Stellantis y Leapmotor quieren dar un paso más en una alianza que, hasta hace poco, parecía centrada en abrir mercado a los coches eléctricos chinos en Europa y que ahora empieza a dibujar un mapa industrial mucho más ambicioso. El grupo automovilístico y el fabricante chino han anunciado su intención de ampliar su cooperación estratégica con un plan que afecta directamente a dos plantas españolas: Figueruelas, en Zaragoza, y Villaverde, en Madrid.
La operación todavía está sujeta a estudios de viabilidad, acuerdos definitivos y aprobaciones habituales, pero marca una dirección clara: fabricar en Europa vehículos eléctricos más competitivos en precio, aprovechando tanto la escala industrial de Stellantis como el ecosistema tecnológico y de costes de Leapmotor.
Zaragoza, pieza clave en el nuevo plan eléctrico
El taller de baterías de la planta de Stellantis en Figueruelas
El movimiento más relevante pasa por Zaragoza. Stellantis y Leapmotor evalúan la incorporación de una nueva línea en Figueruelas para producir un futuro C-SUV eléctrico de Opel, con un posible inicio de fabricación en 2028. Este modelo se ensamblaría junto al Leapmotor B10, el SUV eléctrico de la marca china que también se contempla para la planta aragonesa, potencialmente desde 2026.
La factoría, histórica para Opel y especialmente vinculada al Corsa (prueba), reforzaría así su papel dentro de la estrategia eléctrica del grupo en Europa. La propia Stellantis recuerda que en Zaragoza se han producido más de 10 millones de unidades del Opel Corsa desde 1982, un dato que ayuda a entender el peso industrial de la planta en la marca alemana.
La clave del proyecto no está únicamente en dónde se fabricará el coche, sino en cómo se plantea su desarrollo. Stellantis estaría buscando una fórmula que permita acelerar el lanzamiento de modelos eléctricos más asequibles mediante el uso de componentes y soluciones técnicas procedentes del ecosistema Leapmotor. En este caso, Reuters apunta que esta ampliación de la cooperación busca pasar de una relación centrada en distribución a una colaboración industrial en Europa, con producción localizada y compras conjuntas para reducir costes.
En la práctica, esto significa que el futuro SUV eléctrico de Opel podría beneficiarse de tecnologías ya desarrolladas por Leapmotor, aunque adaptadas a los estándares, diseño y posicionamiento de una marca europea. La operación tendría sentido desde el punto de vista industrial y comercial: reduce tiempos de desarrollo, permite contener costes y ayuda a Stellantis a competir en un segmento en el que los fabricantes chinos están presionando con fuerza. Para Opel, además, supondría ampliar su gama eléctrica con un modelo de gran volumen en una categoría clave, la de los SUV compactos, donde se concentran buena parte de las ventas europeas.
Villaverde busca asegurar su futuro
El C4 se fabrica actualmente en Villaverde. Citroën
El otro eje de la operación se sitúa en Madrid. Stellantis y Leapmotor estudian reforzar el futuro de la planta de Villaverde mediante la asignación de futuros productos Leapmotor para los mercados europeo y global. En concreto, la nota de prensa menciona la posibilidad de adjudicar un nuevo vehículo de Leapmotor a la factoría a partir del primer semestre de 2028.
Este punto es especialmente importante porque llega en un momento sensible para la instalación madrileña, ante el final previsto de la producción del Citroën C4. También se analiza una posible transferencia de la propiedad de la planta a la filial española de Leapmotor International, la joint venture controlada por Stellantis.
Una alianza con impacto industrial en Europa
La lectura industrial es clara: Stellantis quiere aprovechar sus fábricas europeas para ganar competitividad en el coche eléctrico, mientras Leapmotor busca una entrada más sólida en el mercado europeo con producción local. Esta localización también puede ayudar a sortear parte de la presión derivada de los aranceles europeos a los eléctricos fabricados en China.
Para España, la operación tiene una dimensión relevante. Zaragoza podría sumar un nuevo modelo eléctrico de Opel y el Leapmotor B10, mientras Madrid tendría una vía de continuidad industrial con futuros productos de la marca china. No se trata solo de fabricar coches, sino de asegurar carga de trabajo en un momento en el que la industria europea vive una transición compleja: electrificación, presión de costes, competencia asiática y necesidad de adaptar las plantas a nuevos volúmenes y tecnologías.
Stellantis también plantea ampliar las iniciativas de compra conjunta a través de Leapmotor International. El objetivo es aprovechar la fortaleza del ecosistema chino de vehículos de nueva energía, pero combinándolo con capacidades de suministro europeas para mejorar la resiliencia industrial. Esta combinación puede ser decisiva en un mercado donde el precio sigue siendo una de las principales barreras para el coche eléctrico.
Estas noticias y otras, dejan claro, que el futuro del transporte es electrico.
No son los combustibles sostenibles ni el biodiesel, etc, el futuro es el transporte electrico.
Buena opcion la de Stellantis y Leapmotor. La de Stellantis, porque sus electricos sin un fabricante chino como Leapmotor tendria problemas en el futuro. La de Leapmotor, porque es la forma de entrar en el mercad Europeo
Mientras en Europa se lo estan pensando, que si ahora el biodiesel, que si ahora los combustibles sinteticos, que si el hidrogeno, etc, los fabricantes chinos apuestan todo al transporte electrico. Coches, camiones, y autobuses electricos chinos, ya circulan por la mayoria de paises haciendose con el mercado del transporte electrico.
Este acuerdo de Stellantis y Leapmotor, es uno de muchos que vendran.
El motivo, las baterias. Mientra Europa no consiga tener una tecnologia de bateria propia, las marcas chinas seran las que manden.
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galan
09/05/2026