La Comisión Europea no teme que la guerra en Oriente Medio afecte a la seguridad de suministro energético en la Unión Europea (UE), pues el bloque apenas importa hidrocarburos de la región, pero sí existe una "gran preocupación" por la escalada de precios si la escalada bélica se prolonga.
"No hay problemas de seguridad de suministro, pero los precios y las consecuencias posteriores siguen siendo una gran preocupación. La duración del conflicto, el nivel de daños y la suspensión de las operaciones de las instalaciones de gas natural licuado (GNL) en Qatar determinarán las consecuencias para los mercados europeos", señalaron fuentes europeas este miércoles.
La Comisión Europea ha celebrado sendas reuniones de los grupos de coordinación sobre gas y petróleo, antes de una tercera reunión este jueves de coordinación energética.
"No hay llamamiento a medidas coordinadas a nivel de la UE, ni tampoco medidas individuales previstas por los Estados miembros", agregaron las fuentes tras una reunión en la que intervinieron representantes de Hungría, España, Italia, Alemania, Francia, Polonia y Bélgica. Además, participó un representante de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
Desde la Comisión Europea celebran que la UE esté mejor preparada para este tipo de situaciones que tras la invasión de Rusia sobre Ucrania. El relativo nivel de calma energética responde a que, pese a que la UE depende del exterior para aprovisionarse de hidrocarburos, la gran mayoría no transita por Oriente Medio.
La seguridad energética de la UE
La exposición directa de la UE al gas de la región es moderada, con excepción del 6% de los volúmenes que llegan al mercado comunitario desde Qatar.
Según un análisis del Institute for Energy Economics and Financial Analysis (IEEFA) de julio de 2025, aproximadamente el 10% de las importaciones de GNL de Europa pasan por el Estrecho de Ormuz.
Actualmente, EEUU fue el mayor proveedor de GLN a la UE en el tercer trimestre de 2025, con un 59,9% del total, seguido de Rusia (12,7%), Argelia (7,7%), Qatar (6%), Nigeria (3,4%), Trinidad y Tobago (2,7%) y Perú (2,1%), según Eurostat.
"La situación actual es muy diferente de la de 2022-2023: estamos mucho más diversificados en general, mucho menos volumen pasa por el Estrecho de Ormuz que en el pasado y además la demanda ha aumentado entre un 15% y un 17%", resumen las fuentes europeas.
No obstante, la inestabilidad se ha dejado notar en los precios y en el índice TTF de futuros de Ámsterdam, referencia en el mercado europeo, los precios han subido desde el ataque a Irán de 31 a 54 euros el megavatio-hora (MWh).
Además, la UE tiene las reservas de gas en torno al 29%, en volúmenes normales para finales de invierno por debajo del 30% por primera vez en cuatro años.
Petróleo
El Estrecho de Ormuz, ahora sin tránsito de petroleros, canaliza en torno al 20 % del crudo mundial. Estados Unidos ha declarado que garantizará el paso seguro, pero queda por ver cómo puede implementarse, indican desde la Comisión. Además, una refinería en Arabia Saudí ha resultado dañada, lo que puede afectar al suministro de productos petrolíferos refinados.
Pese a todo, la exposición directa de la UE es moderada, aunque no inexistente, y el alza del precio del petróleo a nivel global sí afectará a las compras europeas de crudo.
"El impacto indirecto en los precios puede ser significativo", agregan las fuentes, que no obstante añaden que "los mercados petroleros han reaccionado con más calma que los mercados del gas, con picos de precios menos pronunciados que los observados antes del conflicto".









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