El Parlamento polaco ha aprobado la creación de un gravamen extraordinario del 60% sobre las ganancias excesivas de las empresas de combustibles debido a la crisis de suministro provocada por la guerra de Irán, una medida con la que el Gobierno espera recaudar 950 millones de euros.
La medida aprobada hoy por 231 votos a favor y 201 en contra, afectará a las ganancias obtenidas por las distribuidoras de combustibles fósiles entre marzo y diciembre de 2026, y servirá para financiar subsidios energéticos y paliar el impacto de la crisis en los consumidores.
El Ministerio de Economía, organismo que propuso e impulsó esta ley, justificó en un comunicado la medida como "una respuesta necesaria" a las "excepcionales condiciones geopolíticas" derivadas del conflicto en Oriente Próximo.
Tras los ataques de EEUU e Israel contra Irán y el posterior cierre del Estrecho de Ormuz, los precios globales del crudo se dispararon.
Polonia y el impuesto a las petroleras
El ministro polaco de Economía, Andrzej Domański, declaró recientemente en una rueda de prensa en Varsovia que esta situación generó "márgenes de beneficio excepcionales en el sector que no responden a una mayor eficiencia operativa, sino a un efecto externo del mercado".
Según el ministro, el impuesto busca eliminar la "asimetría" que supone que estas empresas obtengan ganancias récord mientras el Estado asume el coste de reducir impuestos para proteger a la ciudadanía.
Este tributo extraordinario aplicará una tasa del 60% sobre los beneficios definidos como "extraordinarios", considerando como tales los que superen en un 20% el promedio de ventas registradas en el mismo período de 2025.









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