Después de las medidas aprobadas por ambos gobiernos, la factura eléctrica de una vivienda en Madrid acaba siendo un 18% más barata que en Milán. Aunque en ambos casos el IVA aplicado a la factura es un 10% y el impuesto sobre la electricidad se reduce a un 0,5%, el componente de consumo por kWh de la factura milanesa es sustancialmente mayor al de la madrileña.
Sin embargo, esta primera comparación se refiere a la tarifa regulada italiana, bajo la que se refugian todavía unos 3 millones de viviendas en Italia. Dado que los consumidores del mercado libre no pueden volver a la tarifa regulada, en estos momentos, todas las ofertas para este mercado, que hemos recopilado, implican una prima sobre la tarifa regulada. Por lo tanto, el descuento puede superar el 24% y el 27%, en favor de Madrid.
Los precios mayoristas italianos siguen teniendo una fuerte correlación con los precios del gas, siendo la tecnología que más horas está fijando el precio marginal en este mercado. Se puede concluir que la ventaja competitiva de los precios mayoristas ibéricos, por una mayor penetración de renovables competitivas en el mercado eléctrico ibérico, va a seguir beneficiando a los hogares madrileños que pagan menos que los milaneses.
A primera vista son dos facturas muy diferentes
Nos proponemos comenzar la comparación con una factura de electricidad bajo tarifas reguladas en Italia (Servizio di maggior tutela). Estas tarifas son de precio variable y se revisan trimestralmente por parte del regulador italiano Arera, en boletines publicados en su web con todo lujo de detalles. La factura eléctrica recoge todos estos conceptos detallados por Arera.
Al igual que la factura madrileña, la factura milanesa también intenta desglosar los ingresos necesarios para cubrir los diferentes costes, como el de energía, el de transporte de la electricidad y otros costes del sistema eléctrico. Curiosamente, la factura milanesa cubre los costes fijos del sistema eléctrico mediante una tarifa por consumo en kWh y una tarifa fija por kW de potencia contratado y por día.
Aunque los impuestos en ambas facturas son similares, la diferencia es que los italianos tienen que pagar en la factura eléctrica la tasa por el uso de la televisión (canone di abbonamento alla televisione per uso privato) de 9 euros al mes. Hemos excluido de nuestros cálculos esta tasa.
Comparamos nuestra factura madrileña con la factura milanesa regulada
Lo primero que llama la atención de la tarifa milanesa es que la tarifa de consumo (quota consumi) se encuentra por encima de los 200 euros por megavatio hora, comparado con las tarifas que hemos visto en España en torno a los 100 euros por megavatio hora. Sin embargo, el término fijo de la factura se ve reducido por un concepto negativo (spesa della vendita di energía eletrica). Esto es debido a un ajuste a favor del consumidor, por regularizaciones si anteriormente pagó más de lo debido, o que el comercializador le devuelve la diferencia, por bonificaciones como descuentos sociales, o por cambio de tarifa o contrato a través de un ajuste retroactivo o simplemente errores.
Para neutralizar estas diferencias aplicamos la tarifa regulada calculada por Arera para el primer trimestre del 2026 en 266,3 euros por megavatio hora, para un consumo de 2.700 KWh anual y una potencia contratada de 3 kW. Adaptamos también la factura madrileña a estos parámetros para hacerlos comparables, aunque nuestra factura referencia en Madrid tiene contratado 4,4 kW.
Tarifas del mercado libre todavía más caras
Según la página comparativa de precios segugio.it, la mayor parte de las ofertas más baratas están relacionadas con contratos a precio variable, en todos los casos indexados al precio medio spot de las diferentes regiones (el precio PUN) más un margen, discriminado por las cuatro franjas horarias definidas en Italia.
Afortunadamente, cada compañía está obligada a publicar una tabla con la factura anual correspondiente al precio ofertado y comparada con la tarifa regulada por consumos anuales. En todos los casos que hemos comprobado, la tarifa del mercado libre, expresada en términos de factura anual, está por encima de la factura anual con tarifa regulada. Esto no nos debería sorprender, ya que una vez que un cliente ha salido de la tarifa regulada, no puede volver.
La tarifa más barata implica una factura anual de 676 euros y estaría un 3% por encima de la factura regulada (565 euros al año). Las siguientes ofertas implicarían primas sobre la factura anual regulada del 17% y del 19%. En términos de comparación con la tarifa madrileña, estaríamos comparando una tarifa regulada milanesa de 0,207 €/kWh y un fijo de €8 por mes. Si calculamos un descuento del 18% en la factura madrileña respecto a la tarifa regulada italiana, todas estas ofertas implican descuentos todavía mayores en favor de la madrileña.
Se ha dado el caso opuesto en la historia reciente del mercado libre italiano
Desde el año 2007 en el que comenzaron a convivir la tarifa regulada y los precios del mercado libre en Italia, se han dado todo tipo de situaciones en cuanto a precios relativos. En un principio, esto dependía de la forma de la curva de precios mayoristas. Si el mercado italiano se mantenía en contango, es decir, que los precios del contrato del futuro a un año eran mayores que los precios spot, sí se podía mantener el carácter de tarifas protegidas para viviendas vulnerables.
Cuando la curva volvía a la forma de backwardation, es decir, los precios spot se mantenían por encima de los precios de los futuros durante meses, las viviendas vulnerables acababan pagando más que los hogares con tarifas libres.
Esta paradoja acabó corrigiéndose parcialmente, de manera que la referencia del componente de la energía en la factura regulada se calculaba ponderando el precio spot y el del contrato de futuro a un año. La misma solución se aplicó al precio voluntario para el pequeño consumidor (PVPC) español. Parece que en situación actual estaría justificada por un período de contango prolongado, entre otros factores.
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