El precio del petróleo espera una escalada hasta los 80 dólares por barril tras confirmarse el fallecimiento de Alí Jamenei y el bloqueo físico de Ormuz. La parálisis del 20% del suministro mundial activa el riesgo de un crudo que podría llegar a marcar 100 dólares en el punto álgido de la tendencia alcista.
Los mercados energéticos han entrado en un estado critico este domingo, tras confirmarse el fallecimiento del Líder Supremo de Irán y el inicio previsto de un bloqueo total en el Estrecho de Ormuz. El crudo Brent ha reaccionado con un incremento del 10% en las operaciones fuera de mercado, situándose en los 80 dólares antes de la apertura oficial de las bolsas. La Guardia Revolucionaria de Irán ha hecho efectiva la restricción al tráfico comercial, afectando a la principal arteria petrolera del planeta.
150 petroleros parados
Esta escalada es la respuesta directa a los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel perpetrados este sábado contra territorio iraní. La inestabilidad política por la sucesión de Jamenei y la represalia militar han provocado que empresas como Hapag-Lloyd detengan sus flotas, dejando más de 150 petroleros anclados. El cierre del estrecho anula la capacidad de la OPEP+, que este domingo anunció un aumento insuficiente de 206.000 barriles diarios.
Un oficial de la misión naval europea Aspides confirmó la situación: "Los buques están recibiendo transmisiones de radio de la Guardia Revolucionaria de Irán indicando que no se permite el paso de ningún barco por el Estrecho de Ormuz".
A por los 100$
Entidades financieras como Barclays han elevado sus proyecciones de urgencia, situando el objetivo del Brent en los 100 dólares de forma inminente. El daño directo a la infraestructura iraní añade una prima de guerra de entre 10 y 12 dólares por barril. Los analistas de Capital Economics advierten que este nivel de precios sumará 0,7 puntos porcentuales a la inflación global, condicionando las políticas de los bancos centrales ante un desabastecimiento real de crudo y GNL.
El Estrecho de Ormuz es el punto más crítico del mundo, canalizando una quinta parte del petróleo global. Este bloqueo supone el mayor desafío para la seguridad energética internacional desde la crisis de 1973.
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