El presidente ruso, Vladímir Putin, apoya la nueva 'pax americana' que propone el jefe de la Casa Blanca, Donald Trump, ya que va en línea con el principal dictado de la política exterior del Kremlin: divide y vencerás.
"Siempre hemos apoyado y apoyaremos cualquier esfuerzo encaminado al fortalecimiento de la estabilidad internacional", comentó Putin en alusión a la Junta de la Paz para Gaza, a la que ha sido invitado por Trump.
Poco importa que algunos países, incluidos Ucrania y los europeos, hayan puesto el grito en el cielo, al considerar que esa nueva estructura intenta, en realidad, suplantar a la ONU.
Rusia está dispuesta a abrazar el desorden mundial multipolar. No desea una militarización del Ártico, pero si el problema de Groenlandia supone el primer paso de la ruptura en las filas de la OTAN, bienvenido sea.
Un matrimonio de conveniencia
Las escasas y comedidas declaraciones que ha realizado Putin desde principios de año demuestran el vértigo que han causado en los pasillos del Kremlin las acciones de Trump en la arena internacional.
Venezuela e Irán son estrechos aliados del Kremlin, pero Moscú no parece ni dispuesto ni capacitado para defender ni diplomática ni militarmente -las baterías antiaéreas rusas fueron inutilizadas en los ataques de EEUU- a esos regímenes autoritarios de la ira estadounidense.
Al recibir las cartas credenciales de los embajadores, criticó, sin mencionar a Trump, la ley del más fuerte y la imposición unilateral de sanciones y aranceles en la arena internacional.
Con todo, Putin es consciente de que necesita a Trump para lograr aunque sea una victoria pírrica en Ucrania, lo que sería imposible en caso de desplante a la Junta de la Paz.
"Me gustaría agradecer antes que nada al presidente de EEUU por su propuesta", comentó y encargó al Ministerio de Exteriores "mantener consultas con los socios estratégicos y sólo entonces podremos dar una respuesta a la invitación".
Aunque Trump dijo que Putin ya había aceptado, el líder ruso aún tiene que consultar con China, que sospecha que Washington utilizará dicha junta para entrometerse en otros conflictos como el de Taiwán.
Yalta y la teoría del caos
En Rusia la Junta de la Paz y otras iniciativas de Trump se han interpretado como el primer paso para la creación de un mundo multipolar, en el que varias potencias decidirán el futuro del planeta.
En ese contexto, la zona de influencia que le correspondería al Kremlin sería el espacio postsoviético: Ucrania, el Cáucaso y Asia Central. Mientras, EEUU se quedaría con América y China e India con el continente asiático.
Poco importa que Europa rechace ese nuevo reparto, ya que la fuerza militar será uno de los factores claves de la geopolítica del siglo XXI. La guerra es un instrumento de la política exterior y justifica cualquier acción, incluido el bombardeo de infraestructuras civiles.









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