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La estrategia de petróleo y gas de India en medio de las tensiones entre EEUU e Irán

Las prioridades inmediatas son claras: diversificar las fuentes de suministro de combustible, reforzar las reservas estratégicas y acelerar la transición hacia energías limpias, según IEEFA

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India depende en gran medida de las importaciones de gas licuado de petróleo (GLP) y gas natural licuado (GNL). Las tensiones entre Estados Unidos e Irán han impulsado los precios del crudo Brent de 80 USD (7.400 INR) por barril el 2 de marzo a 120 USD (11.150 INR) el 9 de marzo, un aumento del 50% en menos de una semana. El encarecimiento de los combustibles expone a India a varios riesgos acumulativos, como el aumento potencial de los costes de transporte, manufactura, fertilizantes y producción de alimentos, según los analistas de IEEFA.

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Cada embarcación transporta más de 46.000 toneladas métricas de GLP, para un total conjunto de 92.700 toneladas.

China parece relativamente más resiliente frente a estos shocks, especialmente en su sector del transporte. La rápida electrificación del país en sectores clave, sus cadenas de suministro de energías renovables y sus reservas de minerales críticos ofrecen un modelo para reducir la exposición a interrupciones en el suministro de combustible.

Las crisis más recientes, incluyendo la COVID-19 y el conflicto entre Rusia y Ucrania, han ejercido una presión considerable sobre los mercados energéticos mundiales. La escalada de tensiones entre EEUU e Irán elevó el precio del crudo Brent de India en un 50% en menos de una semana, pasando de 80 USD por barril el 2 de marzo a 120 USD el 9 de marzo. Ese mismo día, los mercados bursátiles registraron una venta generalizada impulsada por el temor al aumento de los precios de la energía y a problemas en el suministro de combustible, que afectan a todos los sectores de la economía en distintos grados.

India importa una gran proporción de su petróleo crudo, gas licuado de petróleo (GLP) y gas natural en forma de gas natural licuado (GNL). Las interrupciones geopolíticas en el suministro y los precios del combustible, por tanto, generan una presión fiscal y económica significativa para el país. El impacto ya es evidente: un aumento de 60 INR (0,65 USD) en el precio del cilindro de GLP, lo que representa un incremento del 7% en el gasto doméstico en combustible para cocinar. La cesta de crudo de India ha alcanzado los 120 USD (11.150 INR) por barril, lo que afectará a los precios de la gasolina y el diésel, así como a los precios del gas doméstico, que están vinculados al 10% de dicha cesta.

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Exposición a varios riesgos

La crisis expone a India a varios riesgos acumulativos. El encarecimiento de los combustibles transmite presiones inflacionarias y macroeconómicas a través del aumento de los costes de transporte, manufactura, fertilizantes y producción de alimentos. Las interrupciones en el suministro pueden prolongarse debido al cierre de una ruta clave que representa más del 50% de las importaciones de GNL y el 90% de las necesidades de importación de GLP.

Incluso después de la reapertura del estrecho de Ormuz, es probable que haya un retraso significativo en la normalización del suministro. La rupia india se depreció un 5% frente al dólar estadounidense en 2025, pasando de aproximadamente 85 INR en enero a un mínimo histórico de 92,34 INR por dólar debido al aumento de los precios del crudo, lo que agrava las presiones inflacionarias y eleva el coste de endeudamiento del país.

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El gobierno ha señalado repetidamente que las reservas estratégicas son suficientes para al menos 25 días de petróleo crudo y GLP, y 10 días para el GNL. Sin embargo, ha invocado la Ley de Productos Esenciales de 1955 para regular el suministro de GLP y gas natural. Bajo estas disposiciones, el suministro de GLP se ha priorizado para uso residencial, mientras que el gas natural se ha asignado primero a redes domésticas, transporte (gas natural comprimido), seguido de la producción de fertilizantes, la industria y las refinerías.

Estas restricciones en la oferta corren el riesgo de destruir la demanda en múltiples sectores. Por ejemplo, cocinas comerciales y establecimientos de comida que tienen dificultades para obtener GLP podrían empezar a explorar alternativas a largo plazo como la cocina eléctrica.

No han surgido señales claras de aumento de la oferta por parte de otros países productores. Las naciones del G7 han acordado tomar medidas necesarias para apoyar el suministro energético durante la crisis, pero no han proporcionado detalles sobre la liberación de reservas estratégicas de crudo. Podría producirse cierto alivio tras el acuerdo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) para liberar 400 millones de barriles de petróleo de reservas de emergencia.

Necesidad de independencia energética

El conflicto entre Rusia y Ucrania transformó los mercados energéticos globales, especialmente al acelerar el cambio de Europa del gas por tubería al GNL y provocar ajustes entre proveedores y consumidores. Las actuales tensiones entre EEUU e Irán plantean una preocupación distinta pero igualmente urgente: el control de las fuentes de energía y la necesidad de independencia energética, potencialmente mediante el despliegue de energías renovables y la electrificación, especialmente en el caso de India.

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China, por ejemplo, parece estar mejor posicionada para gestionar esta crisis. La rápida electrificación en sectores clave —especialmente transporte y energía— ha reducido su exposición a interrupciones en el suministro de combustible. Además, ha desarrollado sólidas cadenas de suministro de energías renovables y reservas de minerales críticos. Se estima que el impulso de China hacia los vehículos eléctricos (EV), especialmente camiones, ya ha desplazado más de 1 millón de barriles diarios de demanda de petróleo.

India debe aprovechar esta crisis como una oportunidad para reforzar los avances en energías renovables, descarbonización de la red e introducción de nuevas tecnologías como el almacenamiento en baterías. Al igual que el éxito en el cricket exige flexibilidad y preparación a largo plazo, la estrategia energética de India requiere la misma combinación. Las prioridades inmediatas son claras: diversificar las fuentes de suministro de combustible, reforzar las reservas estratégicas y, sobre todo, acelerar la transición hacia energías limpias. Estas acciones permitirán a India afrontar un entorno energético global volátil y cambiante con mayor resiliencia.

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