La Comisión Europea (CE) ha abierto una investigación en profundidad sobre la fusión entre la italiana Saipem y la noruega Subsea7 puesto que sospecha que reducirá la competencia en el mercado de cables y tubos submarinos para gas y petróleo y para sistemas de captura y almacenamiento de carbono.
El mercado global de estos servicios está ya "muy concentrado", las empresas italiana y noruega son dos de las tres compañías líderes y existen "muy pocas alternativas creíbles", por lo que la transacción podría llevar a una pérdida "importante" de competencia que posiblemente generaría precios más altos y una reducción de la innovación, explicó el Ejecutivo comunitario en un comunicado.
Tras su investigación preliminar, la Comisión ha concluido que la fusión es "en gran medida complementaria" en algunos ámbitos, entre ellos los proyectos de energía eólica marina y los proyectos marinos convencionales, pero, sin embargo, cree que consolidaría aún más el mercado de los llamados servicios SURF: umbilicales submarinos, tubos ascendentes y tuberías de flujo.
Se trata de diferentes tipos de cables y tuberías que se instalan en el lecho marino o cerca de él y que se utilizan en la producción de petróleo y gas para conectar los pozos marinos con infraestructuras en la superficie; así como en proyectos de captura y almacenamiento de carbono.
El Ejecutivo comunitario señala que Saipem y Subsea7 son dos de los tres principales proveedores a nivel mundial y que la entidad resultante de la fusión contaría con una elevada cuota de mercado y capacidad en estos sectores.
Además ambas compiten entre sí, especialmente en los proyectos más complejos y rentables, de modo que tras la fusión quedaría un único competidor comprable, mientras que los otros posibles rivales "parecen considerablemente más pequeños y limitados en su capacidad para competir".
Asimismo, se trata de un mercado con "escasa" capacidad disponible y "muy altas" barreras de entrada y expansión, y es posible que los clientes, aun tratándose de grandes empresas, no puedan resistirse a los aumentos de precios ante la falta de proveedores alternativos, explicó la Comisión.
Por estos motivos, Bruselas teme que la fusión reduzca la competencia y ha abierto la investigación en profundidad que deberá concluir a más tardar el 26 de noviembre.
Durante la misma, el departamento que dirige la española Teresa Ribera examinará también si la fusión podría dar lugar a otros efectos en ese mercado o generar problemas en otros mercados relacionados, como los servicios de líneas troncales y los de desmantelamiento de infraestructuras submarinas obsoletas.
Saipem y Subsea7
Saipem y Subsea7, activas en el sector de la ingeniería y construcción, anunciaron en febrero la fusión, valorada en unos 4.630 millones de dólares y que daría lugar a un grupo participado al 50% por cada una de ellas y con sede en Italia.









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