Los enormes subsidios del Reino Unido para una central eléctrica de gas planificada con captura y almacenamiento de carbono (CCS) deberían servir como advertencia para los países de la UE que estén considerando proyectos similares, según una nueva investigación del Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA).
La captura de carbono para la generación eléctrica con gas es una estrategia de alto riesgo para los países de la UE
Según IEEFA, la CCS puede desviar recursos de soluciones de energía renovable más rentables y técnicamente probadas

Paga el consumidor
El Reino Unido ha asignado 23.000 millones de libras en subsidios a Net Zero Teesside, que aspira a ser la primera central eléctrica de gas del mundo con CCS. Los consumidores de electricidad del Reino Unido pagarán la mayor parte de estos subsidios.
Dado que este único proyecto representará menos del 3% del objetivo de CCS del Reino Unido para 2050, el informe insta a los Estados miembros de la UE a reconsiderar cualquier intento de descarbonizar las centrales de gas mediante CCS.
La Comisión Europea lanzó la Estrategia de Gestión del Carbono Industrial de la UE en febrero de 2024, priorizando la CCS para los sectores industriales. Sin embargo, la estrategia no excluye explícitamente el uso de CCS en la generación eléctrica, lo que podría dejar la puerta abierta a que los Estados miembros la utilicen en centrales de gas.
“Los elevados requisitos de subsidios y los proyectos piloto con bajo rendimiento significan que la CCS en centrales de gas es una estrategia de alto riesgo para los países de la UE”, afirmó Andrew Reid, analista de financiación energética de IEEFA y autor del informe. “Los Estados miembros de la UE deberían abordar esta tecnología con cautela, ya que puede desviar recursos de soluciones renovables más rentables y técnicamente probadas.”
Los desafíos de la CCS
El informe destaca los desafíos de usar CCS en centrales de gas:
- Sin historial probado: Europa no cuenta con proyectos exitosos de CCS asociados a centrales eléctricas de gas.
- Altos costes: Existe poco incentivo económico para que los propietarios de infraestructuras apliquen CCS sin subsidios u otras formas de apoyo financiero.
- Tasas de captura: Los principales proyectos de captura de carbono rinden por debajo de lo esperado, lo que pone de relieve problemas técnicos persistentes y el potencial de nuevos aumentos de costes.
- Largos plazos: Los proyectos de CCS tardan entre 10 y 15 años en desarrollarse debido a permisos, infraestructuras y acuerdos transfronterizos.
- Falta de infraestructuras: La UE no cuenta con una red operativa de tuberías de dióxido de carbono.
- Almacenamiento: Persisten importantes incertidumbres sobre el potencial de almacenamiento a largo plazo del CO₂ y la seguridad de los emplazamientos marinos.
Dadas estas dificultades, los países de la UE podrían optar por descarbonizar las centrales de gas utilizando hidrógeno como combustible. Sin embargo, esta es una opción mucho más cara que además depende de tecnologías aún inmaduras.
Debido a los altos precios del combustible, las centrales eléctricas de hidrógeno pueden ser hasta 10 veces más caras que las unidades de gas con CCS en términos de coste nivelado de la electricidad.
“La forma más barata de descarbonizar las centrales de gas es reducir la necesidad de utilizarlas — mediante energías renovables, almacenamiento energético y redes más robustas”, concluyó Reid.
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