La Comisión Europea (CE) ha presentado una revisión del sistema de comercio de emisiones de la Unión Europea (ETS, en inglés) en la que propone permitir a la industria comunitaria emitir más CO2 de lo previsto hasta ahora a cambio de mayores inversiones en descarbonización.
Este sistema, la principal herramienta de política climática del bloque, obliga a plantas industriales, aviación y sector marítimo a comprar derechos de emisión para liberar dióxido de carbono a la atmósfera, pero la cantidad de estos créditos se va reduciendo cada año, lo que encarece su precio e incentiva la adopción de tecnologías y procesos más limpios.
La normativa vigente, pensada para los objetivos climáticos de 2030, prevé una reducción anual de los derechos de emisión del 4, % que conduciría al final de estos créditos en 2039. Pero la reforma desvelada, que debe ser acordada ahora por los Estados miembros y el Parlamento Europeo, rebaja ese porcentaje al 3,5% desde 2030 y al 1,7% desde el 2036.







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