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Los flujos comerciales de energía se están desviando debido a que el estrecho de Ormuz permanece prácticamente cerrado

La perspectiva de una interrupción prolongada de las exportaciones desde el Golfo está reforzando la demanda de alternativas como el carbón, según Wood Mackenzie

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El cierre parcial y prolongado del estrecho de Ormuz está alterando de forma profunda el comercio mundial de energía y elevando la preocupación por una crisis de suministro con efectos globales, según los analistas de Wood Mackenzie. Diez semanas después del inicio del conflicto en Oriente Medio, la tregua alcanzada el pasado 8 de abril se mantiene de manera frágil, marcada por ataques esporádicos contra instalaciones y embarcaciones. Sin embargo, las negociaciones para alcanzar un acuerdo definitivo parecen estancadas y aumentan los temores de una nueva escalada militar.

La administración del presidente estadounidense Donald Trump presentó recientemente a Irán una propuesta de paz que incluía la reapertura del estrecho de Ormuz, además de cuestiones relacionadas con el programa nuclear iraní, las sanciones económicas y la liberación de activos congelados. Teherán respondió el domingo rechazando varias de las principales exigencias de Washington. Trump calificó la respuesta de “totalmente inaceptable” y dejó entrever la posibilidad de reanudar los ataques estadounidenses contra Irán.

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Desde Teherán, fuentes iraníes aseguraron que su propuesta contemplaba el fin de las hostilidades regionales, el levantamiento de sanciones y un acuerdo sobre el programa nuclear, junto con la reapertura del paso marítimo. Aun así, las diferencias entre ambas partes siguen siendo profundas.

El estrecho de Ormuz, por donde normalmente transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial, continúa prácticamente bloqueado. La Marina estadounidense impide el acceso a los puertos iraníes, mientras que muchas navieras evitan cruzar la zona ante el riesgo de ataques. Tras el alto el fuego, el tráfico marítimo llegó a recuperarse hasta unos 25 barcos diarios, aunque recientemente volvió a caer a alrededor de 10. Antes del conflicto, circulaban entre 150 y 170 embarcaciones al día.

Reducción acelerada de las reservas mundiales de petróleo

La interrupción del flujo energético está provocando una reducción acelerada de las reservas mundiales de petróleo. Estados Unidos mantiene exportaciones muy elevadas, con cerca de 5,76 millones de barriles diarios entre crudo y derivados, una de las cifras más altas registradas. Al mismo tiempo, el mercado energético continúa tensionado y los precios de los combustibles siguen aumentando.

En Estados Unidos, la gasolina ronda los 4,52 dólares por galón y el diésel supera los 5,60 dólares, muy cerca de máximos históricos. El secretario de Energía, Chris Wright, incluso planteó suspender temporalmente el impuesto federal sobre la gasolina para aliviar la presión sobre los consumidores.

El petróleo Brent, referencia internacional, volvió a subir tras una breve caída y superó los 105 dólares por barril al inicio de la semana. Los expertos advierten de que la volatilidad seguirá mientras persista la incertidumbre en Oriente Medio.

La preocupación no se limita a Occidente. En India, el primer ministro Narendra Modi pidió recuperar prácticas implantadas durante la pandemia, como el teletrabajo y las videoconferencias, para reducir el consumo de combustible. Otros países asiáticos, entre ellos Tailandia y Vietnam, ya han adoptado medidas similares para contener la demanda energética.

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Los grandes grupos petroleros alertan de que el mercado mundial está perdiendo capacidad de absorber shocks de suministro. Mike Wirth, consejero delegado de Chevron, aseguró que el sistema energético afronta una presión creciente sobre los precios y la volatilidad. Por su parte, Wael Sawan, máximo ejecutivo de Shell, afirmó que el mundo acumula un déficit cercano a los mil millones de barriles de petróleo debido a las exportaciones bloqueadas y a la producción paralizada.

Ante el riesgo de una interrupción prolongada en el Golfo Pérsico, gobiernos y empresas comienzan a reorganizar sus estrategias energéticas. Según Wood Mackenzie, el conflicto está acelerando cambios estructurales en el comercio internacional de hidrocarburos y aumentando el interés por reducir la dependencia del petróleo y gas procedentes de la región.

Uno de los principales recursos alternativos ha sido el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí, que transporta crudo hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, evitando el estrecho de Ormuz. El flujo por esta infraestructura se elevó hasta siete millones de barriles diarios. Antes de la guerra, las exportaciones desde Yanbu apenas superaban los 700.000 barriles diarios; ahora rondan los cuatro millones.

El consejero delegado de Saudi Aramco, Amin Nasser, destacó que este corredor energético se ha convertido en una “arteria crítica” para amortiguar el impacto de la crisis mundial.

Recurso al carbón y a los vehículos eléctricos

Al mismo tiempo, varios países están reconsiderando sus políticas energéticas. Aunque tecnologías como los vehículos eléctricos ganan terreno, su impacto todavía es insuficiente para compensar rápidamente la pérdida de suministro. Por ello, algunos gobiernos están recurriendo de nuevo al carbón para garantizar la generación eléctrica.

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Japón, Corea del Sur, Italia y Alemania estudian retrasar el cierre de centrales térmicas o aumentar temporalmente la producción eléctrica a partir de carbón. Según Wood Mackenzie, Australia e Indonesia figuran entre los principales beneficiados por el repunte de la demanda, aunque productores como Sudáfrica, Estados Unidos, Colombia e incluso Rusia también podrían obtener ventajas.

Los analistas consideran que no se trata de un regreso definitivo al carbón, sino de una medida temporal ante la emergencia energética. Si se alcanza un acuerdo de paz y el estrecho de Ormuz reabre pronto, los mercados podrían estabilizarse el próximo año. Sin embargo, una crisis prolongada podría impulsar una revisión más profunda de la seguridad energética mundial y ralentizar la transición hacia fuentes menos contaminantes.

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