Eléctricas

¿Por qué avanza tan lentamente la electrificación de los hogares?

Este medio acude al centro de innovación de Octopus Energy en Slough, Reino Unido, para entender qué está frenando a las familias a avanzar en la electrificación de sus viviendas

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El principal obstáculo hoy en día a la hora de electrificar un hogar británico es que el funcionamiento de la caldera eléctrica podría costar entre 3 y 4 veces más que una caldera de gas. Asumiendo que un hogar típico británico tiene una caldera de gas con un 90% de eficiencia, y necesita 10.000 kWh de calefacción durante el otoño e invierno, haría un consumo de gas de 11.100 kWh. A un coste de coste de 7 peniques por kWh, tendría una factura de gas de 777 libras. Con una caldera eléctrica nueva con un 100% de eficiencia y el mismo coste de instalación, el consumo de electricidad sería de 10.000 kWh. Asumiendo un coste de 27 peniques por kWh, daría lugar a una factura de 2.700 libras.

La principal explicación de esa diferencia de precios radica en el rendimiento energético de las centrales de ciclo combinado. El ciclo combinado de gas fija el precio marginal del mercado mayorista británico el 60% del tiempo. La eficiencia térmica media de un ciclo combinado en el Reino Unido es del 50% a 55% por su antigüedad. Esto quiere decir que para producir 1 kWh de electricidad es necesario quemar 2 kWh de gas. Por lo tanto, como mínimo un 1 kWh de electricidad es el doble de caro que un 1 kWh de gas porque se pierde en forma de calor 1 kWh en el proceso de combustión. El resto de diferencia de coste está justificado por el hecho de que la electricidad no se puede almacenar y transportar tan fácilmente como el gas.

Octopus Energy propone la bomba de calor como opción alternativa

Partiendo de esa diferencia en el coste de combustible, la opción de la bomba de calor surge como una alternativa que elimina esa diferencia a través de una eficiencia térmica superior. Dado que transfiere calor del aire, en lugar de generarlo directamente, suele proporcionar entre 4 y 5 kWh de calor por cada kWh de electricidad consumida. Una bomba de calor puede competir con el consumo de gas de una caldera convencional de gas, dependiendo del precio de la electricidad, el aislamiento y el sistema de calefacción de la vivienda.

Octopus Energy ha desarrollado su propia bomba de calor, la bomba Cosy, en varios tamaños, dependiendo del calor necesario para calentar una vivienda determinada. Los modelos más grandes Cosy 9 y Cosy 12 comparten la misma carcasa de plástico, facilitando su reciclaje.  Cosy opera en habitaciones con temperaturas entre −30 °C y 60 °C. En estos momentos están instalando una de cada cinco bombas de calor que se instalan en todo el Reino Unido.

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El coste de instalación marca la diferencia

Una bomba de calor de Octopus puede costar 2.500 libras, comparado con las 3.500 libras que cuesta una caldera de gas convencional. Sin embargo, la instalación total puede llegar a costar 10.000 libras, incluido el coste de la bomba de calor, en casas antiguas donde hay que levantar suelos y cambiar tuberías y radiadores. Además, en el Reino Unido, la unidad exterior, similar a la de un aire acondicionado, está obligada a instalarse al menos a un metro de la vivienda, lo que hace la instalación todavía más complicada.

Este es un caso extremo. Los técnicos de Octopus Energy afirman que si hace años tenían que sustituir ocho radiadores de la vivienda media británica, ahora de media solo reemplazan un radiador, con lo que están consiguiendo aprovechar los existentes en la casa, evitando levantar los suelos para reemplazar tuberías. También se pueden utilizar el cilindro de agua caliente existente, lo que permite ahorrar al cliente 1.700 libras en la instalación. La industria también está haciendo presión para que se suprima la regla del alejamiento mínimo requerido a la unidad exterior.

La comercializadora ofrece una garantía de fabricante de 8 años sin prácticamente necesidad de mantenimiento de una bomba que tiene una vida útil de 20 años. Para una caldera de gas se ofrecen 7 años de garantía sujetos a un contrato de mantenimiento anual de la caldera de entre 500 y 700 libras anuales en Londres. La vida útil de una caldera de gas con eficiencia térmica del 90% es de unos 10 años únicamente.

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La electrificación va a depender de la antigüedad de la vivienda y de los hábitos de consumo

La instalación de la bomba de calor, así como la instalación de cualquier otro accesorio al hogar, solamente se transforma en ahorros en la factura eléctrica, cuando el consumidor comienza a trasladar consumos entre distintas franjas horarias. La batería va a ser un instrumento clave para trasladar consumos entre medias horas según el precio de la electricidad, al igual que las bombas de calor. Las placas solares y los puntos de recarga del coche eléctrico complementan ese complejo ecosistema, que Octopus Energy está dispuesto a gestionarlo de forma remota para reducir la factura eléctrica.

Otro factor que impide la generalización de las bombas de calor en las viviendas es el tiempo de instalación durante el que se tiene que estar pendiente de los técnicos para dar acceso a la vivienda y durante los cuales la casa está en obras. Octopus necesita únicamente de 3 a 4 días, pero está reduciendo los tiempos. No se contempla una instalación de todos los elementos, incluida la batería, los paneles solares y los puntos de recarga, ya que el proceso más frecuente es que el cliente vaya adquiriéndolos gradualmente.

No obstante, Octopus tiene previsto la instalación de todos los elementos a la vez. Para viviendas de nueva construcción, la comercializadora ofrece a empresas constructoras el paquete completo de bomba de calor, batería, punto de recarga y paneles solares por solamente 10.000 libras, el mismo coste que instalar una bomba de calor en una casa antigua donde hay que cambiar todo el sistema de calefacción. Además, la persona que compra la vivienda no paga la factura eléctrica durante los primeros 10 años.

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