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Las baterías domésticas transforman la red eléctrica de Australia Occidental y reducen la dependencia del gas

Según AEMO, la expansión del almacenamiento residencial y de la energía solar en tejados permitirá reducir de manera significativa los picos de demanda eléctrica durante la próxima década

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El rápido crecimiento de las baterías domésticas, impulsado por generosos programas de ayudas públicas, está cambiando de forma profunda el sistema eléctrico de Australia Occidental. Según las previsiones del Operador del Mercado Energético Australiano (AEMO), la expansión del almacenamiento residencial y de la energía solar en tejados permitirá reducir de manera significativa los picos de demanda eléctrica durante la próxima década, disminuyendo al mismo tiempo la necesidad de construir nuevas centrales de gas o grandes instalaciones de almacenamiento.

El último informe decenal sobre oportunidades del mercado eléctrico de Australia Occidental revela que la capacidad solar instalada en viviendas prácticamente se duplicará, pasando de unos 3,1 gigavatios (GW) en 2026-2027 a cerca de 6 GW en 2035-2036. Paralelamente, la capacidad de almacenamiento distribuido mediante baterías crecerá desde unos 550 megavatios (MW) hasta aproximadamente 2,3 GW en el mismo periodo.

La solar en tejados y las baterías modifican el perfil energético del estado

Sin embargo, el aspecto más relevante no es solo el crecimiento de estas tecnologías, sino su efecto sobre la red eléctrica. El informe destaca que la combinación de paneles solares y baterías instaladas en los hogares está modificando el perfil de consumo energético del estado, reduciendo especialmente la demanda durante las horas punta de la tarde.

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AEMO estima que la coordinación de estos recursos energéticos distribuidos mediante centrales eléctricas virtuales (VPP, por sus siglas en inglés) evitará la necesidad de incorporar alrededor de 200 MW adicionales de capacidad a gran escala ya en 2028-2029. Esto equivaldría a prescindir de nuevas baterías industriales o de centrales eléctricas alimentadas por gas.

Las autoridades consideran que este ahorro tendrá un impacto económico considerable. Jai Thomas, responsable de políticas energéticas del gobierno estatal, señala que evitar la construcción de esos 200 MW de capacidad adicional podría suponer un ahorro anual cercano a los 49 millones de dólares para los consumidores.

Las baterías domésticas desempeñan un doble papel en la gestión del sistema eléctrico. Por un lado, reducen la demanda vespertina al suministrar energía almacenada cuando aumenta el consumo. Por otro, incrementan la demanda durante el día al recargarse, absorbiendo gran parte del excedente de electricidad generado por los paneles solares instalados en los tejados.

Una solución a la ‘curva de pato’

Este fenómeno ayuda a resolver uno de los principales desafíos de las redes con alta penetración solar: la llamada "curva del pato", que describe la fuerte caída de la demanda convencional durante las horas centrales del día y el brusco aumento al atardecer. Al almacenar el exceso de energía solar y liberarlo posteriormente, las baterías suavizan esas variaciones y contribuyen a estabilizar la red.

De cómo las baterías son necesarias para contrarrestar la curva de pato

No obstante, AEMO advierte de que estos beneficios dependerán de la existencia de sistemas de comunicación fiables y de una integración eficiente de los recursos distribuidos en la operación del mercado eléctrico. Por esa razón, el organismo ha adoptado una estimación conservadora y considera que solo el 50% de la capacidad de las baterías coordinadas mediante VPP estará realmente disponible para prestar servicios a la red.

Australia Occidental ha optado por una estrategia singular para fomentar la adopción de baterías domésticas. Los hogares pueden combinar la ayuda federal del programa "Cheaper Home Batteries" con la subvención estatal y acceder además a préstamos sin intereses. Sin embargo, quienes reciben la ayuda regional están obligados a integrarse en una central eléctrica virtual durante al menos dos años.

Esta exigencia ha generado cierto debate. Aunque la región ya cuenta con una elevada penetración de energía solar distribuida y las VPP se consideran especialmente útiles para gestionar una red aislada, muchos consumidores todavía muestran reticencias a ceder parte del control de sus baterías.

Resistencia a la VPP

Los datos reflejan esta situación. Más de 45.000 hogares y pequeñas empresas han instalado baterías gracias al programa de ayudas, pero solo alrededor de 8.000 se han adherido a una VPP, según cifras del sector.

Aun así, algunos expertos creen que la participación en centrales virtuales no es imprescindible para obtener beneficios significativos. El director ejecutivo de AEMO, Daniel Westerman, ha destacado recientemente que incluso las baterías utilizadas de forma independiente por los propietarios aportan ventajas sustanciales al sistema eléctrico.

Según Westerman, los usuarios que almacenan su propia energía solar o aprovechan las tarifas reducidas para cargar sus baterías durante el día contribuyen igualmente a disminuir la presión sobre la red y a reducir los costes generales del sistema.

Más allá del ámbito residencial, AEMO prevé una fuerte expansión de las baterías a gran escala. Para 2028-2029 estarán operativos alrededor de 1.666 MW de almacenamiento ya comprometido, y se espera la entrada en funcionamiento de otros 1.119 MW adicionales antes de 2030-2031.

El organismo considera que, si los proyectos previstos se ejecutan en los plazos establecidos, la capacidad será suficiente hasta comienzos de la próxima década. Sin embargo, advierte de que serán necesarias nuevas inversiones a partir de 2031 para cubrir el aumento de la demanda y sustituir las centrales térmicas que irán cerrando progresivamente.

En conjunto, las perspectivas para la red de Australia Occidental son hoy más favorables que hace un año. El fuerte ritmo de inversión, el despliegue masivo de baterías y la expansión de la energía solar residencial están mejorando la fiabilidad del sistema y acelerando la transición hacia un modelo energético menos dependiente del carbón y del gas.

A pesar de ello, la demanda total de electricidad seguirá creciendo. AEMO prevé un aumento del 56% hasta alcanzar los 31,9 teravatios hora en 2035-2036, impulsado por la electrificación de los hogares, el transporte, las empresas y la expansión prevista de los centros de datos. El desafío, concluye el organismo, será garantizar que las nuevas infraestructuras de generación, almacenamiento y transporte eléctrico lleguen a tiempo para sostener esta transformación energética.

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