La refinería Petrotel, que situada en la ciudad rumana de Ploiesti es propiedad del grupo ruso Lukoil y permanece cerrada desde octubre, reanudará sus operaciones aunque sin procesar crudo ruso, tras recibir el correspondiente permiso de Estados Unidos, anunció el ministro de Energía rumano, Bogdan Ivan.
“Hemos recibido la confirmación oficial del Gobierno de Estados Unidos sobre la exención de las sanciones contra Lukoil para que Rumanía pueda reactivar la refinería Petrotel. Esta es una noticia importantísima para nuestro país. Es lo mejor que le podía pasar a Rumania en estos momentos”, declaró la noche del martes Ivan desde Washington a la emisora rumana Antena3CNN.
La refinería de Ploiesti, a 80 kilómetros de Bucarest, podrá entrar en funcionamiento en unos 45 días y producirá gasolina, diésel y queroseno para el mercado rumano y el mercado regional.
Para ello, Rumanía se ha comprometido a que Petrotel no procesará crudo ruso, sino el adquirido en otros mercados, puntualizó el ministro, que realiza una visita oficial a Washington.
Se prevé que la planta aporte el 21% de la producción nacional rumana, de forma que el país balcánico podrá autoabastecerse de gasolina al cien por cien y en más del 60 % de diésel, al tiempo que producirá todo el queroseno para aviones que necesita el país.
En octubre de 2025, Estados Unidos impuso sanciones contra Lukoil y Rosneft, las dos mayores petroleras de Rusia, para evitar que los ingresos por hidrocarburos financien la invasión de Ucrania, una medida que afectaba a varias plantas de Lukoil en el sureste europeo, amenazando con causar problemas de suministro en los países de la zona.
En reacción, el Gobierno rumano amplió poco después, mediante una ordenanza de emergencia, sus poderes para poder hacerse con el control de los activos en el país de Lukoil, con el fin de contar con las herramientas necesarias par supervisar la actividad de la empresa rusa.
Lukoil
En Rumanía, Lukoil posee además una red de 300 gasolineras, que en diciembre han recibido el permiso de Washington para operar de forma que pueda mantener los puestos de trabajo y garantizar la seguridad energética interna sin transferir fondos a Rusia.
Al solicitar la exención para la refinería, el ministro defendió el papel que desempeña su país como suministrador energético regional, contribuyendo a reducir la dependencia de países vecinos de las importaciones rusas.








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