Eléctricas

Hacer que la industria europea sea más competitiva mediante la electrificación

Agora e IDDRI muestran que la electrificación puede reforzar la competitividad si se combinan herramientas de reducción de riesgos, como los contratos por diferencia y los acuerdos de compra de energía, junto con una sólida fijación del precio del carbono

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La base industrial europea se enfrenta tanto a desafíos estructurales como coyunturales, pero la electrificación podría mejorar su competitividad frente a Estados Unidos y China. Desbloquear este potencial requiere una acción política decidida para eliminar barreras estructurales y alinear las políticas industriales, energéticas y climáticas, según un nuevo análisis de los centros de estudios Agora Energiewende, Agora Industry e IDDRI.

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El informe llega en medio de otro shock global en los precios de la energía fósil y antes del Plan de Acción para la Electrificación de la Comisión Europea, previsto para este verano. El estudio concluye que la electricidad representa actualmente solo hasta un 5 % de los costes totales de producción en las industrias que aún no han electrificado sus procesos. Esto contrasta fuertemente con el peso de los gastos en combustibles fósiles, que oscilan entre el 30 % y el 80 % de los costes de producción en muchos sectores intensivos en energía.

Sin embargo, se espera que la industria europea se electrifique cada vez más para reducir la dependencia de los combustibles fósiles, mejorar la eficiencia y cumplir los objetivos de descarbonización. La electrificación es tecnológicamente viable y, en muchos casos, ya económicamente rentable, por lo que transformará significativamente el consumo energético.

Para 2035, la electricidad representará directa e indirectamente entre el 60 % y el 100 % del uso total de energía en la mayoría de los sectores, mientras que el coste de la electricidad supondrá entre el 10 % y el 90 % de los costes de producción. Esta proporción depende en gran medida de la intensidad energética del proceso industrial, destacando el aluminio, donde la electricidad representa el 90 % de los costes de producción.

“La rápida transición hacia la electrificación alimentada por energía limpia y doméstica es la mejor estrategia de resiliencia para Europa”, afirmó Frauke Thies, directora para Europa de Agora Energiewende. “Impulsarla requiere precios de la electricidad competitivos y previsibles, combinados con sólidos incentivos a la inversión, lo que convierte al Plan de Acción para la Electrificación en una oportunidad clave para establecer un marco común europeo”.

La electrificación como imperativo estratégico de Europa

Basándose en un análisis técnico de la consultora Compass Lexecon, el informe examina cinco sectores industriales clave —aluminio primario, acero primario, papel, producción de vapor para la industria química y fabricación de celdas de batería— en distintos países y regiones relevantes de la UE, Estados Unidos y China. Para evaluar las diferencias de competitividad, Compass Lexecon comparó los costes de producción de 2024 con proyecciones para 2035. Las diferencias de costes de descarbonización se calcularon comparando procesos de producción convencionales y electrificados, teniendo en cuenta tanto las inversiones de capital (CAPEX) como los costes operativos (OPEX).

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El análisis muestra que la electrificación puede mejorar la competitividad europea en muchos sectores e incluso cerrar la brecha con Estados Unidos y China. Esto ocurre especialmente en el aluminio primario y en aplicaciones de calor de baja temperatura, donde una fijación eficaz del precio del carbono mediante el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la UE (EU ETS) y el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) garantizaría la competitividad en costes.

El informe también revela una fuerte variabilidad sectorial y geográfica: por ejemplo, la producción de aluminio primario en países de la UE como Francia, donde los precios de la electricidad baja en carbono se ajustan a las necesidades industriales, ya es competitiva en costes. Al mismo tiempo, la producción de acero primario es más cara en Europa debido a los mayores costes de materias primas y energía. Aunque un apoyo específico al precio de la electricidad ayudaría a algunas industrias, probablemente no bastará para cerrar las brechas de competitividad en aquellas que afrontan problemas no relacionados con los costes, por lo que serían necesarias otras medidas como cuotas o políticas de contenido local, subrayan los think tanks.

“Alejarse del gas fósil es una estrategia clave para que los productores industriales aumenten su competitividad. Como la vía técnica hacia la electrificación varía según el sector, son esenciales soluciones políticas específicas”, afirmó Julia Metz, directora de Agora Industry. “Estas soluciones deberían apoyarse en un enfoque europeo coherente que combine política comercial con un marco de electrificación a largo plazo, junto con medidas como mercados líderes y una sólida fijación del precio del carbono”.

Un marco político para la competitividad y la resiliencia

Agora e IDDRI proponen un marco político integral para alinear competitividad, resiliencia y descarbonización. La implantación de contratos por diferencia bilaterales (CfD) para la generación baja en carbono ayudaría a limitar la exposición de los consumidores a las subidas de precios de los combustibles fósiles, al tiempo que garantizaría estabilidad de ingresos para los inversores.

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Mediante la expansión de los acuerdos de compra de energía (PPA) con garantías públicas, los gobiernos podrían proporcionar a los consumidores industriales costes eléctricos previsibles, especialmente en procesos intensivos en energía como la electrólisis o las calderas eléctricas. La eliminación progresiva de los apoyos generalizados al precio de la electricidad en favor de mecanismos temporales y decrecientes vinculados a condiciones de descarbonización preservaría los incentivos para invertir en métodos de producción limpios.

Los autores subrayan que la eficacia global de la intervención política depende en gran medida de la coherencia y la secuencia de los instrumentos entre las políticas energética, climática e industrial. Diversas medidas de política industrial pueden reducir la necesidad de apoyos amplios y potencialmente costosos al precio de la electricidad abordando de forma más directa los factores estructurales de competitividad. El desarrollo de mercados líderes, como el previsto en la Ley de Aceleración Industrial (IAA), es uno de esos instrumentos. Al estimular la demanda temprana de productos bajos en carbono y electrificados, estos mercados pueden acelerar su implantación y reducir costes gracias a efectos de aprendizaje y economías de escala.

“Europa tiene las herramientas para liderar la transformación industrial y la innovación”, afirmó Nicolas Berghmans, director de Nuevas Políticas Industriales de IDDRI. “Lo que hace falta ahora es voluntad política para aplicarlas de forma coherente en todos los sectores y liberar el potencial de la electrificación. Coordinándose entre Estados miembros, los europeos pueden reducir el riesgo de los precios industriales de la electricidad allí donde más importa y garantizar el éxito del Pacto Industrial Limpio”.

El informe Powering Europe’s industry: competitiveness, electrification and the role of electricity prices fue elaborado por Agora Energiewende, Agora Industry e IDDRI, basándose en un análisis técnico de Compass Lexecon que utilizó datos sectoriales propios y modelización de escenarios políticos.

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