El Kremlin ha asegurado, al término de la visita a China del presidente ruso, Vladímir Putin, que alcanzará "en breve" un acuerdo con Pekín sobre el tendido del gasoducto Fuerza de Siberia-2.
"El trabajo continuará. No dudamos que en breve lograremos un resultado concreto", dijo Dmitri Peskov, portavoz presidencial, en su rueda de prensa telefónica diaria.
Peskov subrayó que "se han logrado avances", en forma de "entendimiento sobre muchos detalles del Fuerza de Siberia-2", pero aún hay pendientes "algunos pormenores".
"El progreso se puede y se debe constatar, pero, por el momento, aún no hemos llegado a la finalización del acuerdo", señaló.
La víspera Peskov ya destacó que Moscú y Pekín habían consensuado "los principales parámetros" del gasoducto de 2.600 kilómetros que debe suministrar gas al gigante asiático a través de Mongolia.
Antes de la visita, Putin había expresado esperanzas en dar un "importante paso" en la cooperación energética con China durante su cumbre con el líder chino, Xi Jinping.
China, Rusia y el gasoducto Fuerza de Siberia-2
Con todo, China aún no ha aceptado la propuesta de precio rusa, más aún cuando Turkmenistán -país que Xi visitará próximamente, según se supo hoy-, también está dispuesto a incrementar sus suministros de gas, lo que va en línea con la política de diversificación de Pekín.
La prensa internacional se hizo eco de la incapacidad de Putin de sellar un acuerdo fundamental para la alicaída economía rusa, que se encuentran en vías de recesión.






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