Eléctricas

Fortescue acelera la construcción de la primera red eléctrica ecológica a gran escala del mundo

Espera poder abastecer todas sus operaciones en Pilbara durante periodos de 24 horas sin combustibles fósiles a finales de 2027

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El gigante minero del hierro Fortescue, propiedad de Andrew Forrest, ha presentado formalmente lo que describe como la primera “red eléctrica verde” del mundo replicable a gran escala, capaz de eliminar el diésel y otros combustibles fósiles en la industria pesada.

Fortescue ya había dejado clara su intención de alcanzar el cero real de emisiones y eliminar la quema de todos los combustibles fósiles para energía y transporte en sus gigantescas minas de Pilbara para 2030.

Ahora espera poder abastecer todas sus operaciones allí durante periodos de 24 horas sin combustibles fósiles a finales de 2027, lo que le permitirá ahorrar al menos 100 millones de dólares estadounidenses al año (unos 150 millones de dólares australianos).

Fortescue planea construir uno de los parques solares más grandes de Australia para alcanzar el ‘cero real’ en las minas de hierro
Los planes para el centro solar de Turner River presentados a la Autoridad de Planificación Medioambiental del Estado prevén una capacidad solar de 666 megavatios.

El mayor sistema de su tipo

“A diferencia de otros grandes centros renovables, que alimentan de forma intermitente a redes nacionales u otros sistemas eléctricos, el sistema aislado de Fortescue será el mayor de su tipo dedicado a descarbonizar la gran industria, las 24 horas del día”, afirmó la empresa en un comunicado este viernes.

Sus objetivos llegan en un momento en que la industria minera, a través del Consejo de Minerales de Australia, utiliza la crisis de combustibles en Oriente Medio como argumento para frenar, en lugar de acelerar, la transición hacia las energías renovables.

“Es totalmente previsible… pero es absolutamente ridículo”, declaró el director ejecutivo de Fortescue, Dino Otranto, al ser preguntado por la presión del sector para suavizar los mecanismos regulatorios de emisiones.

Una transición “obvia”

Otranto señaló que la caída de costes de la energía eólica, solar y del almacenamiento en baterías —junto con el rápido desarrollo del software y la inteligencia artificial para gestionarlos— hace que la transición desde los combustibles fósiles para grandes industrias como la suya sea “una decisión obvia”.

La región de Pilbara es uno de los principales centros económicos de Australia, pero ha sido alimentada casi exclusivamente por gas y diésel, lo que la convierte en una de las zonas con mayores emisiones del país. A diferencia de sus planes de hidrógeno verde, actualmente paralizados, el objetivo de “cero real” de Fortescue se basa en tecnologías existentes y competitivas.

La empresa espera contar con 290 megavatios de capacidad renovable instalada a principios del próximo año, lo que le permitirá cubrir las necesidades energéticas fijas de sus plantas de procesamiento de mineral, posibilitando un “procesamiento verde” durante el día en Pilbara.

Fortescue lanza sus primeras locomotoras eléctricas con las baterías móviles terrestres más grandes del mundo
La puesta en servicio de las locomotoras supone un paso clave en la descarbonización de sus operaciones de mineral de hierro en Pilbara.

Para finales de 2028, prevé completar su red verde en Pilbara con 1,2 gigavatios de energía solar, más de 600 megavatios de eólica y entre 4 y 5 gigavatios hora de almacenamiento en baterías.

“A medida que las cadenas de suministro energético globales se vuelven cada vez más inestables y se evidencian los enormes riesgos de depender de combustibles fósiles, Fortescue avanza más rápido, demostrando que la industria puede autoabastecerse con energía verde, controlar sus costes y reducir su mayor riesgo: la energía”, afirma la empresa.

Fortescue también prevé reducir sus costes mineros entre 2 y 4 dólares estadounidenses por tonelada húmeda una vez complete su programa de descarbonización.

“Esto demuestra que eliminar los combustibles fósiles no solo es posible, sino económicamente superior. Este despliegue muestra que un sistema energético renovable totalmente integrado puede construirse rápidamente y a gran escala, ofreciendo beneficios inmediatos en costes, certidumbre y seguridad energética”.

Segura de su tecnología

La compañía se muestra ahora tan segura de su tecnología que ya la está ofreciendo a otros clientes. Estima que 2 gigavatios de energía solar y eólica, junto con 4 gigavatios hora de almacenamiento en baterías, pueden instalarse por unos 2.500 millones de dólares.

Otranto afirmó que ya están en conversaciones con posibles clientes —como centros de datos o proyectos de amoníaco verde—, aunque evitó dar cifras concretas por megavatio hora debido a la sensibilidad comercial.

“Creo que estamos entrando en aspectos comerciales sensibles sobre lo que anunciaremos… en algunos de los acuerdos que estamos negociando”, explicó.

“Pero ya se ha comprobado que la propuesta de valor favorece claramente a las renovables. Y los últimos datos que he visto indican que incluso superan al carbón, lo que supone un avance fundamental. Y, de nuevo, insisto en que es una decisión obvia”.

Fortescue aspira a lograr el “cero real” en 2030 o incluso antes. Sus estimaciones de costes se han visto reforzadas por la caída del precio de las baterías, el abaratamiento de la energía solar y nuevas tecnologías de turbinas eólicas “autoelevables” desarrolladas a través de Nabrawind. “No se puede discutir con esas cifras”, concluyó Otranto.

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