El Gobierno de Francia ha anunciado que, debido a la incertidumbre sobre la guerra de Irán y su efecto en el precio del petróleo, prolongará hasta el final de agosto las ayudas al carburante, enfocadas a empresas y conductores que usan vehículos de manera intensiva.
"Para millones de franceses, el coche no es una opción, sino una necesidad para ir a trabajar. Ante las incertidumbres que persisten en torno al estrecho de Ormuz, la ayuda para grandes usuarios se prorroga hasta el 31 de agosto con el fin de apoyar a los trabajadores que más la necesitan", explicó a través de su cuenta de X el primer ministro francés, Sébastien Lecornu.
En su mensaje, el líder del equipo de Gobierno francés incidió en que se mantiene el doble objetivo de "proteger el poder adquisitivo hoy", por un lado, y de "acelerar" la "independencia energética para el mañana", por el otro, ya que son dos cosas que "van de la mano".







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