Cerca de 150 empresas e inversores europeos —entre ellos grupos como Moeve, Acciona o Unilever— han reclamado a los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea que mantengan un sistema de comercio de emisiones (ETS) “robusto, predecible y ambicioso”, al considerar que su debilitamiento pondría en riesgo la competitividad industrial del continente y frenaría las inversiones necesarias para la descarbonización.
En una carta abierta dirigida al Consejo Europeo en la víspera de su reunión del 19 y 20 de marzo, los firmantes advierten de que la incertidumbre regulatoria en torno al ETS ya está teniendo un “efecto paralizante” en los mercados de capitales y en la financiación de proyectos industriales sostenibles. Subrayan que cuestionar o suspender este mecanismo supondría un “grave error de diagnóstico” frente a los problemas reales que enfrenta la industria europea.
Motor de competitividad
Las compañías sostienen que el ETS no solo es la piedra angular de la política climática de la Unión, sino también un motor de competitividad que ha impulsado miles de millones de euros en inversiones y ha generado señales de mercado favorables a la innovación tecnológica. A su juicio, debilitarlo favorecería a las industrias más tradicionales frente a aquellas que ya han apostado por la transición energética, penalizando a los primeros inversores en descarbonización.
El llamamiento se produce en un contexto de creciente preocupación por la pérdida de competitividad industrial en Europa, agravada por un entorno geopolítico más inestable y por factores estructurales como los elevados precios de la energía vinculados a los combustibles fósiles, la sobrecapacidad global en determinados sectores y las deficiencias en la integración del mercado único.
Frente a las propuestas recientes de aliviar la presión sobre las industrias intensivas en energía mediante ajustes al ETS, los firmantes defienden que la solución pasa por abordar esas causas estructurales y reforzar la transición hacia energías limpias. Consideran clave acelerar el desarrollo de sectores estratégicos como el acero, el cemento, los productos químicos, el aluminio o el vidrio, junto con nuevas tecnologías como las energías renovables, las baterías o los electrolizadores.
La carta también señala que la próxima revisión del ETS representa una oportunidad para mejorar su diseño sin alterar su trayectoria. En particular, pone el foco en el uso más eficiente de los ingresos generados por el sistema, que actualmente —según denuncian— no se reinvierten suficientemente en proyectos industriales de descarbonización.
Prioridades
Entre las prioridades identificadas figuran la electrificación industrial, el acceso a energía baja en carbono a precios competitivos y el impulso a tecnologías innovadoras que refuercen la autonomía estratégica europea. Asimismo, proponen utilizar los ingresos del ETS para respaldar acuerdos de compra de energía a largo plazo y facilitar inversiones intensivas en capital.
Los firmantes valoran positivamente precedentes recientes como la simplificación del mecanismo de ajuste en frontera por carbono (CBAM), que consideran un ejemplo de cómo ajustar políticas sin reducir la ambición climática. En esa línea, defienden que este instrumento debe aplicarse de forma eficaz e incluso ampliarse para evitar fugas de carbono.
Finalmente, instan al Consejo Europeo a enviar una señal política clara que elimine la incertidumbre para los inversores y reafirme el compromiso de la Unión con una economía competitiva, segura y descarbonizada. A su juicio, solo una estrategia coherente y predecible permitirá a Europa atraer las inversiones necesarias para competir en un entorno global cada vez más exigente.
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