El aumento de la financiación del mundo rico para que los países en desarrollo puedan adaptarse al cambio climático se ralentizó de forma marcada en 2024, en que por tercer año consecutivo se superaron los 100.000 millones de dólares, lo que hace más difícil llegar al objetivo de 300.000 millones para 2035.
En 2014 se movilizaron 136.700 millones de dólares, después de los 132.800 millones de 2023, lo que supone un incremento del 2,9%, cuando en el ejercicio precedente la subida había sido del 14,6%, según las cifras presentadas este jueves por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
No obstante, la OCDE señala en su informe de evaluación que las cifras del periodo 2022-2024 están significativamente por encima de las proyecciones que se habían hecho en 2021 sobre la base de los compromisos y las estimaciones hechas hasta entonces.
La financiación climática pública y privada
La parte de la financiación pública en los dos últimos años de los que hay cifras se mantuvo relativamente estable y supuso alrededor de dos tercios del total.
Entre esas contribuciones públicas, los fondos multilaterales progresaron a un ritmo del 7% cada uno de esos dos ejercicios hasta 57.700 millones de dólares en 2024.
Las aportaciones bilaterales, por su parte, experimentaron una evolución contrastada, con una fuerte expansión del 22% en 2023 hasta 50.200 millones de dólares, a la que siguió un retroceso del 12% en 2024 a 43.900 millones.
La financiación privada aumentó un tímido 5% en 2023 pero ese movimiento se aceleró de forma muy significativa el año siguiente, con un alza del 33% hasta 30.500 millones de dólares.









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