Política energética

Europa no puede dar por garantizada la seguridad del suministro de gas en invierno

España parte de una posición relativamente más robusta que otros Estados miembros gracias a su elevada capacidad de regasificación, la diversificación de sus fuentes de aprovisionamiento y la conexión directa con Argelia

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Europa no puede dar por garantizada la seguridad de suministro de gas para el próximo invierno, según el informe elaborado por KPMG en España, que advierte de que la prohibición de las importaciones de gas ruso coincide con un mercado de GNL tensionado y bajos niveles de almacenamiento en la región.

El trabajo concluye que las tensiones en Ormuz, la menor disponibilidad de exportaciones desde Qatar y Emiratos y unos niveles de almacenamientos europeos inferiores a los de los últimos quince años configuran un entorno que reduce significativamente el margen de seguridad energética de Europa.

La firma se remite a los datos de la Agencia de la Unión Europea para la Cooperación de los Reguladores de la Energía (ACER), a tenor de los cuales, los contratos de gas ruso aún vigentes durante el periodo transitorio representan entre el 11 y el 14% de la demanda anual de gas de Europa.

Europa y el suministro de gas

El informe sostiene que la seguridad de suministro europea depende cada vez más de su capacidad para competir por cargamentos de gas natural licuado o GNL en el mercado mundial.

A esta presión se suma la situación de los almacenamientos europeos, y es que Europa afronta este invierno con unas reservas de gas inferiores a las registradas en los últimos años, lo que "reduce el margen de seguridad ante posibles interrupciones del suministro o episodios de elevada demanda".

De acuerdo con el trabajo, España parte de una posición relativamente más robusta que otros Estados miembros gracias a su elevada capacidad de regasificación, la diversificación de sus fuentes de aprovisionamiento y la conexión directa con Argelia.

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Pero aboga por interpretar esta ventaja con prudencia, ya que el peso predominante del GNL en el aprovisionamiento español implica una mayor exposición a la dinámica del mercado global, a la volatilidad de los precios y a la posible desviación de cargamentos hacia destinos más rentables.

"La Comisión Europea debería considerar la posibilidad de habilitar mecanismos de intercambio comercial que permitan sustituir los volúmenes de GNL ruso actualmente consumidos en Europa por gas de origen no ruso", dice el socio responsable de energía y recursos naturales de KPMG en España, Eduardo González.

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