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La nuclear vuelve a dividir a los inversores y Engie enciende el debate

La presentación de resultados del primer trimestre de Engie se convirtió en un debate sobre la titularidad pública o privada de la energía nuclear

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La acción de Engie abrió con un 2% de retroceso y se mantuvo en niveles de 27 euros por acción durante toda la mañana. La gasista francesa decidió no cambiar sus perspectivas de beneficio neto para el año en curso, en el rango de 4.600 a 5.200 millones de euros, debido a la volatilidad en precios energéticos. No hizo falta mucho para convencer a los analistas de esta decisión, que se mantienen algo por debajo de la banda baja de las expectativas.

La consejera delegada, Catherine MacGregor, anunció que horas antes de la presentación de resultados se había cerrado oficialmente la compra de UK Power Networks. De esta manera, comenzará a consolidarla en mayo, con dos meses adicionales de contribución adicional al grupo respecto a lo anunciado en febrero.

Sin embargo, el tema que mayor atención acaparó en el turno de preguntas fue el inicio de conversaciones con el gobierno belga para cerrar un traspaso de los activos nucleares en ese país.

Salida definitiva de Engie de sus activos nucleares

Este diario informó el pasado 30 de abril sobre el inicio de las negociaciones exclusivas entre el grupo y el gobierno belga para el traspaso de los activos nucleares. A pesar de las buenas condiciones negociadas el año pasado, incluyendo la extensión de vida útil de los dos reactores en operación, se ha querido avanzar en la nacionalización del sector nuclear belga.

La decisión abrió un debate con el equipo directivo, en forma de preguntas, sobre la titularidad de los activos nucleares. ‘’El riesgo asociado a las nucleares se ha convertido en un tema de responsabilidad soberana’’, añadió la consejera delegada, un riesgo inasumible por parte de una compañía privada como Engie.

Al igual que ocurrió en Alemania y que está ocurriendo en España con el cierre de Almaraz, el capital privado no quiere asumir riesgos políticos por más tiempo, en particular, los asociados con cambios de gobierno que traen consigo cambios inesperados en la política nuclear de un país. Este ha sido el caso de Bélgica, que ha pasado de acelerar el desmantelamiento nuclear hace unos años, a parar este proceso y plantearse la reconexión de reactores inactivos.

Bélgica negocia comprar todo el parque nuclear del país al grupo francés Engie
La operación abarcaría el conjunto del parque nuclear belga, el personal afectado, las filiales vinculadas al negocio atómico y todos los activos y pasivos asociados.

Interés máximo en las condiciones económicas del traspaso

La consejera delegada declaró que la operación está pensada para ser neutra para las dos partes. En un principio, los activos se traspasarían al valor neto contable al cierre del ejercicio 2025, unos 5.600 millones de euros, al igual que las provisiones para el desmantelamiento de unos 8.600 millones de euros.

Estos valores afectan a dos reactores en funcionamiento, Doel 4 y Tihange 3, y a cinco reactores en parada definitiva. Durante estas negociaciones se actualizará el valor de las provisiones para desmantelamiento, pero no se negociará una revisión de las provisiones por reanudación de operaciones y extensión de vida útil de reactores en parada definitiva. ‘’La extensión de la vida útil de las plantas más antiguas no es económica’’, añadió la consejera delegada. Se trata de una decisión que tendrá que tomar el nuevo propietario tras la salida de Engie.

Para Engie no habría impactos sustanciales en sus cuentas, ni siquiera por la suspensión de las operaciones a largo plazo (LTO) relacionadas con las inversiones comprometidas por la extensión de la vida útil de las dos nucleares en funcionamiento. Para la consejera delegada el traspaso supone ‘’erradicar completamente el riesgo nuclear del grupo’’.

Preguntada sobre el posible interés en nuclear fuera de Bélgica, la consejera delegada afirmó, ‘’la energía nuclear no es para Engie’’. El grupo seguirá centrándose en su crecimiento en energías renovables y sobre todo en baterías y proyectos híbridos (BESS).

Se abre el debate nuclear y los riesgos políticos de esta tecnología

Esta valiente decisión por parte de Engie tiene una lectura interesante de cara a la reciente recomendación formal de la Comisión Europea de extender la vida útil de las centrales nucleares en Europa, como medida de seguridad de suministro. No solo se ha defendido esta virtud en esta tecnología, sino que, junto con las energías renovables, se defiende hoy como factor deflacionista de precios mayoristas en Europa.

Este debate sobre la propiedad no solo afectaría la opción de extensión de vida útil, sino también a la inversión en pequeños módulos nucleares (SMRs), como alternativa de capacidad de generación de base. Una de las muchas cuestiones que se plantea respecto a esta nueva tecnología es como atraer al capital privado.

A principios de este mes el primer ministro checo Andrej Babiš concretaba algunas de las condiciones de la nacionalización de la eléctrica checa CEZ, cuya estructura de generación depende un 63% de la nuclear, además de ser socio en el primer proyecto de SMR en este país. Parte de Europa se está planteando ya, por separado, cómo es habitual, la energía nuclear como un tema de soberanía nacional. ¿Podría ser la nacionalización de las nucleares una opción para España?

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