Ningún comentario El conflicto en Oriente Medio continúa alimentando la volatilidad de los mercados mundiales del petróleo. En este contexto, el escenario base de Wood Mackenzie ya prevé que los vehículos eléctricos (VE) pasen de representar el 4% del parque automovilístico mundial actual al 25% en 2040.
Sin embargo, el último informe Horizons de la consultora identifica tres factores que podrían impulsar aún más las ventas de vehículos eléctricos: un aumento de la inversión pública en las cadenas de suministro de vehículos eléctricos para reforzar su resiliencia frente a las perturbaciones del mercado petrolero; unos precios elevados de los combustibles que animen a más consumidores a cambiar a vehículos eléctricos; y una evolución tecnológica más rápida de lo previsto.
“Si estas fuerzas confluyen al mismo tiempo, el efecto sobre la adopción del vehículo eléctrico podría ser espectacular», afirma David Brown, director de Investigación de Transición Energética de Wood Mackenzie. «Nuestro escenario Electric Shock analiza qué ocurriría si las políticas públicas, el comportamiento de los consumidores y la tecnología avanzaran en la misma dirección, y cuantifica sus implicaciones para los mercados de materias primas y electricidad”.
Según el informe Horizons, titulado “Electric Shock: How electric vehicles could hit the Accelerator”, este escenario de “shock eléctrico” podría provocar que la demanda mundial de petróleo descendiera hasta los 99 millones de barriles diarios en 2040, cinco millones de barriles por debajo del escenario base y aproximadamente al mismo nivel que el actual. Esto podría llevar, además, al cierre anticipado de unas 40 refinerías de petróleo en todo el mundo.
China, a la cabeza
China es actualmente el líder mundial en vehículos eléctricos. En el segundo trimestre de 2026, estos representaron el 42% de las ventas de automóviles en el país, frente al 33% registrado un año antes.
El escenario de Electric Shock aceleraría todavía más esta tendencia. Nuevas medidas de apoyo del Gobierno chino —entre ellas restricciones adicionales al consumo de gasolina, exenciones completas del impuesto de matriculación y mayores incentivos a la compra— podrían reducir alrededor de un 30% el coste total de propiedad de los vehículos eléctricos.
Como consecuencia, las ventas anuales podrían pasar de 8,9 millones de unidades en 2025 a 29,9 millones en 2040. La capacidad de fabricación china de vehículos eléctricos podría crecer un 50% de aquí a 2035, mientras sus ventajas de costes permitirían una expansión agresiva en los mercados del Sur Global.
EEUU corre el riesgo de quedarse atrás
El contraste con Estados Unidos es notable. Sin tecnologías avanzadas de baterías y cadenas de suministro competitivas, el sector automovilístico estadounidense corre el riesgo de perder incluso parte de su mercado doméstico frente a competidores internacionales y de quedarse rezagado en el escenario global.
Las ventas de vehículos eléctricos para pasajeros en EEUU durante los primeros cinco meses de 2026 fueron un 33% inferiores a las del mismo periodo de 2025, tras la retirada de los incentivos fiscales. Actualmente, los vehículos eléctricos representan apenas el 3% del parque automovilístico estadounidense.
En el escenario Electric Shock, ante la creciente expansión mundial del vehículo eléctrico, la política estadounidense respondería con medidas de apoyo específicas capaces de atraer inversión extranjera directa hacia las cadenas de suministro de vehículos eléctricos y nuevas fábricas construidas desde cero que empleen tecnologías modulares.
Estas medidas podrían adelantar hasta 2031 la paridad del coste total de propiedad entre los vehículos eléctricos y los de gasolina, dos años antes de lo previsto en el escenario base. Como resultado, el parque de vehículos eléctricos estadounidense sería un 51% mayor en 2040 que en dicho escenario.
Europa: un gran pacto industrial
Europa afronta este escenario con una fuerte ambición de descarbonización, pero también con importantes obstáculos. Solo en 2026 se anunciaron unos 60.000 despidos en el sector del automóvil.
El escenario Electric Shock contempla para Europa un «gran pacto»: intercambiar una reducción de los aranceles por inversiones chinas en fabricación local. El objetivo sería proteger el empleo al tiempo que se acelera la transición hacia el vehículo eléctrico.
El resultado podría ser un parque europeo de vehículos eléctricos un 53% mayor que el previsto en el escenario base en 2040.
El reto de la inversión: minerales e infraestructuras
Wood Mackenzie estima que serían necesarios 45.000 millones de dólares adicionales en nuevas capacidades de producción de metales durante la próxima década para sostener el crecimiento acelerado del vehículo eléctrico contemplado en este escenario.
El cobre constituye el principal cuello de botella. Las nuevas incorporaciones de capacidad minera deberían aumentar desde las aproximadamente 850.000 toneladas anuales, que representan la media a largo plazo, hasta unas 960.000 toneladas anuales de aquí a 2040. Para ello serían necesarios alrededor de 25.000 millones de dólares de esa inversión adicional.
Una parte importante de este capital tendría que dirigirse a jurisdicciones de mayor riesgo, como Argentina, la República Democrática del Congo y Pakistán.
Si las regiones mineras consolidadas, como Chile, Perú y Estados Unidos, no agilizan los procesos de concesión de permisos y mantienen unas condiciones fiscales competitivas, una mayor proporción del crecimiento futuro podría quedar en manos de empresas chinas respaldadas por el Estado, aumentando la dependencia occidental de las cadenas de suministro chinas.
La infraestructura de recarga, otro reto que puede gestionarse
El aumento de la demanda eléctrica asociada a los vehículos eléctricos obligará a los países a ampliar los sistemas de recarga gestionada, programas que desplazan la carga hacia los momentos en que existe una mayor disponibilidad de electricidad y los costes son más bajos.
Si las compañías eléctricas y los reguladores consiguen trasladar la recarga de los vehículos eléctricos a los periodos de mayor disponibilidad energética, las redes podrán mantener su estabilidad y los costes de recarga seguirán siendo competitivos incluso cuando aumente la demanda eléctrica.
En Europa occidental, el 50% de la recarga de vehículos eléctricos ya está gestionada de esta manera. En el escenario Electric Shock, esta proporción aumentaría hasta el 85% en Europa en 2040.
Estados Unidos, donde actualmente la recarga gestionada representa apenas el 5% de las sesiones, tendría que avanzar en la misma dirección para poder acompañar el ritmo acelerado de adopción del vehículo eléctrico.
Los 7 millones de puntos públicos de recarga existentes actualmente en todo el mundo presentan una utilización de apenas el 15%, pero el escenario Electric Shock consumiría rápidamente esa capacidad disponible. China necesitaría 4 millones de puntos adicionales para 2040, lo que supondría una inversión adicional de unos 200.000 millones de dólares.
Europa, por su parte, necesitaría otros 108.000 millones de dólares para instalar 2,7 millones de puntos de recarga adicionales respecto al escenario base.
Conclusiones
“La geopolítica, el comportamiento de los consumidores y la innovación tecnológica podrían confluir para impulsar las ventas de vehículos eléctricos a un ritmo superior al contemplado en nuestro escenario base”, señala Brown.
“Para los países de la OCDE, garantizar a largo plazo el acceso a minerales críticos y al conocimiento tecnológico proporcionará una ventaja estratégica duradera. Las cadenas de suministro de baterías podrían adquirir especial importancia ante el fuerte aumento de la demanda de almacenamiento energético derivado del auge mundial de la inteligencia artificial (IA)”.
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