Una eventual reactivación del suministro de petróleo entre Venezuela y la India se enfrenta a la deuda acumulada en dividendos no pagados que las empresas estatales indias reclaman a Caracas, 1.000 millones de dólares a pagar que chocan con la necesidad de liquidez del nuevo gobierno venezolano.
A pesar del acercamiento entre el primer ministro indio, Narendra Modi, y la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, fuentes del sector advierten que la operatividad de los envíos está condicionada por este pasivo histórico.
Las petroleras indias, encabezadas por ONGC Videsh (OVL), el brazo de inversión en el extranjero de la estatal Oil and Natural Gas Corporation, tienen pendientes de repatriar dividendos por sus participaciones en proyectos conjuntos en Venezuela, como el campo San Cristóbal.
Estos fondos, estimados en una horquilla de entre 600 y 1.000 millones de dólares, quedaron congelados debido a la crisis económica de la venezolana PDVSA y las posteriores sanciones de EEUU.
Mecanismo para recuperar capital
Para Nueva Delhi, la reanudación de las importaciones es un mecanismo natural para recuperar ese capital, descontando parte de la factura de los nuevos barriles a cuenta de la deuda vieja.
Sin embargo, esta fórmula de compensación de deuda choca con la realidad financiera de la administración interina de Venezuela, porque, según la mismas fuentes, la prioridad de Caracas es generar flujo de caja inmediato para sostener el gasto público.








Deja tu comentario
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Todos los campos son obligatorios