Es habitual que los neumáticos no cuenten con toda la atención que en realidad se merecen. Algo incomprensible, más aún cuando uno recapacita y piensa que es el único elemento del vehículo que está en verdadero contacto con el asfalto. De él depende gran parte de nuestro confort e incluso de nuestro ahorro económico, pero sobre todo son básicos para garantizar la seguridad.
Ahora bien, la llegada del coche eléctrico parece haber cambiado dicha percepción. El incremento de peso provocado por las baterías, el par instantáneo o la obsesiva búsqueda de la eficiencia energética acompañada de esa necesidad de reducir las emisiones y ajustar al máximo el consumo han convertido al neumático en un elemento mucho más estratégico de lo que parecía hace apenas una década.
En realidad, buena parte de la autonomía, del confort acústico o incluso del comportamiento dinámico de un vehículo moderno depende hoy directamente de esos cuatro únicos puntos de contacto con el asfalto. Y eso explica por qué fabricantes como Michelin están acelerando el desarrollo de nuevas generaciones de neumáticos específicamente adaptadas a la electrificación.
Por eso, la compañía francesa nos presentó en Valencia sus nuevas gamasPrimacy 5 energy y Pilot Sport 5 energy, dos productos con los que pretende responder a un reto especialmente complejo: combinar eficiencia energética, agarre, duración y confort sin que una característica penalice a la otra. Y lo cierto es que sin querer adelantar nada aún de su comportamiento, la sensación que dejan ambas familias es que Michelin está intentando anticiparse a una transformación mucho más profunda de la movilidad.
El neumático ya no puede diseñarse como hace veinte años
Las ruedas son uno de los elementos más importantes para la seguridad del coche. Michelin
Desde Michelin son conscientes del cambio que ha experimentado el automóvil en la última década (e incluso menos). La masificación de opciones alternativas, centrando sobre todo el tiro en el coche eléctrico, la presión regulatoria sobre las emisiones y, ojo, también en el segmento de las ruedas, la llegada masiva de fabricantes chinos casi les han obligado a rediseñar todos los componentes. Y mientras que en el coche esta transformación parece ser complicada, en el neumático es incluso más difícil encontrar el equilibrio.
Hasta ahora, mejorar agarre solía penalizar consumo y desgaste. Reducir resistencia a la rodadura implicaba perder tacto deportivo. Y aumentar duración normalmente obligaba a renunciar a parte de las prestaciones dinámicas. Pero Michelin asegura haber trabajado precisamente sobre ese conflicto técnico.
Jean-Claude Pats, director de la línea de negocio de automóviles y dos ruedas del grupo, resumía durante la presentación una idea que refleja bastante bien hacia dónde evoluciona el sector: el neumático ya no es simplemente un componente de seguridad, sino un conjunto tecnológico que debe responder simultáneamente a desafíos medioambientales, económicos y dinámicos.
Primacy 5 energy: pensado para la nueva movilidad cotidiana
Michelin
Dentro de la nueva gama, el Primacy 5 energy representa probablemente el producto más relevante a nivel de volumen. Se trata de un neumático orientado principalmente a berlinas, SUV y modelos electrificados de uso diario, aunque Michelin insiste en que ha sido desarrollado para adaptarse indistintamente a vehículos de combustión, híbridos y eléctricos.
La gran carta de presentación del modelo es su etiquetado europeo triple A: eficiencia energética, agarre en mojado y ruido exterior. Más allá de la cifra comercial, Michelin afirma haber mejorado un 8% la distancia de frenado sobre mojado respecto a su predecesor incluso cuando el neumático está cerca del límite de desgaste.
K.S.
Pero probablemente el dato más interesante en el contexto actual sea el relacionado con la eficiencia energética. El Primacy 5 energy puede aportar hasta un 10% más de autonomía en un coche eléctrico respecto a neumáticos con clasificación C en resistencia a la rodadura.
Durante las pruebas dinámicas realizadas en Valencia no llegamos a comprobar este último punto pero sí a ver cómo se comporta en situaciones límite. Lo testamos en el típico circuito ratonero (el denominado Mickey Mouse) sobre un Alfa Romeo Junior (contacto) híbrido cuyo rendimiento se vio sobrepasado por las propias capacidades de la goma. Con un agarre espectacular y una ausencia total de subviraje incluso en las frenadas fuertes y los cambios de trayectoria, solo la escasa respuesta del motor nos privó de tener unas mayores sensaciones.
Pilot Sport 5 energy: deportividad sin penalizar eficiencia
La otra gran novedad presentada por Michelin es el Pilot Sport 5 energy, una evolución orientada a vehículos de altas prestaciones y SUV eléctricos potentes. Aquí el desafío técnico era todavía más complejo. Los coches eléctricos deportivos castigan enormemente los neumáticos debido al peso y al par instantáneo, algo que tradicionalmente aceleraba mucho el desgaste y penalizaba consumos.
Michelin ha trabajado precisamente sobre ese punto mediante tecnologías como Dynamic Response, heredada de la competición, o el compuesto Grip Adaptive, destinado a mejorar adherencia tanto en seco como en mojado. Para ello también ha empleado la tecnología MaxTouch, diseñada para repartir de manera más uniforme las fuerzas de contacto y reducir así el desgaste irregular.
Y aunque muchas veces este tipo de afirmaciones suenan excesivamente teóricas, lo cierto es que el comportamiento dinámico durante las pruebas resultó especialmente convincente. Hay precisión en el tren delantero, capacidad de tracción incluso en cambios de apoyo severos y una sensación de seguridad constante. No es casualidad que Michelin utilizara haya sido el proveedor de neumáticos para el desarrollo del prototipo Mercedes-AMG GT XX, capaz de mantener velocidades cercanas a los 300 km/h durante varios días.
Sin embargo, durante nuestras pruebas, las aspiraciones fueron otras, ya que el encargado de montarlo para la prueba fue un Peugeot e-5008 (contacto). El test constaba de una frenada en esquiva y un slalom en mojado posterior, ofreciéndonos un grado de agarre muy elevado en un coche que tiende a ofrecer muchas inercias. No transmitió esa percepción “dura” o artificial que a veces aparece en algunos neumáticos desarrollados únicamente para maximizar eficiencia. La frenada fue contundente y el agarre en los cambios de dirección sorprendió incluso mejorando la respuesta de un modelo que tiene a ser tosco en esta situación.
Los neumáticos “all season” siguen ganando terreno
Los CrossClimate 3 Sport demostraron todo su potencial en circuito. K.S.
Durante el evento también pudimos probar las nuevas CrossClimate 3 y CrossClimate 3 Sport, la apuesta de Michelin dentro del segmento “all season”. Aunque en el sur de Europa el neumático de verano sigue dominando claramente el mercado, la compañía reconoce que los “todo tiempo” continúan creciendo rápidamente y ya superan el 10% de preferencia entre algunos conductores.
La razón es relativamente sencilla: muchos usuarios buscan evitar el cambio estacional de neumáticos y priorizan soluciones capaces de ofrecer buen comportamiento durante todo el año, especialmente en regiones con climatología variable. En este contexto, Michelin quiere posicionar al CrossClimate como un punto intermedio entre seguridad, comodidad y practicidad, aunque sin perder capacidades en mojado o invierno.
Esta es la leyenda de los Michelin CrossClimate 3 Sport.K.S.
En este caso, la prueba fue quizá la más atractiva en términos de conducción, pues la realizamos en circuito a los mandos de un Mini Cooper de gasolina. Además, las condiciones climatológicas acompañaron pues la tromba de agua que cayó sobre el circuito bien podría haber provocado la suspensión de la prueba, si bien con estas gomas no hizo sino demostrar sus capacidades. A alta velocidad, el agarre fue exquisito, ofreciendo una sensación de seguridad extrema, incluso afrontando algunos vértices al límite del agarre, pero en todo momento el CrossClimate 3 Sport se comportó de manera sobresaliente.
El neumático gana protagonismo en la nueva movilidad
Lo que deja claro esta nueva ofensiva de Michelin es que la transición energética no depende únicamente de baterías más grandes o motores más eficientes. También obliga a replantear componentes que durante décadas parecían haber alcanzado ya un techo tecnológico. Y quizá esta sea la conclusión más llamativa que nos dejó la jornada de pruebas en Valencia: el neumático vuelve a convertirse en un elemento decisivo dentro del automóvil moderno.
Porque en la era eléctrica ya no basta con ofrecer agarre o duración. Ahora también debe ayudar a mejorar autonomía, reducir emisiones, contener consumos, disminuir ruido y soportar prestaciones cada vez más extremas. Y eso, probablemente, explique por qué fabricantes como Michelin están acelerando tanto su evolución tecnológica en un momento donde el automóvil está cambiando más rápido que nunca.
Los neumáticos deben soportar ahora vehículos mucho más pesados, reducir ruido (especialmente importante en eléctricos) y contribuir activamente a mejorar autonomía y eficiencia energética. Michelin calcula que la resistencia a la rodadura representa aproximadamente un 20% de la energía necesaria para mover un vehículo.
Eso explica la enorme inversión que el grupo está realizando en I+D. Michelin destina actualmente unos 1.200 millones de euros anuales a investigación y desarrollo y trabaja con más de 6.000 investigadores. Además, la compañía insiste en que el objetivo no pasa únicamente por mejorar prestaciones, sino también por reducir impacto ambiental durante todo el ciclo de vida del producto. Michelin asegura que pretende alcanzar un 40% de materiales sostenibles en 2030 y un 100% en 2050.
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