La empresa America First Refining (AFR) ha adjudicado a la ingeniera Fluor Corporation el diseño de una macrorefinería en el puerto de Brownsville (Texas), lo que supone la primera planta de refino que se levanta en el país en los últimos 50 años.
El proyecto, alineado con la política de independencia energética y perforación impulsada por el presidente Donald Trump, procesará 60 millones de barriles anuales de petróleo de esquisto (shale oil) estadounidense. Se trata de un hito histórico, ya que desde 1977 no se construía una refinería de esta magnitud en Estados Unidos.
Tecnología de bajas emisiones
El aspecto más innovador del proyecto es su enfoque ambiental. La instalación se presentará como una planta de bajas emisiones porque aprovechará el excedente de hidrógeno generado durante el proceso para optimizar el refino y producir combustibles más limpios. Mediante tecnologías comercialmente probadas, transformará el crudo nacional en gasolina, diésel y queroseno de aviación con una huella de carbono reducida.
Seguridad energética y empleo
La decisión responde a un contexto global de crisis energética y conflictos geopolíticos, especialmente en Oriente Medio. Pese a que Estados Unidos es uno de los mayores refinadores del mundo, sus 130 refinerías existentes sufren cuellos de botella que obligan a importar combustible. Esta nueva infraestructura permitirá reducir la dependencia externa y fortalecer la resiliencia del suministro doméstico.
El Puerto de Brownsville, un enclave estratégico de 40.000 acres y zona de comercio exterior, albergará el complejo, que impulsará la actividad económica regional y generará cientos de puestos de trabajo cualificados.
Un socio con experiencia
Fluor Corporation, con sede en Texas y más de un siglo de trayectoria, aportará su experiencia en ingeniería, adquisiciones y construcción. La compañía, que facturó 15.500 millones de dólares en 2025, ejecutará el diseño de ingeniería de detalle (FEED) en la primera fase del proyecto.
“Nos sentimos honrados de colaborar en este proyecto histórico”, declaró Pierre Bechelany, presidente de Soluciones Energéticas de Fluor. “Esta alianza refleja el compromiso de ambas empresas con el avance de la infraestructura de refino nacional”.
La refinería de Brownsville no solo pondrá fin a medio siglo sin nuevas plantas, sino que marcará un nuevo paradigma tecnológico y estratégico para el sector energético estadounidense.
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