La Comisión Europea ha presentado una serie de recomendaciones en materia de energía ante el alza de los precios por el conflicto en Oriente Medio, entre las que destacan medidas de coordinación como explorar la posibilidad de que los Estados miembros de la UE puedan compartir queroseno.
"La Comisión coordinará con los Estados miembros, los proveedores de combustible y el sector de la aviación el abastecimiento alternativo de queroseno y propondrá medidas para optimizar su distribución entre los Estados miembros con el fin de garantizar su disponibilidad en todas las regiones y aeropuertos", señala la comunicación presentada por el Ejecutivo.
Por ahora se trata sólo de una idea sin aplicación directa, pues Bruselas señala que "reforzará la coordinación europea para optimizar la distribución de combustible entre los Estados miembros"
"Estamos preparados para emprender más acciones si la situación empeora", dijo en una rueda de prensa la vicepresidenta de la Comisión Europea para una Transición Limpia, Justa y Competitiva, Teresa Ribera.
El Ejecutivo comunitario sí es más explícito al anunciar que quiere crear un Observatorio de Combustible para tener una fotografía más clara de la situación en los Veintisiete.
El queroseno y la UE
"Se establecerá para seguir la producción, importaciones, exportaciones y niveles de reservas de combustibles de transporte en la UE. Esto permitirá identificar rápidamente posibles escaseces y, en caso de liberación de reservas de emergencia, orientar medidas específicas para mantener un reparto equilibrado del combustible", indica el Ejecutivo.
El comisario europeo de Emergía y Vivienda, Dan Jorgensen, recordó hoy que "hay estimaciones que apuntan a que en cuatro o cinco semanas podríamos tener un problema de escasez".
"Por eso hemos dicho que pondremos en marcha un observatorio para disponer de toda la información. Sabemos que nuestras economías dependen de nuestra capacidad de volar; mucha gente se va de vacaciones en verano y muchas ciudades y regiones dependen del turismo", declaró.
Aunque existe una obligación legal de que cada país tenga reservas de petróleo para 90 días, son los Estados miembros los que deciden qué proporción destinan a crudo o a productos refinados, como el queroseno, y la Comisión no conoce necesariamente los detalles.
"Hoy no tenemos total claridad", explican fuentes europeas, que añaden que la Comisión sí ha detectado que las capacidades de refino en la UE han caído en los últimos años y están muy concentradas en algunos países.










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