

Ni siquiera el Reino Unido, baluarte de liberalización económica en Europa, se puede considerar como tal, ya que únicamente el 20% de la participación en cada una de las centrales nucleares británicas (en la central de Sizewell C es del 15%) está en manos de la gasista Centrica. Su control por parte de EDF, empresa pública, no se puede comparar con la estructura de propiedad privada de las centrales nucleares españolas.

España es el único país europeo que sigue el modelo norteamericano, país donde casi el 80% de la propiedad de las centrales nucleares se encuentra en manos privadas. Constellation Energy, la generadora estadounidense, es la eléctrica con mayor exposición a la producción nuclear, el 60% de su producción total en 2025. La exposición de las españolas a la producción nuclear no es relevante: la contribución de la generación nuclear estaría diluida dentro del 24% del beneficio operativo del grupo Endesa, dentro de la división generación convencional.

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Los inversores tienen dificultad para invertir directamente en nucleares europeas

Es difícil para los inversores encontrar vehículos para invertir en energía nuclear en Europa, ya que la producción nuclear suele quedar diluida dentro de una cartera de generación y de otros negocios integrados, que hacen que cualquier buena noticia tenga escaso impacto en las acciones de la eléctrica seleccionada.

El último atisbo de interés en el sector nuclear ha sido como consecuencia de la proliferación de los centros de datos en Estados Unidos. La posibilidad de cerrar un contrato PPA con una central nuclear europea ha suscitado en los últimos dos años interés en la eléctrica finlandesa Fortum. El detonante fue la noticia de la firma de un PPA por 20 años de Constellation Energy con el gigante Microsoft, en septiembre de 2024, para el suministro de electricidad por parte del primer reactor de Three Mile Island, cerrado en 2019 y que reanudará operaciones entre 2026 y 2027.

Los inversores prefieren invertir en nuclear a través de valores posicionados en otros puntos de la cadena de valor, como por ejemplo en el fabricante británico Rolls-Royce, que está en proceso de desarrollar la tecnología de pequeños módulos nucleares (SMR) para comercializarlos a terceros, sin asumir directamente riesgo de operación de una central nuclear.

Los inversores privados han perdido mucho dinero en nuclear históricamente

Mirando hacia atrás, de los tres mayores accidentes nucleares de los últimos 50 años, dos se produjeron en reactores en propiedad privada. El último, en la central de Fukushima Daiichi, supuso pérdidas multimillonarias para los inversores. En el mes de marzo de 2011, los accionistas de Tokyo Electric Power Company (Tepco), propietaria de la central, vieron cómo las acciones se derrumbaban un 79% en cuestión de días.

Como consecuencia del rescate de la eléctrica nipona, el gobierno japonés se ha posicionado como el mayor accionista con un 54,74% de participación a través de la Corporación de Compensación por Daño Nuclear y Facilitador del Desmantelamiento.

En marzo de 1979 el segundo reactor de la central nuclear de Three Mile Island, Pensilvania, pasó a la historia como el primer accidente nuclear en un reactor comercial, por aquel entonces era propiedad de la filial de la eléctrica General Public Utilities (GPU), Metropolitan Edison Company. Las acciones de GPU perdieron un 75% de su valor en los dos años posteriores al accidente.

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